¿Cuánto tarda una persona en enamorarse?

Sinttulo6-19He tardado menos de medio minuto en leer la escena. Nadie tardaría más. Pero, ¿cuánto tiempo duró realmente?

– ¿No eres tú el rey de los judíos? Pues sálvate a ti y a nosotros. – ¿Ni siquiera temes a Dios, tú que estás en el mismo suplicio? Y nosotros con razón, porque lo hemos merecido con nuestros hechos. Pero éste nada malo ha hecho.

Le bastó mirarlo. Al comprobar la paz de su rostro, la majestad en esos ojos llenos de escarnio, y su aceptación del sufrimiento, se dio cuenta –no supo cómo– de que era un hombre inocente, quizás el único hombre inocente. Se sintió sucio; nunca hasta entonces había sido consciente de la ponzoña de sus crímenes. Pero, ante la pureza de aquel hombre, se vio a sí mismo como era. Se arrepintió, confesó sus faltas, y proclamó la santidad de quien estaba crucificado a su lado. ¿Qué le faltaba? Sólo esto:

– Jesús, acuérdate de mí cuando vengas con tu reino.

– Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el Paraíso.

Total: ¿media hora? Lo que tarda uno en enamorarse cuando los ojos miran despacio la bondad y hermosura del Crucifijo.

¿Cuánto tiempo necesitas para morir de Amor? ¡Abre los ojos!

Autor: José-Fernando Rey Ballesteros

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¿Cómo romper el círculo del odio?

circulo_del_odio.gifAquella mañana muy temprano un importante señor gritó enfurecido al director de su empresa, porque estaba enfadado en ese momento… El director al llegar a su casa gritó a su esposa, acusándola de que lo único que sabía hacer bien era comprar cosas y gastar dinero… Su esposa se irritó y cuando la empleada rompió un plato mientras recogía la mesa, ella le gritó amargamente y le decía “no haces nada bien, lo rompes todo”… La empleada no dijo nada pero se sintió muy mal ante aquella acusación injusta. Y cuando al salir al jardín, el perro de la casa le hizo tropezar, le dio, con rabia, una patada mientras le gritaba… El perro asustado y dolorido salió corriendo y saltó el cercado de la casa, con la mala fortuna de que en ese momento pasaba una señora por la acera y el perro la mordió… Cuando esa señora fue al hospital para que le curasen la herida y ponerse una vacuna, gritó al joven médico, porque le dolió el pinchazo de la vacuna y según ella se la había puesto muy mal… El joven médico cuando, a la noche, llegó a su casa, la cena no era de su gusto y protestó con amargura a su madre… 

Su madre, calló; complaciente y maternal, acarició sus cabellos diciéndole: “De acuerdo, hijo, mañana te haré tu comida favorita. Trabajas mucho; se te ve cansado; necesitarás descansar bien”. Se dirigió a la habitación y puso unas sábanas nuevas, que recién lavadas mantenían aún el perfume, pensando que descansaría así mejor. Dio un beso a su hijo: “Buenas noches, hijo. Buenas noches, mamá…” 
En ese instante, se hizo el milagro: el círculo del odio cesó.

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Se interrumpió su cadena porque chocó con la dulzura, el perdón y el amor… Este año de la misericordia, cuando te des cuenta de que estás atrapado dentro del círculo del odio, acuérdate que puedes romperlo con el perdón y un poco de cariño… Y al tomar la iniciativa, recobrarás la sonrisa al descubrir que hay más alegría en dar que en recibir (Hech 20,35) (fuente)

La belleza e importancia de la homilía en un funeral

Copio este interesante artículo de religión en libertad: “El padre Scalia sabía que iba a hablar ante miles de personas en el templo y ante cientos de miles, incluso millones, por la televisión”, destaca Michael Pakaluk en Crisis Magazine bajo el titular “La belleza de la homilía funeraria del padre Scalia“. La alaba por su estructura en tres partes bien definidas, “invitando a los presentes a reflexionar sobre el pasado, con la acción de gracias; a mirar el presente, con el dolor; y a mirar al futuro, con la esperanza”. Y “estableció una vinculación, tan hermosa como absolutamente apropiada, entre su homilía y el sacrificio de la misa que iba a tener lugar inmediatamente”.
https://www.youtube.com/watch?v=ONIRrk0Dbis&rel=0

Texto íntegro de la homilía del padre Paul Scalia:

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“Dame tu gracia, Señor, que yo te doy mis pequeñas mortificaciones”

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Tu lema para esta Cuaresma, me dices, es: “mortificación”. Pero, los componentes léxicos de “mortificación” son: mor, mortis (muerte), facere (hacer), más el sufijo -ción (acción y efecto); mortificarse significa la “acción o efecto de hacer morir”. Y morir solo tiene sentido si hay una vida más grande. Darse muerte voluntariamente en esta vida solo tiene sentido si con ello se merece una vida de gracia de Dios que ilumine y alegre nuestra vida, primero aquí en la tierra, y luego eternamente en el Cielo… Por eso, ¿qué te parece empezar esta Cuaresma con una muy contrita y buena confesión?

Mortificarse también significa negarse, por lo normal, en cosas pequeñas, intrascendentes, triviales quizá, pero que nos transforman profundamente. Las ocasiones se presentan a lo largo del día casi tan frecuentes como el latir del corazón o la respiración. Poner buena cara ante esas situaciones que nos sacan de quicio o que nos resultan molestas: una hermana fastidiosa, una abuela acelerada, un profesor aterrador o un adolescente, un jefe enfadado… Seguir leyendo ““Dame tu gracia, Señor, que yo te doy mis pequeñas mortificaciones””

Tiene algo de misterioso el “abrirse” del alma


abrir-las-puertas-del-almaTiene algo de misterioso el “abrirse” del alma: 

“Se abre el alma a quien se quiere, al amigo íntimo, al hermano. Y se abre el alma, para recibir, cuando menos, interés, comprensión, afecto”. (Javier Echevarría en “Getsemaní”, pg. 72)

Dar consejo al que lo necesite. Una gran obra de misericordia. Pero para lograr un diálogo sincero, un importante elemento requerido y algo olvidado es la confianza total en el que escucha, y  que presupone en éste: total lealtad y discreción absoluta. Generalmente también es necesario un periodo más o menos largo de trato y conocimiento mutuo que puede ir creciendo escalonadamente. Conforme crece la intimidad en el trato y se percibe la sinceridad e interés en el que escucha es más fácil abrirse y pedir consejo. Por eso, otro elemento clave es la perseverancia en el trato, de una manera u otra (cartas, citas, paseos, llamadas…). Seguir leyendo “Tiene algo de misterioso el “abrirse” del alma”

Cambio de agujas: Mario Joseph, imán converso católico

Como imán, Mario Joseph conocía bien el Corán y las enseñanzas de la religión islámica. Fue el Corán, precisamente, lo que le llevó al conocimiento de Jesucristo y a la verdad de la fe católica. Pero su conversión no fue fácil y ha supuesto su persecución y otros grandes sufrimientos. ¿Cómo consiguió su intenso amor a la Iglesia, a la cruz y al cielo? Él mismo lo cuenta en este impactante testimonio de Cambio de agujas.

Carácter · Punto 23

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¿Que… ¡no puedes hacer más!?
—¿No será que.. no puedes hacer menos?
Este punto de Camino ha ofrecido, al parecer, dificultades para su traducción a algunos idiomas: no es cómoda de expresar la idea, ese paso del «hacer más» al «hacer menos». En castellano parece claro que es un modo irónico de decir, fuertemente interpelativo.

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