Tiene algo de misterioso el “abrirse” del alma


abrir-las-puertas-del-almaTiene algo de misterioso el “abrirse” del alma: 

“Se abre el alma a quien se quiere, al amigo íntimo, al hermano. Y se abre el alma, para recibir, cuando menos, interés, comprensión, afecto”. (Javier Echevarría en “Getsemaní”, pg. 72)

Dar consejo al que lo necesite. Una gran obra de misericordia. Pero para lograr un diálogo sincero, un importante elemento requerido y algo olvidado es la confianza total en el que escucha, y  que presupone en éste: total lealtad y discreción absoluta. Generalmente también es necesario un periodo más o menos largo de trato y conocimiento mutuo que puede ir creciendo escalonadamente. Conforme crece la intimidad en el trato y se percibe la sinceridad e interés en el que escucha es más fácil abrirse y pedir consejo. Por eso, otro elemento clave es la perseverancia en el trato, de una manera u otra (cartas, citas, paseos, llamadas…). Seguir leyendo “Tiene algo de misterioso el “abrirse” del alma”

No digas ‘cuídate’, es mejor: ‘yo te cuido’.

cuidarse.jpgMe ha hecho reflexionar este artículo de Pablo Cabellos Llorente, en Las Provincias: No digas ‘cuídate’, es mejor: ‘yo te cuido’.  Y no le falta razón:

“Cuídate”. Es una moda educada. Es una sugerencia amable por parte de quienes te quieren bien. Un detalle de buen decir. Pero es una trampa. ¿No sería más afectuoso decir yo te cuido, te cuidamos, te acompaño al médico, te quito tal faena porque yo te la trabajo mientras descansas un poco? Pero no: lo que se lleva es el “cuídate”. Cuidamos el medio ambiente, evitamos el calentamiento del planeta, atendemos a los animales y plantas, preservamos nuestra casa del viento sucio…, pero tú: cuídate. Tú mismo. Y nos quedamos mejor que bien, porque hemos practicado la cortesía al hablar o escribir a quien presuntamente queremos bien.

La palabra cuidar significa poner atención a algo o alguien y viene del latín cogitare = “pensar”. Por eso, es más correcto y verdadera muestra de cariño emplear el verbo “cuidar” en sentido transitivo y no reflexivo. El Papa Francisco, buen conocedor del lenguaje del corazón, un “experto en humanidad”, lo emplea bien cuando dice:

“Les quiero pedir un favor, caminemos juntos todos, cuidémonos los unos a los otros, cuídense entre ustedes, no se hagan daño, cuídense la vida, cuiden la familia, cuiden la naturaleza, cuiden a los niños, cuiden a los viejos, que no haya odio, que no haya pelea, dejen de lado la envidia, dialoguen entre ustedes, que este deseo de cuidarse vaya creciendo en el corazón y acérquense a Dios”. Papa Francisco

El Papa Francisco nos está recordando en este Año Santo este nobilísimo menester de cuidar a los demás, de cuidarnos unos a otros, porque de algún modo todos somos vulnerables e indigentes… Y recuerda que Al atardecer de la vida, escribió san Juan de la Cruz, se nos examinará del amor; se nos preguntará por el cuidado que hemos tenido con los demás. Por cierto, no se nos preguntará acerca de las veces que hemos dicho: “cuídate”.

Los abuelos nunca mueren, solo se hacen invisibles

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Me envía este bonito artículo el Dr. Rafael Tomás Caldera. Está escrito por Enrique Orschanski, médico pediatra, y se publicó en uno de los diarios de Córdoba. Aquí va:
En los últimos 50 años, nuestro estilo de vida familiar cambió drásticamente como consecuencia de un nuevo sistema de producción. La inclusión de la mujer en el circuito laboral llevó a que ambos padres se ausenten del hogar por largos períodos creando como consecuencia el llamado “síndrome de la casa vacía”.
El nuevo paradigma implicó que muchos niños quedaran a cargo de personas ajenas al hogar o en instituciones. Esta tercerización de la crianza se extendió y naturalizó en muchos hogares.

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Nana para un Rey

La Nana para un Rey, interpretada por la voz de Pasión Vega. La letra y la interpretación impresionantes.Tomo esta versión de 2008, del blog de Enrique Monasterio.

  • Duérmete tesoro mío,
  • no tengas miedo de nada,
  • mi pecho combate el frío,
  • con tus manitas heladas
  • Calla que tras la colina
  • está la muerte acechando,
  • viene cargada de espinas,
  • cruces, fatigas y clavos.
  • Nana, para unos ojos morenos.
  • Nana, para mi estrella y mi cielo.
  • Nana, para un ángel recién nacido.
  • Nana, que se me ha quedado dormido.
  • Cuando ríes se ilumina
  • las ventanas de mi ser,
  • qué hermoso es dar luz divina
  • y qué delirio querer.
  • Yo estaré siempre a tu vera
  • sueña libre pastorcillo.
  • A la ea ea ea
  • ¡qué penita de mi niño!
  • Nana, para unos ojos morenos.
  • Nana, para mi estrella y mi cielo.
  • Nana, para un ángel recién nacido.
  • Nana, que se me ha quedado dormido.

Navidad: el camino hacia la última y eterna epifanía

Oro, incienso y mirra… Fe, pureza y vocación.

Yo quisiera, Señor, recibiros con aquella pureza, humildad y devoción con que os recibió vuestra Santísima Madre, con el espíritu y fervor de los Santos Ella nos dio el Cuerpo de Jesús y Ella nos da a Cristo en la Eucaristía. Sus manos recibieron el oro, el incienso y la mirra que los Magos ofrecieron a Jesús. En sus manos se purifican nuestras ofrendas y también nuestras miserias. Da brillo al oro de nuestra fe, enciende con su amor materno el incienso de nuestra pureza y llena de aroma la mirra de nuestra entrega. Santa María mantiene vivo el fuego de nuestra fidelidad y de nuestro apostolado. Con ella daremos luz y calor. Seremos lámparas de fe, de caridad ardiente, luz divina que alumbra el camino hacia Belén.

Vamos hacia esa última y eterna epifanía divina, la última revelación que describe el último libro del Nuevo Testamento…  [Cfr. Ap 22, 1-5].

Mientras tanto, el fulgor divino se propaga como un incendio, de corazón a corazón: fuego apostólico que se alimenta de la fidelidad diaria, con la humildad que persevera en la fe, con el Pan que hace más firme la pureza, con la vocación fortalecida en la Palabra, en la oración.

Oro, incienso y mirra. Fe, pureza y camino: tres puntos intangibles que cada semana consideramos con el Señor y que nos gusta comentar cuando queremos acudir a la ayuda de la dirección espiritual. Así recomenzamos, cada día, cada semana, preparando nuestra ofrenda para la Epifanía de todos los días .

Fuente: Guillaume Derville

Nunc coepi! ¡Ahora comienzo!

sonrisaSegún el Diccionario el optimismo es la “propensión a ver y juzgar las cosas en su aspecto más favorable“. Pero la realidad es la que es -decimos-, y que pensemos bien o mal de ella no la va a cambiar… Pero no es verdad, porque todos sabemos que una actitud positiva frente a un problema ayudará más a su solución, ya que al abordarlo actuaremos con mayor convicción si pensamos que tiene solución. Sin darnos cuenta la visión positiva nos pone del lado de la solución y no del lado del problema. Seguir leyendo “Nunc coepi! ¡Ahora comienzo!”