La moral es, en definitiva, saber dar a cada realidad el trato que merece.

Rothenfluh, Schwyz - SwitzerlandTodas las cosas que nos rodean nos imponen deberes. La moral es, en definitiva, saber dar a cada cosa el trato que merece. Ahora estudiaremos los deberes que tenemos respecto a las distintas cosas que nos rodean. Podemos situar los distintos seres que nos rodean en tres planos: Dios; los hombres, incluyendo en este punto la sociedad y su cultura; y la naturaleza en su conjunto. Cada una de estas realidades externas nos impone deberes. Vamos a procurar definirlos sirviéndonos de las fórmulas en que la moral cristiana ha sabido condensarlos. Los enunciaremos brevemente, porque dedicaremos después un capítulo a cada uno de ellos. Seguir leyendo “La moral es, en definitiva, saber dar a cada realidad el trato que merece.”

La alegría de hacer favores

amor-lucha-optimismoHacer favores –no solo alegran los recibidos– deja un clima de felicidad en el corazón; algo tan simple como ayudar a pasar la maleta por el torno del Metro a quien está en ese pequeño apuro, nos deja contentos.

Si el Señor no amara la alegría de los hombres, no habría dicho a los criados de la boda de Caná: llenad de agua las tinajas. Lo dijo, conociendo las consecuencias; y el vino fue muy bueno, abundante, el mejor. Y la fiesta subió de categoría. Sin duda, Jesús estuvo contento al ver los resultados de la sugerencia de su Madre. Nosotros también nos sentimos felices con la alegría de los demás si tenemos buen corazón.

Si amamos de verdad, la alegría de los demás será más importante que la nuestra. Es más: este es el camino para ser felices nosotros. (F. F. Carvajal en “Pasó haciendo el bien”)

Del egoísmo al sentido del deber

sonidos-mar-conchaHasta que no se desarrolla la inteligencia, el hombre vive dominado por sus instintos, en busca de los bienes primarios. En la medida en que la inteligencia se desarrolla, comienza el conocimiento objetivo y comienza a notarse la llamada de las cosas: empieza la vida moral. Seguir leyendo “Del egoísmo al sentido del deber”

Doctor, me noto… (humor)

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Ay Caperucita!

Que no se me olvide el humor de los lunes! Aquí va; no es muy bueno, pero tienen su gracia, jejenieta.jpg

La alegría de vivir nace de pequeños sucesos, que son la trama de la vida, cañamazo que sostiene la existencia entera

featimg-after-birthTodos aspiramos a la alegría grande, a la felicidad, y debemos conquistarla. Sin embargo, también en la vida cotidiana suceden muchas cosas buenas que producen intenso gozo. Es importante descubrirlas porque los pequeños gozos son la sal de la vida, alimento de la alegría más honda. No son moneda falsa ni sustitución de la alegría con mayúsculas.

Hay momentos en que se nos cierra el horizonte, y es preciso descubrir y valorar las alegrías sencillas: en ocasiones, una preocupación desbordante o una pena grande cierran por un tiempo la alegría mayor, y mientras las cosas son así conviene aprovechar las dichas cotidianas, y no solo por animarse; también para no perderlas. Toda breve alegría o ilusión es buena, aumenta la esperanza e influye para bien en las relaciones con los demás. Es también parte del tesoro. Seguir leyendo “La alegría de vivir nace de pequeños sucesos, que son la trama de la vida, cañamazo que sostiene la existencia entera”

La fuerza del silencio

la-fuerza-del-silencio.jpgCada vez hay más libros que recomiendan cultivar el silencio o practicar algún tipo de meditación (ver Aceprensa, 23-11-2016). Lo curioso es que muchos de ellos se aproximan a costumbres religiosas lejanas a nuestra cultura para sanar el espíritu y pasan por alto la rica tradición de la espiritualidad monástica. El peligro es no diferenciar entre esos dos caminos: el primero pone como meta el silencio, la nada o apagar el ruido para oír con más nitidez las exigencias de nuestro propio yo; en el segundo caso, el silencio es el instrumento para descubrir la voz de Dios.

El cardenal Sarah explicó en Dios o nada la importancia que la oración silenciosa ha tenido en su vida. Ahora ofrece, también en una larga entrevista con el periodista francés Nicolas Diat, una reflexión sobre el misterio del silencio y los frutos de su práctica. Es en parte un texto de espiritualidad y en parte un ensayo teológico en el que denuncia, con la misma claridad de siempre, la superficialidad de las actitudes y las modas, y la sibilina invasión de ideologías anticristianas. Seguir leyendo “La fuerza del silencio”