La esperanza de ser santos

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que por su gran misericordia nos ha engendrado de nuevo -mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos- a una esperanza viva (1 P 1, 3). “La esperanza es la virtud teologal por la que deseamos y esperamos de Dios la vida eterna como nuestra felicidad, confiando en las promesas de Cristo, y apoyándonos en la ayuda de la gracia del Espíritu Santo, para merecerlaperseverar hasta el fin de nuestra vida terrena(Compendio CIC, 387).

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Motivos para las “acciones de gracias”

agradecimientoHay una máxima que dice: “Es de bien nacidos el ser agradecidos”. Pero no es sólo una muestra de cortesía, es, además, prueba de tener gran corazón y de humildad, y de tantas cosas más. Este agradecimiento ha de ser con todos, pero muy especialmente con Dios, de Quien proceden todos los bienes: “en verdad es justo y necesario (…) darte gracias siempre y en todo lugar…“, decimos en el Prefacio de la Misa.

El Maestro nos ha enseñado con su vida y sus palabras que debemos ser agradecidos: Padre, te doy gracias…(Jn 11,41; cfr. Mt 15,36). En la Ultima Cena también le dio gracias (cfr. Mt 26,26.27), dejándonos así claro el fin eucarístico de lo que estaba haciendo. Tras la curación de los diez leprosos se lamenta: … «¿No eran diez los que quedaron sanos? ¿Por qué sólo este extranjero volvió para dar gracias a Dios?» (Lc 17,17-18). Por eso san Pablo escribe que los cristianos hemos de dar gracias a Dios siempre: Y todo lo que hagan o digan, háganlo como verdaderos seguidores del Señor Jesucristo, y denle gracias a Dios el Padre por lo que Cristo ha hecho por ustedes (Col 3,17). Seguir leyendo “Motivos para las “acciones de gracias””

Santidad personal: comenzar y recomezar: Nunc coepi!

esperanza.jpgRecuerda que la vocación cristiana es un don de Dio, y es una tarea: es vocación de santidad personal: elegidos según el previo conocimiento de Dios Padre, mediante la santificación del Espíritu, para obedecer a Jesucristo y ser rociados con su sangre: gracia y paz en abundancia para vosotros (1 Petr 1,1-2). 
Y es precisamente este sentido de vocación lo que fundamenta nuestra esperanza en la lucha: a los que llamó, también los justificó, y a los que justificó también les glorificó (Rom 8,30). Por eso tenemos necesidad de la virtud de la esperanza para pedir perdón y para volver a Dios pase lo que pase. Tenemos el ejemplo de San Pedro cuando lloró amargamente (flevit amare: Mc 14,72) o de santa María Magdalena o san Agustín, y el de tantos santos. Acción del Espíritu Santo en el alma: He oído tu voz, y no quiero endurecerme y resistir, diciendo: después…, mañana. Nunc coepi! ¡Ahora! no vaya a ser que el mañana me falte (san Josemaría). [anécdota de “santidad” = medicinas que toma el Papa]

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Algo sobre la virtud de la lealtad

Paisajes-NaturalesEl Espíritu Santo nos ha dejado en el Antiguo Testamento la historia de la fidelidad de Dios a sus promesas y de la infidelidad del pueblo elegido. He observado a este pueblo y he visto que es un pueblo de dura cerviz (Ex 32,9). Esta falta de lealtad a los planes divinos se experimenta también en los tiempos presentes. Nuestro Señor Jesucristo, que funda la Iglesia Santa, espera que los miembros de este pueblo se empeñen continuamente en adquirir la santidad. No todos responden con lealtad a su llamada. Y en la Esposa de Cristo se perciben, al mismo tiempo, la maravilla del camino de salvación y las miserias de los que lo atraviesan (Lealtad a la Iglesia, 4-VI-1972, n. 3, 6). Seguir leyendo “Algo sobre la virtud de la lealtad”