Cardenal Tagle: “Mostrar cariño a los refugiados cura sus heridas y les da dignidad”

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La doble recompensa de las palabras amables es que te hacen feliz a ti y hacen felices a los demás

amor

La doble recompensa de las palabras amables es que te hacen feliz a ti y hacen felices a los demás. Cuando salen de tus labios, primero derraman sobre ti sus bendiciones: solo pronunciarlas ya es una dicha. En la vida diaria, a veces surgen problemas y te abruma el peso de las dificultades. La preocupación y la tristeza atenazan tu corazón, y la vida se vuelve casi insoportable. Pero, si aun así tus palabras amables y tu actitud cordial siguen acogiendo a los demás, tus problemas se desvanecerán y se animará tu espíritu. Una palabra amable te colma de una alegría que ni los bienes materiales ni el placer serán nunca capaces de procurarte. Su recompensa suele ser un instante en el que casi puedes tocar la cercanía de Dios.

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Rafael Alvira – San Josemaría Escrivá. La perfección de la vida ordinaria

Un poco por casualidad me he encontrado con este vídeo del catedrático emérito de filosofía Rafael Alvira:

A continuación pongo algunas ideas sueltas del vídeo: Seguir leyendo “Rafael Alvira – San Josemaría Escrivá. La perfección de la vida ordinaria”

Quien hace la crítica está admitiendo su falta de capacidad o su fracaso personal

expresionSi hubiera en tu corazón auténtica caridad, te alegraría ver lo bueno que hay en el prójimo y pensar bien de él. … Algunos creen que descubrir defectos es señal cierta de sabiduría, pero nada requiere tan poca inteligencia. No hay cosa más fácil que criticar… El que critica suele ser incapaz de actuar como piensa que otros deberían hacerlo: olvida que la murmuración y la crítica, al igual que la caridad, deben empezar por la propia casa, es decir, por uno mismo. Su ignorancia va acompañada de la soberbia, y de cualquier cosa relacionada con la envidia o los celos, porque quien hace la crítica está admitiendo su falta de capacidad o su fracaso personales.

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Una conducta y una actitud afables ayudan mucho a quienes te tratan

cara sonrienteOtra gran obra de misericordia: la alegría. La alegría presta un inmenso servicio a los demás… y, por lo tanto, se trata de un hábito que podemos y debemos adquirir. Santo Tomás de Aquino sitúa a la alegría bajo el epígrafe general de la virtud cardinal de la justicia, aquella que nos dispone a dar a otros lo que les corresponde por deber o por obligación. Nosotros estamos obligados a ayudar —y no a poner obstáculos— en su camino hacia el cielo a quienes nos rodean en este mundo. Y no solo hemos de ayudar con nuestra limosna a los que padecen necesidad y con nuestro consejo a los que yerran: también debemos prestar ayuda a los que conocemos o tratamos con nuestra amabilidad, nuestra comprensión y nuestras maneras afables.

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Piensa si no estarás llevando una vida demasiado fácil y demasiado cómoda

enamoradaA lo mejor has oído aquel chiste del mudo de nacimiento. Iban pasando los años y el muchacho no hablaba. Sus padres lo llevaban de médico en médico, sin resultado, hasta que finalmente dieron el caso por imposible. No encontraban ninguna causa fisiológica de aquel absoluto mutismo.

Cuando la criatura tenía ya treinta y cuatro años, un buen día su madre le puso el café para desayunar, y el chico, con toda naturalidad, se dirigió a ella diciendo:

-Mamá, te olvidaste el azúcar.

-Pero, hijo mío, ¿cómo es que puedes hablar y llevas treinta y cuatro años sin hacerlo?

-Es que hasta ahora todo había estado perfecto -respondió.

Piensa si no estarás llevando una vida demasiado fácil y demasiado cómoda. Platón aseguraba que el exceso de bienes materiales produce delicuescencia en el alma, y Schopenhauer decía que es como el agua salada, que cuanto más se bebe, más sed produce. Seguir leyendo “Piensa si no estarás llevando una vida demasiado fácil y demasiado cómoda”

Muchas veces, los agobios por falta de tiempo son más bien agobios por falta de orden

fortalezaLee Iacocca, aquel legendario empresario norteamericano que fue primer ejecutivo de la Ford y que años después lograría un espectacular reflotamiento en la Chrysler, explicaba así su experiencia de varias décadas al frente de grandes multinacionales:

«No puedo menos que asombrarme ante el gran número de personas que, al parecer, no son dueños de su agenda. A lo largo de estos años se me han acercado muchas veces altos ejecutivos de la empresa para confesarme con un mal disimulado orgullo: “Fíjese, el año pasado tuve tal acumulación de trabajo que no pude ni tomarme unas vacaciones”.

»Al escucharles, siempre pienso lo mismo. No me parece que eso deba ser en absoluto motivo de presunción. Tengo que contenerme para no contestarles: “¿Serás iluso? Pretendes hacerme creer que puedes asumir la responsabilidad de un proyecto de ochenta millones de dólares si eres incapaz de encontrar dos semanas al año para pasarlas con tu familia y descansar un poco?”.»

Imprimir un ritmo ordenado a la vida, ser dueños del propio tiempo y de la agenda, tener un claro orden de prioridades en lo que hemos de hacer…, son premisas básicas para la eficacia en cualquier trabajo.

-¿También para educar? Seguir leyendo “Muchas veces, los agobios por falta de tiempo son más bien agobios por falta de orden”