El amor exige generosidad y sacrificio personal. Es el corazón y el alma de la religión

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No busques la felicidad en tu propio interés, sino en la renuncia de ti mismo que predicó el Hijo de Dios para impulsarnos en el camino hacia la felicidad. «No penséis que he venido a traer la paz a la tierra. No he venido a traer la paz sino la espada». Ha venido a desatar la guerra contra el propio yo y las pasiones egoístas; a liberar a los hombres de la miseria a que los había conducido su egoísmo. El amor exige generosidad y sacrificio personal. Es el corazón y el alma de la religión. No se conforma con buenas palabras, sino que busca afirmarse mediante las obras. Si no practicas el sacrificio de ti mismo, solo te complaces a ti….  Seguir leyendo “El amor exige generosidad y sacrificio personal. Es el corazón y el alma de la religión”

Una excelente interpretación improvisada y profunda con guitarra española

Hace tiempo que no ponemos un video musical así que ahí va esta magnifica interpretación callejera a la guitarra por Estas Tonne

Que tu vida no sea una vida estéril. Sé útil. Deja poso. Ilumina, con la luminaria de tu fe y de tu amor.

luz primavera.jpgEl premio de la generosidad y del egoísmo. Cada uno cosecha lo que siembra. Así sucedió con aquel príncipe insensato del cuento.

Había un rey que deseaba edificar un gran palacio y encargó a uno de sus hijos que lo construyera. Le entregó la suma de dinero necesaria, y el muchacho, que era un listillo, pensó: “Construiré el palacio con malos materiales y me quedaré con el dinero que ahorre. Poco me importa si luego se viene abajo.” Así lo hizo y, cuando lo hubo terminado, se presentó ante su padre y le dio la noticia: “El palacio que me encargaste ya está terminado. Puedes disponer de él cuando gustes.” El rey tomó las llaves y se las devolvió a su hijo con estas palabras: “Te entrego el palacio que construiste. Es para ti. Esta es tu herencia.”

Cuando uno actúa habitualmente con esa mentalidad de buscar el provecho propio por encima de casi todo, suele sucederle como a este personaje del cuento. En cierto momento de su vida recibe el pago a su falta de generosidad, se encuentra con que, con su egoísmo, se ha hecho mucho daño a sí mismo. Se encuentra con que, mientras pensaba que disfrutaba de su juventud aprovechando al máximo el presente, no ha logrado otra cosa que arruinar su futuro. Seguir leyendo “Que tu vida no sea una vida estéril. Sé útil. Deja poso. Ilumina, con la luminaria de tu fe y de tu amor.”

Dos cualidades a cultivar: serenidad y dominio propio

cropped-forgiving2.jpgCuentan -me imagino que no será cierto, pero el ejemplo nos vale- que ciertas tribus africanas emplean un sistema verdaderamente ingenioso para cazar monos. Consiste en atar bien fuerte a un árbol una bolsa de piel llena de arroz, que, según parece, es la comida favorita de determinados monos. En la bolsa hacen un agujero pequeño, de tamaño tal que pase muy justa la mano del primate. El pobre animal sube al árbol, mete la mano en la bolsa y la llena de la codiciada comida. La sorpresa viene cuando ve que no puede sacar la mano, al estar abultada por el grueso puñado de arroz. Es entonces cuando aprovechan los nativos para apresarlo porque, asombrosamente, el pobre macaco grita, salta, se retuerce…, pero no se le ocurre abrir la mano y soltar el botín, con lo que podría escapar y ponerse inmediatamente a salvo.

Creo que, salvando las distancias con este pintoresco ejemplo, a los hombres nos puede pasar muchas veces algo parecido. Quizá nos sentimos aprisionados por cosas que valen muy poco, pero ni se nos pasa por la cabeza abandonarlas para poder ponernos a salvo, quizá porque nos falta dominio propio y estamos -igual que ese pobre mono-; como cegados, impedidos para razonar. Seguir leyendo “Dos cualidades a cultivar: serenidad y dominio propio”

¿En qué consiste ser un buen cristiano?

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Dice el Señor: “Un mandato nuevo os doy: que os améis los unos a los otros. En esto conocerán que sois mis discípulos”. —Y San Pablo: “Llevad unos la carga de los otros, y así cumpliréis la ley de Cristo”. —Yo no te digo nada. (Camino, 385)

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El poder de una conversación: Alvaro Gonzalez-Alorda at TED Sevilla

Me lo ha enviado un amigo y vale la pena dedicarle un rato para aprender y disfrutar:

Tu amabilidad se ha de reflejar también en tu manera de conversar

la mirada que escucha.jpgLa cortesía se hace patente en la manera de conversar. No sabes escuchar si en cualquier conversación lo único que te importa es llevar la voz cantante y no manifiestas ningún interés por nada de lo que dicen los demás; si te sientes incómodo mientras hablan los otros y te dedicas a pensar en lo que vas a decir tú en cuanto tengas ocasión; si subestimas la verdad o el valor de lo que se dice, metiendo siempre baza con algo más importante y rematando lo que cuentan de un modo más conveniente; si interrumpes para poder hablar, y evidencias así tu orgullo y tu vanidad; o si eres incapaz de guardar silencio mientras otros intentan mantener una conversación.

Sabes escuchar si prestas atención a los demás con seriedad e interés porque consideras que no eres omnisciente, y que siempre tienes algo que aprender: solo los tontos están tan metidos en sí mismos y en sus propias ideas que se aburren de oír a otros. Seguir leyendo “Tu amabilidad se ha de reflejar también en tu manera de conversar”