Libro de la semana: Bien, mejor, ¡excelente!

120273-borde-sombraTodos los padres se enfrentan al desafío de transmitir a sus hijos una actitud positiva hacia el trabajo, que arraigue en hábitos útiles para toda la vida. Que los hijos lo entiendan es importante, pero no es suficiente: han de esmerarse en hacer sus tareas bien, ordenar sus cosas, trabajar en equipo, vencer la mala gana.

La autora trata cinco virtudes relacionadas con el trabajo: orden, diligencia, responsabilidad, cooperación y alegría. Fruto de su vivencia personal y de su experiencia, ofrece un breve y práctico manual para padres, cuidadores y educadores. Seguir leyendo “Libro de la semana: Bien, mejor, ¡excelente!”

Docilidad al Espíritu Santo

espc3adritu-santoYo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre, había prometido el Señor en Jn 14,16. Y ya en las primeras apariciones de Jesús resucitado esa promesa se hace realidad: 19  Y como fue tarde aquel día, …, y estando las puertas cerradas … por miedo de los judíos, vino Jesús, y se puso en medio, y les dijo: Paz tengáis. 20 Y … les mostró las manos y el costado… 21 Entonces les dijo otra vez: Paz tengáis; como me envió el Padre, así también yo os envío. 22 Y … les sopló, y les dijo: Tomad el Espíritu Santo: (Jn 20:19-22)… Será más adelante en los Hechos de los Apóstoles -el Evangelio del Espíritu Santo-, donde veremos en todo su esplendor la actividad constante del Paráclito: es Él quien suscita y propulsa a los testigos de Cristo; a través de las crisis, los conflictos y los bloqueos, es Él quien asegura la expansión y la comunión de las iglesias dispersas (cfr. Act 2,1-4.38; 4,8-31; 7,51.55; etc.).  Seguir leyendo “Docilidad al Espíritu Santo”

Los lirios del campo y las aves de cielo [2]

Continuamos con este magnífico texto de Soren Kierkegaard sobre la Alegría

mirad las aves del cielo 2Incluso reuniendo todas las condiciones, es probable que tampoco lográramos estar absolutamente alegres, Y ¿no es verdad, profundos maestros de la alegría, que eso tiene que ser inevitablemente así? Ya que, aun reunidas todas las condiciones, si se recurre a ellas, es imposible llegar a estar más alegre que lo que ellas suponen o alegrarse de una manera que no sea condicionada. Es evidente que las condiciones y lo condicionado se corresponden mutuamente. Por eso, absolutamente alegre sólo puede llegarlo a ser quien es la alegría misma, y sólo permaneciendo absolutamente alegre se torna uno la misma alegría.

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Mirad las aves del cielo

mirad las aves del cielo 2Mirad las aves del cielo; no siembran ni siegan, ni encierran en graneros… descuidadas del día de mañana. Mirad la hierba sobre el campo… que hoy es.

Aquí voy a poner este fragmento de Soren Kierkegaard, de su obra Los lirios del campo y las aves del cielo. Como es un poco largo lo dividiré en varias partes. Que lo disfrutéis:

“Haz esto y aprenderás: Contemplemos, pues, al lirio y al pájaro, que son los maestros alegres. Sí, «los maestros alegres», puesto que no dejarás de saber que la alegría es comunicativa; y por esta razón no hay nadie que aleccione mejor en la alegría que quien es alegre. El maestro en la alegría no tiene en realidad otra cosa que hacer que estar alegre, o mejor, ser alegría. Su enseñanza es deficiente, por mucho que se esfuerce por comunicar la alegría, si él mismo no está alegre. Y así tampoco hay nada más fácil que dar lecciones de alegría, ¡ay!, sólo se necesita estar siempre alegre de verdad. Pero ese «¡ay!» quiere indicar que en definitiva no es cosa fácil, que en realidad no es tan fácil estar siempre alegre. En cambio, si se está, nada hay más cierto que la facilidad de enseñar en la alegría.

