La alegría de hacer favores

amor-lucha-optimismoHacer favores –no solo alegran los recibidos– deja un clima de felicidad en el corazón; algo tan simple como ayudar a pasar la maleta por el torno del Metro a quien está en ese pequeño apuro, nos deja contentos.

Si el Señor no amara la alegría de los hombres, no habría dicho a los criados de la boda de Caná: llenad de agua las tinajas. Lo dijo, conociendo las consecuencias; y el vino fue muy bueno, abundante, el mejor. Y la fiesta subió de categoría. Sin duda, Jesús estuvo contento al ver los resultados de la sugerencia de su Madre. Nosotros también nos sentimos felices con la alegría de los demás si tenemos buen corazón.

Si amamos de verdad, la alegría de los demás será más importante que la nuestra. Es más: este es el camino para ser felices nosotros. (F. F. Carvajal en “Pasó haciendo el bien”)

La alegría de vivir nace de pequeños sucesos, que son la trama de la vida, cañamazo que sostiene la existencia entera

featimg-after-birthTodos aspiramos a la alegría grande, a la felicidad, y debemos conquistarla. Sin embargo, también en la vida cotidiana suceden muchas cosas buenas que producen intenso gozo. Es importante descubrirlas porque los pequeños gozos son la sal de la vida, alimento de la alegría más honda. No son moneda falsa ni sustitución de la alegría con mayúsculas.

Hay momentos en que se nos cierra el horizonte, y es preciso descubrir y valorar las alegrías sencillas: en ocasiones, una preocupación desbordante o una pena grande cierran por un tiempo la alegría mayor, y mientras las cosas son así conviene aprovechar las dichas cotidianas, y no solo por animarse; también para no perderlas. Toda breve alegría o ilusión es buena, aumenta la esperanza e influye para bien en las relaciones con los demás. Es también parte del tesoro. Seguir leyendo “La alegría de vivir nace de pequeños sucesos, que son la trama de la vida, cañamazo que sostiene la existencia entera”

Para estar (y ser) alegres se requiere tener un corazón bueno

mekitamara_auto_auto_c1440_c600_q_shutterstock_219747211La alegría espontánea puede ser temperamental, depende de los estados de ánimo o simplemente del tiempo atmosférico. Pero esta sería una alegría puramente fisiológica, viene y se va. La que nace de la fe tiene poder sobre todo el sufrimiento y todo el dolor.

Para estar y ser alegres se requiere tener un corazón bueno. Siempre se puede encontrar el camino ancho que lleva a la cruz de Jesús: «quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría» (Papa Francisco). Es un manantial inagotable. (F. F. Carvajal, Pasó haciendo el bien)

En el sacramento de la misericordia “os daré una alegría que nadie os podrá quitar”

audrey-assad-1Si pudiéramos observar en su interior la situación de las personas que esperan delante del confesonario, veríamos a no pocos cargados con un fardo pesadísimo de faltas y pecados, de tibieza y mediocridad, que les pesa y agobia y entristece. Después, al salir del confesonario, los veríamos alegres, contentos, ligeros, libres, porque saben que han sido salvados: «cada confesonario es el lugar privilegiado y bendito desde el cual, canceladas las divisiones, nace nuevo e incontaminado un hombre reconciliado» (san Juan Pablo II). Se cumple aquí la promesa de Jesús: os daré una alegría que nadie os podrá quitar. Seguir leyendo “En el sacramento de la misericordia “os daré una alegría que nadie os podrá quitar””

La alegría se alimenta de nobles y buenas acciones. Una de las más grandes es perdonar

cara alegreDios perdona siempre, y Jesús ha manifestado la alegría que siente Dios cuando nos perdona de modo admirable en la parábola del hijo pródigo. Desde el momento en que el padre desde lejos ve a su hijo, su alegría le lleva a actuar prontamente: corre hacia él y, a continuación, ordena a los criados que saquen el mejor vestido, el anillo, las sandalias, el ternero cebado. Comamos y celebremos la fiesta, les dice. Fue una fiesta grande, con música. Al padre le invade un grandísimo gozo, y todo le parece poco para celebrar el regreso de su hijo. Y echó la casa por la ventana, según el decir popular.

Dios es así. El despliegue de su misericordia nos desborda; sin embargo, no sabemos darnos cuenta y, a veces, tampoco procuramos imitarle en serio, a pesar de la experiencia de que perdonar a quien nos ofende es una fuente de enorme alegría, una de las más grandes. Seguir leyendo “La alegría se alimenta de nobles y buenas acciones. Una de las más grandes es perdonar”

No estés triste porque la alegría del Señor es tu fortaleza

alegria4No estéis tristes porque el gozo del Señor es vuestra fortaleza, manifestaron Esdras y Nehemías al pueblo. Los israelitas habían regresado de la cautividad y podían vivir de nuevo en la ciudad santa. Y Esdras, el escriba, les anima a dejar atrás la memoria de las penalidades que han sufrido y les señala cuál es la fuente de la alegría, les hace caer en la cuenta de una verdad esencial: el verdadero gozo procede sólo de Dios.

El gozo del Señor es eterno. Desde el comienzo de la revelación, la Sagrada Escritura manifiesta la alegría de Dios al crear el universo: y vio Dios que lo hecho era bueno.

A través de los profetas, el Señor anuncia a su pueblo tiempos de alegre prosperidad, cuando se encontraban todavía en cautiverio: de nuevo tomarás tus panderos y saltarás al corro de los que bailan alegres. De nuevo plantarás viñas en los montes de Samaría, y los que las plantan las vendimiarán… Vendrán y gritarán de júbilo en lo alto de Sión… Sus almas serán como huertos regados y nunca desfallecerán, repite la Escritura santa. Seguir leyendo “No estés triste porque la alegría del Señor es tu fortaleza”

Hemos sido creados para la alegría

creados para la alegria.jpgLa fuente de la alegría: Buscar a Dios, encontrar a Dios, es buen camino para hallar la alegría estable y verdadera. Es el camino. El Señor la concede siempre a quienes procuran vivir cerca de Él.

Hemos sido creados para la alegría que se encuentra en Dios mismo; por eso su ausencia provoca tantos desequilibrios y amarguras. Todos aspiramos a ella con energía irresistible, y jamás dejamos de desearla y de buscarla. Y es Dios la fuente de toda alegría verdadera y perdurable.

La alegría es una conquista diaria frente a la tristeza siempre amenazante, frente a la adversidad, las dificultades, los problemas, las incertidumbres y aparentes fracasos. «La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría». Él es la fuente inagotable. (F. Fernandez Carvajal, Pasó haciendo el bien)