Todos entran entre un hombro y otro

la señal de la cruzUn poco por casualidad he dado con este texto de José Pedro Manglano. Me ha impactado y aquí os dejo con él:

Son típicos los malos entendidos y piques entre amigos. Lógicos, pues somos distintos y todos tenemos nuestro amor propio… Bien, ¿y nos perdonamos?

En la universidad tuve un profesor croata, Luka Brajnovich, que había pasado mucho en la vida. Lo que vivió en la guerra era apasionante. Lo publicó más tarde en un libro que tituló Despedidas y encuentros. Allí se lee:

“Una mañana de 1942, Margo (guerrillero comunista en Croacia), entró en una iglesia detrás del sacerdote, Ivo, al que entregó un sobre que contenía –le dijo– una carta de un párroco del pueblo cercano. Cuando Ivo va a abrir el sobre, el terrorista le agredió con un cuchillo. La primera puñalada la dirigió al corazón de su víctima, pero no le mató gracias a la medalla que llevaba en el bolsillo interior de la chaqueta. (…) Con las repetidas puñaladas le causó heridas graves en el vientre y en las manos. (…) Poco después el agresor fue detenido y en el careo ante el juez, D. Ivo –demostrando su perdón– para salvarlo, declaró que no conocía al sospechoso”.

Cada vez que hacemos la señal de la cruz es bueno que recordemos su significado. Marca la altura y laprofundidad de la presencia de Dios, la anchura y la largura de la caridad. Quiero decir, cuando alzamos nuestra mano hacia nuestra mente recordamos que vivimos viendo al Padre que se encuentra en lo más alto y profundo, y cuando llevamos la mano de un hombro a otro recordamos que estamos abiertos y amamos a todos los hombres, que sobre nuestros hombros queremos llevar la carga de todos los hermanos. Seguir leyendo “Todos entran entre un hombro y otro”