La libertad cotidiana

sunset-over-a-beach-wallpaper-53a1a702717fcCada jornada abre ante nosotros el abanico de los deberes y compromisos, de los trabajos, de las conversaciones, del hacer y deshacer. Las horas del día presentan múltiples opciones y solicitan decisiones. Este es el campo habitual en el que podemos ser libres o permanecer coaccionados interiormente por tendencias que no son rectas: la inclinación a la vanidad y al egoísmo, el peso de la pereza, la atracción por lo placentero… No somos libres cuando cedemos a estas presiones. Ser esclavo de uno mismo es una desgracia.

Las horas de una jornada cualquiera presentan continuamente disyuntivas y conviene elegir bien: llegar o no llegar puntuales al trabajo, salir del metro a empujones o respetar a quienes tenemos delante, saludar o no saludar a los conserjes, empezar a trabajar enseguida o estar de cháchara durante tres cuartos de hora con los compañeros del despacho, permanecer atentos a los asuntos para resolverlos bien o interrumpir continuamente la tarea para revolotear en internet. Y al volver a casa aparecen otras alternativas: atender las tareas escolares de los pequeños o ver la televisión, preparar la cena con la mujer o sentarse a leer, hacer una llamada a un amigo enfermo o no llamarle… Seguir leyendo “La libertad cotidiana”

Amor a la libertad

Old Archway in Beynac Castle - France by Jimmy McIntyre«La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra y el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres».

Cuando redactó esta consideración, Cervantes conocía bien lo que es estar en prisión. En los cinco años que estuvo encarcelado en Argel trató de escapar en cuatro ocasiones, y no lo consiguió: «no hay en la tierra, conforme a mi parecer, contento que se iguale a alcanzar la libertad perdida», pudo decir con la voz de una experiencia vivida. Seguir leyendo “Amor a la libertad”

La amistad con el Ángel Custodio

fra-angelico-la-anunciacionTendemos a considerar como real solamente lo que perciben los sentidos, pero son muchas las realidades del mundo físico que no llegamos a percibir: otros colores, sonidos, sin embargo, están presentes en el mundo.

Existe también un mundo de naturaleza espiritual que tampoco podemos conocer materialmente. El mundo físico y material es solo una parte pequeña de la vida real.

Entre estas realidades se encuentran los ángeles, las criaturas más perfectas de la Creación. Ellos poseen facultades superiores a las nuestras y contemplan cara a cara a Dios. Son embajadores, mensajeros y amigos de los hombres; ellos aconsejan, exhortan, interceden, preservan de un peligro. ¡Cuántas ayudas! ¡Cuántas sorpresas!

El libro del Éxodo recoge unas palabras del Señor a Moisés, que pueden ser dirigidas a cada uno de los hijos, nosotros: Yo –dice el Señor– mandaré un Ángel ante ti para que te defienda en el camino y te haga llegar al lugar que te he dispuesto. Seguir leyendo “La amistad con el Ángel Custodio”

Los amigos buscan nuevos amigos

amabilidadLa antigüedad cristiana nos ha dejado testimonios de grandes amistades entre los primeros hermanos en la fe. Los Hechos de los Apóstoles nos muestran cómo san Pablo tuvo muchos amigos, a quienes aprecia y echa de menos cuando están ausentes y se llena de alegría cuando tiene noticias de ellos.

El trato diario y la amistad con Jesucristo nos enseña a tener una actitud abierta, comprensiva con los demás, que aumenta la generosidad, el optimismo, la cordialidad en la convivencia, la gratitud…, virtudes que facilitan el camino de lo ordinario de cada día.

Así se difundió la fe en los primeros cristianos: a través de los hermanos, de padres a hijos, de los hijos a los padres, del siervo a su señor y a la inversa, del amigo al amigo. Seguir leyendo “Los amigos buscan nuevos amigos”

Los amigos de Jesús

paisajes-del-mundo-marino-809354El Amigo de cada hombre es Jesús de Nazaret, que vivió hace más de veinte siglos y vive ahora también. Él es el modelo perfecto de amistad.

Nunca hizo milagro alguno para sí, para resolver una necesidad propia. Sin embargo, realizó muchos para sacar de apuros, y utilizó su poder para caminar sobre el agua y acercarse a sus discípulos –sus amigos– que, en medio de la tempestad, corrían el riesgo de naufragar. Anduvo sobre el mar porque ellos necesitaban ayuda.

La amistad de Jesús es total, incondicional, nunca falla. Siempre cumple con lo que afirmó a sus discípulos: nadie tiene amor más grande que aquel que da la vida por sus amigos. Seguir leyendo “Los amigos de Jesús”

Recuperar amistades

Captura de pantalla 2017-04-27 a las 3.41.04 p.m.Es posible recuperar amigos perdidos, amistades que se rompieron por alguna causa que, quizá, no era para tanto.

Las personas pueden cambiar, y, además, ¿qué sabemos nosotros de lo que ocurre en su corazón?

San Bernardo, para recomponer lazos rotos o que están a punto de romperse, aconseja: «cuando veas algo malo en tu amigo, no quieras juzgarlo al instante; por el contrario procura excusarle en tu corazón; excusa la intención, piensa que lo ha hecho por ignorancia, por sorpresa o por desgracia. Si el error es tan claro que no puedes disimularlo, piensa que la tentación habrá sido muy fuerte».

Conservar amigos es gran virtud, y mayor aún la de restablecer amistades que se han debilitado o roto.

El Señor nos quiere como somos, también con nuestros defectos, y para cambiarnos cuenta con la gracia y con el tiempo. Ante los defectos de nuestros amigos no debe faltar nunca la caridad, que mueve a la comprensión y a la ayuda.

La sencillez permite dejar a un lado los posibles agravios que no eran intencionados.

La amistad protege de la soledad

amor familiaLa soledad, en cierto modo, es parte de la condición humana y solo uno mismo puede sostener su existencia. Pero es difícil conducirse a uno mismo a través de las vicisitudes, no solo en medio de las cosas que ocurren, sino interiormente también, porque la fragilidad se nota por dentro, como el dolor, la incertidumbre, la espera.

Muchos hombres se encuentran con una soledad que parece irremediable. Quizá, han perdido la capacidad de escucha y de diálogo con Dios. Se encuentran peligrosamente solos y sin norte.

Probablemente, en ninguna época como en la nuestra se ha hablado tanto de soledad, de «muchedumbres solitarias», llamándose precisamente a nuestro tiempo la «era de las comunicaciones». Nos podemos comunicar con celeridad en cualquier parte del mundo con un gesto mínimo. Seguir leyendo “La amistad protege de la soledad”