Hay posibilidades de que el próximo presidente de Estados Unidos sea católico

Acerca de la “conversión”

The Conversion of Saul, by CaravaggioEn el lenguaje teológico cristiano el término conversión (del latín convertere) expresa un proceso rico y múltiple que va desde la incredulidad a la fe; desde el estado de pecado al de reconciliación; desde el distanciamiento espiritual a un renovado fervor; etc. La historia del cristianismo está llena de ejemplos y relatos de conversión; el que describe san Agustín en sus Confesiones es un clásico.

La conversión significa, ante todo, “dar la espalda” al pecado para volverse de nuevo a Dios. El Evangelio desde el comienzo presenta la lucha contra el pecado como una exigencia indispensable para poder seguir al Maestro. Y, siguiendo la propia enseñanza del Señor, es inseparable de la fe en la misericordia paterna de Dios, y de la decisión de tomar voluntariamente la propia cruz. Supone, pues, un cambio de la mente y del corazón (metanoia), un abandono de las falsas seguridades personales y la aceptación del don divino que invita a seguir y a servir plenamente a Cristo con un amor fiel.

Por eso mismo, si es sincera, la conversión del cristiano como rechazo del pecado se traduce en manifestaciones externas: un cambio de actitudes y comportamientos.

¿Te animas?

¡Preparad el camino!

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En medio de la aridez de nuestros desiertos,
del trabajo aparentemente infructuoso,
de las dificultades y obstáculos cotidianos,
del dolor y el sufrimiento de tanta gente,
del vacío y el sin sentido de muchos,
 
Una voz grita en el desierto!
Preparad el camino del Señor !, abridle un camino recto!
 
No te lamentes, esperando a que el desierto desaparezca,
No te lamentes, esperando ver frutos inmediatos,
No te lamentes, esperando vivir sin dificultades y obstáculos
No te lamentes, esperando un mundo sin dolor ni sufrimiento,
No te lamentes, esperando a que el vacío y el sin sentido desaparezcan.
 
Trabaja. Ama. Ofrécete.
 
Cava pozos de agua fresca en los desiertos.
Siembra y cuida de las semillas.
Pide ayuda y construye puentes nuevos
para sobrevolar las dificultades.
Cura heridas y suaviza sufrimientos.
Confía y busca luces en medio de la oscuridad.
 
Allana tú el camino!
Abre y trabaja tu interior,
construyendo un habitáculo digno para el Amor,
y entonces, todo cambiará y se convertirá Nuevo en ti
y para el mundo.

Mar Galceran

Silencio, ya se está acercando el momento

silencioSilencio, ya se está acercando el momento Es hora de empezar a callar. Poco a poco empezaremos a reunirnos en torno al Belén, y a disponer nuestros ojos de niño para contemplar las maravillas de Dios. Todo eso que nos ha tenido tan ocupados estos días, todas esas preocupaciones y proyectos…, también los disgustos, importan ahora poco, muy poco. Son momentos de silencio, de oración, de contemplación… No lo desaproveches, no te lo pierdas.

En Belén es todo tan sencillo, tan silencioso, tan inexplicablemente “corriente”, que cualquiera diría que se parece a tu vida y a la mía… ¡Tu vida o la mía, sí! Dios ha elegido el camino de lo ordinario, la vereda rústica, la ruta del servicio para entrar en la Historia de los hombres… A lo largo de estos días de adviento, tú y yo hemos intentado hacer nuestro Belén interior. Y ya está llegando el momento del gran milagro, sí: esa noche que está llegando, tu vida y la mía serán Belén.

Y dará comienzo un gran día, el día en que volvemos a nacer. Tu vida y la mía serán besadas por Dios en la Virgen, y como recién nacidos, acurrucados en su seno recibiremos al Espíritu Santo. Jesús nacerá en nosotros. Y entonces, en ese silencio sencillo se harán nuevas todas las cosas, porque comenzará tu vida nueva de hijo de Dios.

Papa Francisco: “La trata de personas es un crimen contra la humanidad”

“La trata de personas es un crimen contra la humanidad. Aunemos fuerzas para liberar a las víctimas y parar este crimen cada vez más agresivo, que amenaza, a personas, cimientos de la sociedad, seguridad y justicia internacionales, economía, familia y vida social”. Dijo el Papa a los nuevos embajadores de Argelia, Islandia, Dinamarca, Lesotho, Palestina, Sierra Leona, Cabo Verde, Burundi, Malta, Suecia, Pakistán, Zambia, Noruega, Kuwait, Burkina Faso, Uganda y Jordania. Pidió una estrategia coordinada y eficaz, tutela y asistencia a las víctimas de este crimen a menudo ligado al comercio de drogas, armas, mafia

Pesado, pedigüeño, y atrevido

montes verdeandoPesado, pedigüeño, y atrevido. Sin lugar a dudas son tres condiciones estupendas para llamar la atención. De aquel que las reúne decimos que le gusta “dar la nota”. Hay un simpático personaje bíblico que reúne estas cualidades: Eliseo. Fíjate con atención:

Cuando Elías le pide que le deje solo, Eliseo, un pesado “de libro”, se niega en redondo: “¡Vive Dios! Por tu vida, no te dejaré”.
Luego, puestos a pedir, no se le ocurre pedirle la cartera a su maestro (¡Pobre botín, la cartera de Elías!): le pide su espíritu... ¡Ríase usted de los niños esos que andan por ahí pidiendo la luna! Lo más grave del asunto es que, al final, lo consigue.
Y, por si todo esto fuera poco, a la hora de dirigirse a Dios, se olvida de todas las formalidades y le increpa con una impertinencia insultante: “¿Dónde está el Dios de Elías? ¿Dónde?”.
Al leer, acto seguido, que Dios acude obediente a esa llamada, no he tenido más remedio que creer que a Dios le gustan los niños. Y es que sólo un niño puede actuar así y conseguir lo que quiere. Después, he decidido no quedarme atrás, y ser, yo también, con mi Dios, muy pesado, muy pedigüeño, y muy atrevido… muy niño. Seguir leyendo “Pesado, pedigüeño, y atrevido”

Un recordatorio para nuestra vida: “la telaraña en la entrada”

hojas de otoñoQuizás ya lo conozcas, de uno de los comentarios al blog. Aquí va este recordatorio para los momentos difíciles:

… Dicen que una vez un hombre era perseguido por varios malhechores que querían atracarlo. El hombre entró en una cueva. Los malhechores empezaron a buscarlo por las cuevas anteriores a la que él se encontraba.
Con tal desesperación elevó una plegaria al Creador: “Dios Todopoderoso, haz que tus ángeles bajen y tapen la entrada, para que no entren a matarme”.
En ese momento escuchó a los hombres acercarse a la cueva en la que él se encontraba, y vio que apareció una arañita. La arañita empezó a tejer una telaraña en la entrada. El hombre volvió a elevar otra plegaria, esta vez más angustiado: “Señor te pedí ángeles, no una araña.”
Y continuó: “Señor por favor, con tu mano poderosa coloca un muro fuerte en la entrada para que los hombres no puedan entrar a matarme”.
Abrió los ojos esperando ver el muro tapando la entrada, y observó a la arañita tejiendo la telaraña.
Estaban ya los malhechores entrando en la cueva anterior y el hombre se quedó esperando su muerte. Cuando los malhechores estuvieron frente a la cueva, ya la arañita había tapado toda la entrada.
Entonces se escuchó esta conversación:
– Entremos en esta cueva.
No. No hace falta.
¡Mira, hay una telaraña! Es imposible que haya podido entrar en esta cueva sin romperla. Sigamos buscando en las otras.

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