Cardenal Tagle: “Mostrar cariño a los refugiados cura sus heridas y les da dignidad”

Muere José María Postigo, conocido también por ser el padre de la “gran familia europea”

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Aunque ha ocurrido hace una semana, quiero dejar testimonio en el blog de Rosa Pich cuando cuenta cómo su marido, Chema Postigo, les comunicó a sus 15 hijos, uno a uno, que se moría. El velatorio se ha celebrado en casa, con guitarras y rosarios. “La gente llega con mucha pena y se va con mucha paz”. En efecto, Mue(han tenido 18 hijos), falleció el pasado 6 de marzo a los 56 años de edad. Hacía apenas una semana les confirmaron que padecía un cáncer de hígado complejo. Su mujer, Rosa Pich-Aguilera, relata a Religión Confidencial los últimos días de su marido.

“¿Cómo estás Rosa?”, pregunta la periodista de este Confidencial. “Muy bien. Son momentos agridulces, llenos de dulzura, de cariño, pero también de mucho dolor.  Hemos llorado muchísimo pero no nos ha faltado el sentido del humor. Uno de mis hijos ha traído hasta un cubo para que vertamos allí todas las lágrimas”. Seguir leyendo “Muere José María Postigo, conocido también por ser el padre de la “gran familia europea””

Atea británica revela su sorprendente descubrimiento de Dios

En “Night’s Bright Darkness” Sally Read cuenta cómo su vida cambió en tan solo nueve meses.

Cuando el plan de Dios parece no tener sentido…

Impresionante testimonio de fe y esperanza. Vale la pena verlo completo:

Hace varios años queríamos filmar este testimonio. Estábamos al punto de empezar a filmar con Ursula, la persona que cuenta su historia, cuando sucedió el accidente. Considerando las circunstancias tan difíciles en este entonces, tuvimos que esperar unos años más para poder filmar con ella. El sufrimiento que Ursula y su familia han experimentado en esos últimos años es más que muchas familias experimentan durante toda la vida. Lo que hace el testimonio de Ursula tan especial es que a pesar del sufrimiento y dolor, sigue fiel. Y las cruces y el sufrimiento han aumentado su fe. Es un ejemplo excelente de confianza en el Señor, incluso cuando Su plan no tiene mucho sentido.

Aviso a los “navegantes” del blog

photoNo os sorprenda si durante algunos días se retrasa la publicación de vuestros comentarios y sugerencias. Estos meses de verano estaré atendiendo diversas actividades, un poco de aquí para allá, y el lugares donde a veces no hay internet. Por eso, aunque las entradas del blog sí irán saliendo diariamente –porque están ya programadas-, no os extrañe que los comentarios se retrasen un poquito.

Muchas gracias a todos los que de algún modo colaboráis y enriquecéis el blog con vuestras aportaciones!! 

“Tenía un amor a Dios gigantesco, arrollador…”

Dentro de unos días se celebrarán misas por la fiesta de san Josemaría en torno al 265 de junio y me ha parecido muy interesante como el beato Álvaro del Portillo, que convivió con san Josemaría muchos años, cuenta en este vídeo cuál era la virtud más característica de san Josemaría: un amor a Dios gigantesco, arrollador…

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Para decidir justamente debes estar bien dispuesto hacia el otro

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Pecas de juicio temerario cuando, sin una razón suficiente, ves algo negativo en el carácter de otro. Un juicio temerario no es lo mismo que la sospecha, esto es, la tendencia que tiene nuestra mente a hacernos creer que probablemente existe en el otro algo moralmente indeseable, aunque aún no nos atrevamos a emitir una opinión concluyente al respecto.
Juzgar temerariamente es un pecado contra la justicia. Todos tenemos derecho a conservar la buena estima de que gozamos mientras no existan obras indiscutiblemente maliciosas que nos priven de ella.  hacia el prójimo, ya que lo condenas sin escucharle ni conocer las razones y motivos que le llevan a obrar. Cuando juzgando temerariamente cometemos una grave injusticia con el prójimo; el pecado es grave si la “materia” que se atribuye es grave y tiene advertencia de su falta.
La caridad y la honradez son cualidades necesarias de todo buen juicio. Pero es altamente improbable que juzguemos rectamente. En la vida los resortes que nos mueven a actuar suelen escapar a nuestro control y permanecen ocultos por nuestra soberbia. El momento en el que alguien te inspira antipatía —es decir, un sentimiento inexplicable de desagrado o rechazo— es el más peligroso para formarte una justa opinión de él, de su carácter o de sus actos. Cualquier juicio que emitas en ese instante será inevitablemente injusto. Para decidir justamente debes estar bien dispuesto hacia el otro. El mal humor, el estado de ánimo y los sentimientos pasajeros influirán en tus juicios. Lo que hoy ves desde determinado ángulo, mañana lo analizarás desde otro, y puede que ambos sean muy diferentes del de ayer. (Autor: L. G. Lovasik en “El poder oculto de la amabilidad”)