Jesús resucitado es eucarístico!

Miércoles, 23 abril, 2014

390Podría decirse que Jesús resucitado es eucarístico… O, también, que la Eucaristía es gloriosa. En cualquier caso, para ver a Cristo resucitado es necesario atravesar un muro de tinieblas. Lo que captan los ojos del cuerpo parece desmentir su presencia, y sólo la fe se abre paso a través de las sombras para alcanzar la verdadera luz. María Magdalena rompió ese muro con lágrimas, y después gozó de la alegría de los santos. A los dos discípulos que, desanimados, regresaban a Emaús, les costó más atravesar la noche.  

Todo lo que sus ojos veían parecía proclamar la derrota de Cristo: Nosotros esperábamos que él fuera el futuro liberador de Israel. Y ya ves: hace ya dos días que sucedió esto.

Jesús les salió al encuentro, y con las Escrituras les iluminó aquel bosque que parecía poblado de muerte. Al llegar al pueblo, hablaron como niños asustados: Quédate con nosotros, porque atardece. Entonces Jesús partió el pan, y todo quedó esclarecido. Brotó la alegría.

Mira: si te parece que siguen reinando las sombras, no te asustes. Toma la Escritura, acude a la Eucaristía, y deja que la fe te muestre que, ahora, las sombras son el camino hacia la Luz. ¡Alégrate!

Esta pasando desapercibida y sin embargo todos hemos visto y disfrutado muchas de estas películas… Una gran labor: llevar los valores cristianos a la gran pantalla: European Dreams Factory

Love Tap

Lunes, 21 abril, 2014

Un cortometraje muy bien hecho. En cinco minutos describe con originalidad la importancia de cada ocasión.

 

Demasiado bueno por Keny Garcia

Domingo, 20 abril, 2014

Una buena canción

¡Feliz Pascua! 2014

Domingo, 20 abril, 2014

sunset reflection ııHace dos días acudíamos a la iglesia para situarnos ante la muerte de un hombre. Pero esa muerte, más que un tiránico hecho biológico, era un romance, un sobrecogedor acto de amor. Dios, hecho hombre, moría por nosotros.

    Hoy, en todos los templos, se proclama la noticia más maravillosa de la Historia: No está aquí, ha resucitado. Jesucristo ha roto la muerte, y nos ha abierto el camino a la eternidad a través de su Cruz. Estamos llamados a la vida eterna.

    Lo peor que podría sucedernos es que nos quedásemos a la puerta escuchando la noticia. ¿Por qué no cruzarla? ¿Por qué esperar a la muerte física para gozar del Cielo? ¿Por qué no morir hoy, romper con nuestra vida anterior, y vivir en adelante y para siempre del Amor de Dios? ¿Acaso tiene sentido que escuchemos hoy tan buena nueva, y mañana nuestros problemas sigan siendo el dinero, la salud o la honra? No, no lo tiene.

    ¡Feliz Pascua!

Sábado Santo 2014

Sábado, 19 abril, 2014

10250234_741008195929992_8199180220122756740_nCristo ha muerto… Imaginamos a los Apóstoles vagando de uno a otro lugar de Jerusalén, sin rumbo fijo, oprimidos por la tristeza, desorientados, quizá con remordimiento… ¡Cuanto desánimo en sus conversaciones! Jesús que les había atraído, que les había enamorado con su Persona y su palabra… estaba muerto ¡y sepultado!. 

Se explica el desaliento de los Apóstoles: aún no eran testigos de la Resurrección. Nosotros en cambio tenemos la certeza del triunfo del Señor y por eso nuestra actitud ha de ser como la de aquellos discípulos ocultos del Jesús: José de Arimatea y Nicodemo, los cuales en la hora de la soledad, del abandono total y del desprecio…, entonces dan la cara audacter (Mc 14,43)…; ¡Valentía heroica!

Yo subiré con ellos al pie de la Cruz, me apretaré al Cuerpo frío, cadáver de Cristo, con el fuego de mi amor… lo desclavaré con mis desagravios y mortificaciones…, lo envolveré con el lienzo nuevo de mi vida limpia, y lo enterraré en mi pecho de roca viva, de donde nadie me lo podrá arrancar, ¡y ahí, Señor, descansad!

Cuando todo el mundo os abandone y desprecie… serviam!, os serviré, Señor (san Josemaría, Via Crucis, XIV, p.1)

Viernes Santo 2014

Viernes, 18 abril, 2014

Cristo_crucificadoEs Dios quien se nos muere, y se nos muere de Amor. El Crucifijo no es tanto el recuerdo de una injusticia como la constatación de un romance que ha taladrado la Historia. Ante Cristo crucificado, cada hombre se queda a solas y recibe la noticia de lo importante que ha llegado a ser para Dios.

«Mirad el árbol de la Cruz», se nos dice hoy en la sagrada liturgia. Miradlo, miradlo y no apartéis de él vuestros ojos hasta caer enamorados y rendidos ante semejante dulzura y tamaño derroche. Dejad que las sombras lo cubran todo, no tengáis miedo. Dejad que se haga el silencio, porque, si es Dios quien calla, son beso sus labios cerrados. Dejad que muera Dios, y no queráis despertarlo hasta que le plazca. Más bien, dormid con Él muriendo al pecado, y que descanse el alma de tanta mentira.

Es difícil escribir. Se ha hecho de noche. Debemos cerrar los ojos, reposar la cabeza en la llaga del costado del Salvador, y, allí dormidos, esperar a que amanezca. Debemos dejarnos sepultar en el océano de su Misericordia, y abrazar fuertemente el Crucifijo. Cuando Él despierte, y abramos nuevamente los ojos, brillará una luz nueva.

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