¿Vida digital versus vida real?

Este vídeo quiere educar en el uso de las nuevas tecnologías, en especial en el uso del smartphone. En mi opinión, falta un poco de formación para el uso del móvil, especialmente en los más jóvenes. Este vídeo puede ayudad a darse cuenta de la cantidad de tiempo que se pierde detrás de una pantalla, en vez de compartir con los demás y mirarnos a los ojos. Se trata de lograr un equilibrio, sin olvidar que solo en la vida real podemos santificarnos.

Sin Amor no hay alegría

pedag-alegríaYa lo observó Aristóteles: “el hombre no puede vivir largo tiempo sin alegría”. Sí, necesitamos la alegría para vivir. Pero ¿qué es la alegría para que se nos presente tan necesaria?

Bien, santo Tomás de Aquino se plantea la pregunta de si la alegría es una virtud, y afirma que no es una virtud sino un acto, es decir, el fruto de una virtud. Y es muy importante darse cuenta de esto, pues quiere decirnos que a la alegría no se llega directamente. La alegría tiene su origen en algo distinto, presupone algo anterior a ella misma, como la flor presupone la rama que la sostiene y nutre. Y ¿qué es eso que tan pronto esté presente hará posible la alegría sin esfuerzo, como su consecuencia natural? Eses algo es: el amor.

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Se admiten sugerencias sobre la apariencia del blog. Estoy haciendo algunas modificaciones. Así que decidme si os parece mejor o peor, o qué convendría cambiar, etc. Muchas gracias

Y ¿por qué la alegría?

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Estamos en Pascua y la Iglesia nos habla de la Alegría Pascual. Pero ¿por qué la Alegría? En la Ex. Ap. Evangelii gaudium, nos lo recuerda el Papa Francisco: Es el encuentro y reencuentro personal con Jesucristo la fuente última de la verdadera alegría: “El encuentro personal con el amor de Jesús que nos salva”:

Ya los libros del Antiguo Testamento habían preanunciado la alegría de la salvación, que se volvería desbordante en los tiempos mesiánicos. El profeta Isaías se dirige al Mesías esperado saludándolo con regocijo: «Tú multiplicaste la alegría, acrecentaste el gozo» (9,2). Y anima a los habitantes de Sión a recibirlo entre cantos: «¡Dad gritos de gozo y de júbilo!» (12,6). A quien ya lo ha visto en el horizonte, el profeta lo invita a convertirse en mensajero para los demás: «Súbete a un alto monte, alegre mensajero para Sión, clama con voz poderosa, alegre mensajero para Jerusalén» (40,9). La creación entera participa de esta alegría de la salvación: «¡Aclamad, cielos, y exulta, tierra! ¡Prorrumpid, montes, en cantos de alegría! Porque el Señor ha consolado a su pueblo, y de sus pobres se ha compadecido» (49,13). Zacarías, viendo el día del Señor, invita a dar vítores al Rey que llega «pobre y montado en un borrico»: «¡Exulta sin freno, Sión, grita de alegría, Jerusalén, que viene a ti tu Rey, justo y victorioso!» (Za9,9). Pero quizás la invitación más contagiosa sea la del profeta Sofonías, quien nos muestra al mismo Dios como un centro luminoso de fiesta y de alegría que quiere comunicar a su pueblo ese gozo salvífico: «Tu Dios está en medio de ti, poderoso salvador. Él exulta de gozo por ti, te renueva con su amor, y baila por ti con gritos de júbilo» (So 3,17). Es la alegría que se vive en medio de las pequeñas cosas de la vida cotidiana, como respuesta a la afectuosa invitación de nuestro Padre Dios: «Hijo, en la medida de tus posibilidades trátate bien […] No te prives de pasar un buen día» (Si 14,11.14). ¡Cuánta ternura paterna se intuye detrás de estas palabras! (más…)