“Dame tu gracia, Señor, que yo te doy mis pequeñas mortificaciones”

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Tu lema para esta Cuaresma, me dices, es: “mortificación”. Pero, los componentes léxicos de “mortificación” son: mor, mortis (muerte), facere (hacer), más el sufijo -ción (acción y efecto); mortificarse significa la “acción o efecto de hacer morir”. Y morir solo tiene sentido si hay una vida más grande. Darse muerte voluntariamente en esta vida solo tiene sentido si con ello se merece una vida de gracia de Dios que ilumine y alegre nuestra vida, primero aquí en la tierra, y luego eternamente en el Cielo… Por eso, ¿qué te parece empezar esta Cuaresma con una muy contrita y buena confesión?

Mortificarse también significa negarse, por lo normal, en cosas pequeñas, intrascendentes, triviales quizá, pero que nos transforman profundamente. Las ocasiones se presentan a lo largo del día casi tan frecuentes como el latir del corazón o la respiración. Poner buena cara ante esas situaciones que nos sacan de quicio o que nos resultan molestas: una hermana fastidiosa, una abuela acelerada, un profesor aterrador o un adolescente, un jefe enfadado… Seguir leyendo ““Dame tu gracia, Señor, que yo te doy mis pequeñas mortificaciones””

De dentro afuera

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Como dice el papa Francisco, un cristiano, “un evangelizador, no debería tener permanentemente cara de funeral” (Evangelii gaudium, 10).

Así que ya lo sabes ¡Fuera las caras largas! Al menos hay que intentarlo, ¿no te parece?… Me dirás que la alegría no es, ni puede ser falsa… En efecto, la alegría para el cristiano no es una táctica, es algo más: es algo esencial y vital. ¿Y entonces? ¿Cómo recuperar la alegría? A veces, se trata tan solo de descansar un tiempo, hacer deporte o pasear, o cambiar de ocupación unos días… Pero la clave -siempre- está en recuperar nuestro espacio interior para Dios, recuperar ese Silencio interior que quizá con el ajetreo de la vida diaria habíamos perdido:

«Invito a cada cristiano, en cualquier lugar y situación en que se encuentre, a renovar ahora mismo su encuentro personal con Jesucristo o, al menos, a tomar la decisión de dejarse encontrar por Él, de intentarlo cada día sin descanso» (ibid, 3).

¡Se trata de despertar a Cristo que duerme en tu corazón! Lee una y otra vez el evangelio de hoy, imagina la escena de Jesús dormido en popa sobre el cabezal e ilusiónate con el poder de sus gestos, de sus palabras: acércate a él, llámalo, míralo, escúchalo y asómbrate. Seguir leyendo “De dentro afuera”

2016: el Año santo de la Misericordia

dios 2016.jpgUn buen número el 2016 para hablar de Dios en el año santo de la Misericordia.

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Las claves del Año de la Misericordia, en libro electrónico gratuito

En este libro encontrarás Las claves del Año de la Misericordia, en libro electrónico, y los discursos más importantes del Papa Francisco sobre este Año jubilar de la Misericordia. También es interesante este vídeo sobre el mismo tema:

Coincidiendo con el segundo domingo de Pascua, se hizo pública la bula papal de este Jubileo Extraordinario de la Misericordia. En ella, el Papa da razón de la convocatoria poniendo el foco en el amor,”como ama el Padre así estiman los hijos. Como Él es misericordioso, así somos llamados seres misericordiosos los unos con los otros”. (n.9) Seguir leyendo “2016: el Año santo de la Misericordia”

Navidad: el camino hacia la última y eterna epifanía

Oro, incienso y mirra… Fe, pureza y vocación.

Yo quisiera, Señor, recibiros con aquella pureza, humildad y devoción con que os recibió vuestra Santísima Madre, con el espíritu y fervor de los Santos Ella nos dio el Cuerpo de Jesús y Ella nos da a Cristo en la Eucaristía. Sus manos recibieron el oro, el incienso y la mirra que los Magos ofrecieron a Jesús. En sus manos se purifican nuestras ofrendas y también nuestras miserias. Da brillo al oro de nuestra fe, enciende con su amor materno el incienso de nuestra pureza y llena de aroma la mirra de nuestra entrega. Santa María mantiene vivo el fuego de nuestra fidelidad y de nuestro apostolado. Con ella daremos luz y calor. Seremos lámparas de fe, de caridad ardiente, luz divina que alumbra el camino hacia Belén.

Vamos hacia esa última y eterna epifanía divina, la última revelación que describe el último libro del Nuevo Testamento…  [Cfr. Ap 22, 1-5].

Mientras tanto, el fulgor divino se propaga como un incendio, de corazón a corazón: fuego apostólico que se alimenta de la fidelidad diaria, con la humildad que persevera en la fe, con el Pan que hace más firme la pureza, con la vocación fortalecida en la Palabra, en la oración.

Oro, incienso y mirra. Fe, pureza y camino: tres puntos intangibles que cada semana consideramos con el Señor y que nos gusta comentar cuando queremos acudir a la ayuda de la dirección espiritual. Así recomenzamos, cada día, cada semana, preparando nuestra ofrenda para la Epifanía de todos los días .

Fuente: Guillaume Derville

“Es de María”

El Villancico del Coro del Colegio Tajamar de este año ayudados por “Los secretos”, se supera una vez más. ¡Enhorabuena!

 

Cambio de agujas: Mario Joseph, imán converso católico

Como imán, Mario Joseph conocía bien el Corán y las enseñanzas de la religión islámica. Fue el Corán, precisamente, lo que le llevó al conocimiento de Jesucristo y a la verdad de la fe católica. Pero su conversión no fue fácil y ha supuesto su persecución y otros grandes sufrimientos. ¿Cómo consiguió su intenso amor a la Iglesia, a la cruz y al cielo? Él mismo lo cuenta en este impactante testimonio de Cambio de agujas.

Carácter · Punto 23

23
¿Que… ¡no puedes hacer más!?
—¿No será que.. no puedes hacer menos?
Este punto de Camino ha ofrecido, al parecer, dificultades para su traducción a algunos idiomas: no es cómoda de expresar la idea, ese paso del «hacer más» al «hacer menos». En castellano parece claro que es un modo irónico de decir, fuertemente interpelativo.

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