Pero allá, fuera, junto al lirio y al pájaro, o allá fuera donde el lirio y el pájaro dan lecciones de alegría, allí siempre hay alegría. Y estos maestros nunca se encuentran en la perplejidad frecuente de un maestro humano, que lo que ha de enseñar lo tiene escrito en un papel o muerto de risa en los estantes de su biblioteca, en una palabra, en cualquier lugar y no siempre a mano; no, allí donde el lirio y el pájaro dan lecciones de alegría, allí siempre hay alegría: el lirio y el pájaro la tienen en sí mismos. ¡Qué alegría cuando despunta el día y el pájaro se despierta temprano a la alegría mañanera! ¡Qué alegría, aunque de tono diferente, cuando se aproxima la noche y el pájaro gozoso se apresura a recogerse en su nido! Y ¡qué alegría todo el largo día del verano! Y cuando el pájaro —que no canta meramente al trabajar, como pueda hacerlo un alegre trabajador, sino que su esencial tarea es el canto— se pone gozosamente a cantar, ¡qué alegría! Y cuando también empieza a cantar el vecino de al lado, y luego el de enfrente, y luego todos los pájaros a coro, ¡qué alegría!, ¡qué nueva alegría! Y cuando al final todo parece como un mar sonoro que bate el bosque y el valle, el cielo y la tierra con sus ecos, un mar sonoro en medio del cual se sobresalta ahora de alegría el pájaro que dio el tono, ¡qué alegría!, ¡qué alegría! Y así es la vida entera del pájaro; siempre y en todo encuentra algo, o mejor dicho: bastante, de que alegrarse; no desperdicia ni un solo momento, y daría por perdidos todos los momentos en que no estuviera alegre. Seguir leyendo “Mirad las aves del cielo”

La vocación es una nueva luz, un acontecimiento que nos da una nueva visión de la vida, y la llena de sentido.

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Cuenta Gorki la historia de un pensador ruso que pasaba por una etapa de cierta crisis interior y decidió ir a descansar unos días a un monasterio. Allí le asignaron una habitación que tenía en la puerta un pequeño letrero en el que estaba escrito su nombre. Por la noche, no lograba conciliar el sueño y decidió dar un paseo por el imponente claustro. A su vuelta, se encontró con que no había suficiente luz en el pasillo para leer el nombre que figuraba en la puerta de cada dormitorio.
Fue recorriendo el claustro y todas las puertas le parecían iguales. Por no despertar a los monjes, pasó la noche dando vueltas por el enorme y oscuro corredor. Con la primera luz del amanecer distinguió, al fin, cuál era la puerta de su habitación, por delante de la cual había pasado tantas veces, sin reconocerla.
Aquel hombre pensó que todo su deambular de aquella noche era una figura de lo que a los hombres nos sucede con frecuencia en nuestra vida. Pasamos muchas veces por delante de la puerta que conduce al camino que estamos llamados, pero nos falta luz para verlo.
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Kelcie y Larry: una historia de amor agradecido

Lo más impresionante de esta historia es ver como Kelcie, la novia de Larry, supo estar ahí en esos momentos tan duros. Demostrándole que, aunque sus circunstancias eran lamentables su amor incondicional segía presente. Cuando Larry logra recuperarse hace algo simbólico pero muy bonito para Kelcie, una muestra de su agradecimiento a su entrega incondicional. No quiero ponerme sentimental con este tipo de vídeos pero puede ayudar a entender el noviazgo.

Jesús revela el sentido último de la fecundidad humana

4407444_largeDios, cuya plenitud sobreabundante es fecundidad por encima de toda medida, creó a Adán a su imagen, a la imagen del Hijo único que por sí solo agota la fecundidad divina y eterna… Pues bien, para realizar este misterio, el hombre -a imagen de Dios-, al transmitir la vida comunica al curso del tiempo su propia imagen, sobreviviendo así -la imagen del Hijo- en las generaciones.

En el fondo de las edades resuena sin cesar el llamamiento de Dios: «¡Creced y multiplicaos!», y la criatura va llenando la tierra. Seguir leyendo “Jesús revela el sentido último de la fecundidad humana”