La audacia de afrontar los retos diarios

Afrontar los retos diarios

Quizá la consideración de estos aspectos pueda llevar a pensar que la audacia es virtud para quienes, pocos o muchos, se vean capaces de afrontar grandes percances; y que al común de los mortales les basta con soportar resignadamente el acontecer diario.

Es un engaño y puede ser fruto de la mediocridad, la comodidad, la pereza o la mezquindad.

La vida, en sí, es una batalla diaria que tiene no pocos frentes. No existe lugar donde esconderse y nadie se libra de entrar en este combate: «vivir es enfrentarse con dificultades, sentir en el corazón alegrías y sinsabores; y en esa fragua el hombre puede adquirir fortaleza, paciencia, magnanimidad, serenidad». Seguir leyendo “La audacia de afrontar los retos diarios”

Lord of the Rings Medley – Lindsey Stirling

Otro de los vídeo musicales de Mariana:

La existencia, en toda su imprevisibilidad, no es ningún caos, sino que está ordenada por la mano de Dios

Condiciones para que la audacia sea virtud

Se dan notables diferencias entre la actitud natural de los audaces y la virtud de la audacia como tal. La audacia temperamental puede desencadenar consecuencias desfavorables.

La audacia es virtud si va acompañada, entre otras, de estas disposiciones:

  • Valentía para soportar el peligro que entraña la vida, sin caer en la queja o en el resentimiento cuando se producen situaciones complicadas que entrañan más riesgos.
  • Aceptación del sufrimiento: sobrellevarlo, sin dejar que nos amilane ni nos conduzca a la rebeldía estéril.
  • Disposición a crecerse ante la dificultad y mantener la esperanza de mejorar precisamente a través de esa situación adversa.
  • Entender que «la existencia, en toda su imprevisibilidad, no es ningún caos, sino que está ordenada por la mano de Dios».
  • Saber que toda dificultad superada sirve para ser más fuerte.
  • Confianza en Dios: «Él me sostiene, es indestructible, aun cuando atraviese peligros, incluso la muerte».
  • Atreverse a escuchar y obedecer a Dios cuando solicita una decisión que transformará nuestra existencia por completo, como puede ser la entrega a Dios plena.

(F.F. Carvajal en Pasó haciendo el bien)

La esposa preguntona (humor)

·Ella: ¿Qué harías si me muriera?
·Él: Te guardaría luto.
·¿Durante mucho tiempo?
·Muchísimo tiempo.
·¿Por qué?
·Porque te quiero y tu pérdida sería muy dolorosa para mí.
·¡Qué bonito! ¿Volverías a casarte con otra?
·No.
·¿Por qué? ¿No te gusta estar casado?
·Sí, me gusta.
·Entonces ¿te volverías a casar?
·Mujer, si me lo preguntas así, creo que después de haber guardado luto durante el tiempo suficiente y que mi vida volviera a tener sentido, sí, probablemente me volvería a casar.
·¿Reemplazarías mi foto en la mesilla de noche?
·No, por supuesto, pondría las dos fotos.
·Y… ¿Le darías mis palos de golf?
·No, eso no, porque es zurda.

·¿¿¿¿¿¿ Qué ??????

La primera audacia que debe ejercer quien es audaz es aceptarse a sí mismo

«No puedo dejar de acometer todo aquello que a mí me pareciere que cae bajo la jurisdicción de mis ejercicios; porque bien sé lo que es la valentía, que es una virtud que está puesta entre dos extremos viciosos, como son la cobardía y la temeridad». Miguel de Cervantes El Quijote, II, 17

Es audaz la persona que tiene el ánimo dispuesto para afrontar con esperanza y optimismo los riesgos que se presentan, con la confianza de poder vencerlos y superarlos.

Aunque es un rasgo que está relacionado con el carácter de la persona, la audacia es una gran virtud si se ejerce con realismo y sentido común; es decir, después de haber considerado el peligro y la dificultad, tal como reclama la virtud de la prudencia. Entonces se puede, y se debe, ser audaz en asuntos de la vida cotidiana: un giro en el negocio, la compra de una casa más amplia, un cambio de colegio para los hijos, marchar a trabajar a un nuevo país, etc. Seguir leyendo “La primera audacia que debe ejercer quien es audaz es aceptarse a sí mismo”