Los Novísimos

La Iglesia no puede omitir, sin grave mutilación de su mensaje esencial, una catequesis constante sobre lo que en el lenguaje tradicional se designa como los cuatros novísimos del hombre: muerte, juicio (particular y universal), infierno y cielo. En una cultura, que tiende a encerrar al hombre en su vicisitud terrena más o menos lograda, se pide a los Pastores de la Iglesia una catequesis que abra e ilumine con la certeza de la fe el más allá de la vida presente: más allá de las misteriosas puertas de la muerte se perfila una eternidad de alegría en la comunión con Dios o de pena por el alejamiento de Él” (Juan Pablo II, Exhort. ap. Reconciliatio et Paenitentia, 2-XII-1984, 26). La meditación de los novísimos ayuda a rectificar la marcha del caminar terreno, a aprovechar mejor el tiempo, a no permitir que nuestro corazón se apegue a nada de aquí abajo, a fomentar el horror al pecado y a hacer un apostolado constante. Seguir leyendo “Los Novísimos”

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ESCATOLOGÍA-NOVÍSIMOS

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Estamos en noviembre, mes que la Iglesia  suele dedicar a los temas que trata esta entrada (cfr. Diccionario de san Josemaría) sobre la escatología y los novísimos o postrimerias. Aunque un poco largo aquí os lo dejo.

  1. Muerte.
  2. Vida eterna y vida terrena.
  3. Juicio y retribución (cielo, purgatorio, infierno).
  4. Retorno y reinado de Cristo.
  5. Resurrección de los muertos.

Para los hijos de Dios, la muerte es vida” (AD, 79). Esta frase de san Josemaría resume bien su concepción del destino final del hombre en cuanto individuo y en cuanto miembro de la familia de Dios. Si bien su enseñanza escatológica se halla plenamente inserta en la Tradición de la Iglesia, contiene acentos de especial interés: su modo positivo, amoroso y filial de comprender la muerte y el juicio divino; su percepción de la conexión sustancial entre la comunión transfiguradora con la Trinidad que experimenta el hombre en gracia, y la vida eterna; así como la ligazón entre el reinar de Cristo en la historia y su reinado al fin de los tiempos. A continuación trataremos estos puntos con mayor detenimiento.

  1. Muerte

“¿Has visto, en una tarde triste de otoño, caer las hojas muertas? Así caen cada día las almas en la eternidad: un día, la hoja caída serás tú” (C, 736). San Josemaríameditaba frecuentemente sobre la muerte, en cuanto realidad humana tan inexorable como el pasar del tiempo. La perspectiva de la muerte -tanto la suya como la de otras personas- le movía a la oración y a la acción. “Me hizo meditar aquella noticia: cincuenta y un millones de personas fallecen al año; noventa y siete al minuto (…): díselo también a otros” (S, 897). En parte, la consideración del tema fue provocada por su experiencia -tres de sus hermanas fallecieron siendo él muy pequeño- y por su intensa labor pastoral: entre sus escritos hay muchos relatos de sucesos ocurridos en torno al lecho de muerte: del gitano moribundo en un hospital en Madrid, que hace un bello acto de contrición (cfr. VC, III Estación); de una mujer que veía en su larga y penosa enfermedad la bendición de Dios (cfr. F, 1034); o de un doctor en Derecho y Filosofía, cuya brillante carrera quedaba truncada con la muerte en una sencilla pensión (cfr. S, 877). San Josemaría pudo constatar de primera mano actitudes muy divergentes ante la muerte, desde la alegría (incluso la serena impaciencia, cfr. S, 893) hasta el sobrecogimiento (cfr. C, 738) y la tristeza (cfr. S, 879).

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