La rebelión del “Amor Solido”

Aquí te dejo con este vídeo de Ignacio Ibarzabal, Presidente del Grupo Solido, Austral University. Resulta muy interesante lo que dice en los dos primeros minutos, vale la pena escucharle.

Las personas casadas tienen mayores niveles de felicidad

BN-GG681_marria_G_20150105114312Con gran acierto el Papa Francisco propone revalorizar la familia, descubrir la riqueza de valores que en ella se contienen. En este sentido una reciente investigación (Hellwell y Grover, New York Times, 8/1/15) encontró razones de peso para revalorizarla. Concluye el estudio que las personas casadas tienen mayores niveles de felicidad y satisfacción en sus vidas después de casados que en su etapa de solteros. No se trata solo del primer periodo del matrimonio. Hay beneficios de mediano y largo plazo, persistentes.

Una clave es la amistad entre los cónyuges.

Aquellos que consideran a su cónyuge su mejor amigo, tienen el doble de satisfacción vital como casados, que quienes no lograron construir esa amistad.

Ella es fundamental en etapas como la “crisis de la mediana edad“, cuando las personas tienden a tener una baja en su satisfacción vital porque su carrera y las demandas familiares, hacen subir sus niveles de estrés. Los autores plantean: “los mayores beneficios se dan en ambientes de alto estrés. Las personas casadas pueden manejar mejor la crisis de la mitad de la vida que aquellos que no lo están, porque comparten la amistad y la carga”. (más…)

David Steindl Rast: ¿Quieres ser feliz? Sé agradecido

La única cosa que todos los seres humanos tenemos en común es que cada uno de nosotros quiere ser feliz, dice el Hermano David Steindl-Rast, un monje benedicto y erudito interreligioso. Y la felicidad, sugiere, nace de la gratitud. Una lección inspiradora para detenerse, mirar a dónde se va y, sobre todo, ser agradecidos.

“Unsung Hero”

Otro ejemplo de buena propaganda. Un comercial edificante que muestra cómo ser generoso puede que no sirva para hacerse rico o  famoso, pero puede proporcionar una felicidad y amor  que ni la fama ni el dinero pueden comprar. 

Cuanto más damos, más nos queda

350He estado unos días fuera, y sin escribir en el blog. Aquí os dejo con estas sugerentes ideas de Fernando:.

Hay gente que da con la mano pequeñita, gente que da con la mano grande, y gente que te da hasta la mano. No depende del tamaño de la extremidad, porque la medida está en el corazón.

Algunos hay que piden mucho y no dan nada. Otros no piden por no tener que dar -no quieren «deber favores»-. Y otros hay que piensan que nunca han dado suficiente; lo dan todo sin pedir nada. Dios es de esos.                     Sin embargo… 

La medida que uséis la usarán con vosotros.

Sería bueno que, en esta Cuaresma, nos examinásemos sobre generosidad. Y, para ello, tendríamos que mirar detenidamente el peso y la medida que anidan en nuestros corazones.

A quienes dan poco, cualquier petición les pesa. Se les hace un mundo despojarse de parte de su tiempo, o de su dinero, o de sus planes personales. Sin embargo, a quienes lo dan todo les pesa lo que tienen. Se despojan de ello como quien suelta lastre o se libera de un fardo.

Piénsalo bien: lo que no entregues generosamente te lo van a robar los hombres o la muerte. Si lo entregas, Dios te recompensará. Si te lo roban, nadie te lo devolverá.

Sobre la oración del cristiano

Ends of the Earth - Warps the Lofoten Island Ridge, North Norway by Daniel KorzhonovNo hay vida cristiana sin oración, pero tampoco hay oración si el trato con Dios no transforma la vida. Cada vez que, en el Padrenuestro, pedimos hágase tu voluntad, cuerpo y alma deberían estremecerse, como se estremeció Jesús al pedirlo en Getsemaní.

La oración cristiana no es una terapia contra estrés; ni un deber penoso que debe cumplirse para llegar al Cielo; ni una herramienta omnipotente para que nuestros deseos se hagan realidad; ni un intento de poner a Dios de nuestra parte para que sea nuestra voluntad la que se cumpla; ni un remanso de paz donde los hombres no nos molesten.

Más bien, la oración cristiana es:
una entrega filial de la vida en manos de nuestro Padre Dios;
un silenciosa intimidad de Amor con quien sabemos nos ama;
un robo consentido, en el que damos permiso a Dios para que haga suyo todo cuanto somos y tenemos;
un fuego que quema el «yo» en el horno del Corazón de Cristo;
un beso que enloquece al amado y le mueve a sonreír incluso mientras llora.

No es verdadera oración todo aquello a lo que llamamos «rezar». Pero, cuando rezamos de verdad, tiembla la tierra y cambia el mundo.

Campaña vocacional 2014

Aquí os dejo con este magnifico vídeo realizado por mis amigos del seminario metropolitano de Oviedo: