Piensa si no estarás llevando una vida demasiado fácil y demasiado cómoda

enamoradaA lo mejor has oído aquel chiste del mudo de nacimiento. Iban pasando los años y el muchacho no hablaba. Sus padres lo llevaban de médico en médico, sin resultado, hasta que finalmente dieron el caso por imposible. No encontraban ninguna causa fisiológica de aquel absoluto mutismo.

Cuando la criatura tenía ya treinta y cuatro años, un buen día su madre le puso el café para desayunar, y el chico, con toda naturalidad, se dirigió a ella diciendo:

-Mamá, te olvidaste el azúcar.

-Pero, hijo mío, ¿cómo es que puedes hablar y llevas treinta y cuatro años sin hacerlo?

-Es que hasta ahora todo había estado perfecto -respondió.

Piensa si no estarás llevando una vida demasiado fácil y demasiado cómoda. Platón aseguraba que el exceso de bienes materiales produce delicuescencia en el alma, y Schopenhauer decía que es como el agua salada, que cuanto más se bebe, más sed produce. Seguir leyendo “Piensa si no estarás llevando una vida demasiado fácil y demasiado cómoda”

Cuando se vive de veras la caridad, no queda tiempo de buscarse a sí mismo

Platero-Flores1.JPGCuando se vive de veras la caridad, no queda tiempo de buscarse a sí mismo; no hay espacio para la soberbia; ¡no se nos ocurrirán más que ocasiones de servir! (Forja 683)

Pensad en las características de un asno, ahora que van quedando tan pocos. No en el burro viejo y terco, rencoroso, que se venga con una coz traicionera, sino en el pollino joven: las orejas estiradas como antenas, austero en la comida, duro en el trabajo, con el trote decidido y alegre. Hay cientos de animales más hermosos, más hábiles y más crueles. Pero Cristo se fijó en él, para presentarse como rey ante el pueblo que lo aclamaba. Porque Jesús no sabe qué hacer con la astucia calculadora, con la crueldad de corazones fríos, con la hermosura vistosa pero hueca. Nuestro Señor estima la alegría de un corazón mozo, el paso sencillo, la voz sin falsete, los ojos limpios, el oído atento a su palabra de cariño. Así reina en el alma.

Si dejamos que Cristo reine en nuestra alma, no nos convertiremos en dominadores, seremos servidores de todos los hombres. Servicio. ¡Cómo me gusta esta palabra! Servir a mi Rey y, por El, a todos los que han sido redimidos con su sangre. ¡Si los cristianos supiésemos servir! Vamos a confiar al Señor nuestra decisión de aprender a realizar esta tarea de servicio, porque sólo sirviendo podremos conocer y amar a Cristo, y darlo a conocer y lograr que otros más lo amen. (Es Cristo que pasa, 181-182)

 

¡Cuánto mal hacen las palabras cuando están motivadas por sentimientos de celos y envidia!

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¡Cuánto mal hacen las palabras cuando están motivadas por sentimientos de celos y envidia! Hablar mal del propio hermano en su ausencia equivale a exponerlo al descrédito, a comprometer su reputación y a dejarlo a merced del chisme. No juzgar y no condenar significa, en positivo, saber percibir lo que de bueno hay en cada persona y no permitir que deba sufrir por nuestro juicio parcial y por nuestra presunción de saberlo todo. (Mons.Javier Echecarría,  abril de 2016)

Los 5 remedios contra la tristeza, según los santos

Los santos, aquellos que han disfrutado de una especial amistad con Jesús, también han estado tristes. Por eso, es interesante conocer los remedios que dan para recuperar la alegría propia del cristiano.

Opus Dei - Los 5 remedios contra la tristeza

Cada uno de nosotros ha atravesado días tristes, días en los cuales no se logra superar una cierta pesadez interior que contamina el ánimo y dificulta las relaciones con los demás. ¿Existe algún truco para superar el malhumor y recuperar la sonrisa? Santo Tomás de Aquino propone cinco remedios de sorprendente eficacia contra la tristeza.

1. El primer remedio es concederse un placer. Es como si el famoso teólogo hubiese intuido ya hace siete siglos la idea, tan difundida hoy, de que el chocolate es antidepresivo. Quizá parezca una idea materialista, pero es evidente que una jornada llena de amarguras puede terminar bien con una buena cerveza. Que algo así sea contrario al Evangelio es difícilmente demostrable: sabemos que el Señor participaba con gusto en banquetes y fiestas, y tanto antes como después de la Resurrección disfrutó con gusto de las cosas bellas de la vida. Incluso un Salmo afirma que el vino alegra el corazón del hombre (aunque es preciso aclarar que la Biblia condena claramente las borracheras).

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10 claves del noviazgo para la felicidad del matrimonio

Attractive coupleDesde hace unos años los estudios sociológicos destacan que cada vez se casan menos parejas, se tienen menos hijos y se divorcian más matrimonios. La mayoría de ellos hacen hincapié en la importancia de una buena relación de noviazgo para tartar de llegar a una convivencia futura que ofrezca las máximas garantías. El matrimonio siempre va a suponer un riesgo, pero si nos adentramos en él habiendo hecho bien los deberes, éste se minimiza.

El noviazgo es la etapa en la que encontramos a la persona amada para comprometernos de por vida, y con la que nos vamos a responsabilizar para sacar adelante nuestra familia. La empresa no parece fácil, pero con unas cuantas orientaciones quizás allanemos el camino de nuestras dudas:

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No le has maltratado físicamente. Pero le has ignorado tantas veces; le has mirado con indiferencia, como a un extraño.—¿Te parece poco?

indiferenciaNo le has maltratado físicamente… Pero le has ignorado tantas veces; le has mirado con indiferencia, como a un extraño. —¿Te parece poco? Surco, 245.

Una de las grandes deficiencias de la sociedad actual se expresa en la dificultad de perdonar

perdonar, pasar página

Una de las grandes deficiencias de la sociedad actual se expresa en la dificultad de perdonar. Personas singulares y naciones enteras vuelven una vez y otra sobre los agravios recibidos, chapotean en esos recuerdos como en un charco lleno de inmundicia, y no quieren esforzarse por olvidarlos y perdonar. Otra —y muy clara— es la enseñanza de Nuestro Señor, que compendia la historia de la clemencia divina con la humanidad en estas palabras: bienaventurados los misericordiosos, porque alcanzarán misericordia. (Mons. Javier Echevarría, abril 2016)