Afán apostólico: dar a conocer a Cristo

paisaje

El apostolado es participación en la misión de Cristo y de la Iglesia.

  • Es un derecho y un deber que deriva de la misma unión con Cristo Cabeza: viviendo la verdad con caridad, crezcamos en todo hacia Aquél que es la cabeza, Cristo, y de quien todo el cuerpo trabado y unido por todos los ligamentos que lo nutren, según la función correspondiente de cada miembro, va consiguiendo su crecimiento para su edificación en la caridad. (Ef 4,15‑16).
  • La vocación cristiana es por su misma naturaleza vocación al apostolado (cfr. Es Cristo que pasa, n. 120). Don y tarea. Encarnación y misión.

Toda la labor apostólica consiste en dar a conocer a Jesús: Seguir leyendo “Afán apostólico: dar a conocer a Cristo”

Anuncios

Jesús, almas! … son para ti, para tu gloria

paisaje.jpg

Ayúdame a clamar: ¡Jesús, almas!… ¡Almas de apóstol!: son para ti, para tu gloria.
     Verás como acaba por escucharnos. (Camino 803)

Esos pasajes del Evangelio en que aparece Jesús rodeado de gente, esos pasajes en que las multitudes se arraciman en torno al Señor hasta casi impedirle respirar, esos pasajes que, a muchos, nos producen sensación de agobio con sólo leerlos… Esos pasajes son profundamente eucarísticos.

   Se juntó de nuevo tanta gente que no los dejaban ni comer. Sin embargo, esa gente comía. Se comían a Jesús, se lo comían vivo, y Él, manso y rendido, se dejaba comer. Y los atendía, a unos y a otros, hasta el olvido completo de Sí. Decidme, a la vista de estos pasajes, si la vida de Cristo no fue Pan entregado que devoraron los hombres.

   ¡Oh, Jesús! Y ahora, cuando has recuperado tu Vida y ya te sientas a la derecha del Padre, has querido seguir presente entre nosotros como Pan. Bajas cada día a las manos de los sacerdotes, y les encargas que te distribuyan entre las almas en gracia para ser devorado, como siempre.

   Por nada de este mundo renunciaría a comerte. Pero quisiera, Jesús, al menos darte a Ti de comer. Por eso te pido almas; para entregártelas y saciar tu hambre. Que no es justo que sólo comamos nosotros.

Tiene algo de misterioso el “abrirse” del alma


abrir-las-puertas-del-almaTiene algo de misterioso el “abrirse” del alma: 

“Se abre el alma a quien se quiere, al amigo íntimo, al hermano. Y se abre el alma, para recibir, cuando menos, interés, comprensión, afecto”. (Javier Echevarría en “Getsemaní”, pg. 72)

Dar consejo al que lo necesite. Una gran obra de misericordia. Pero para lograr un diálogo sincero, un importante elemento requerido y algo olvidado es la confianza total en el que escucha, y  que presupone en éste: total lealtad y discreción absoluta. Generalmente también es necesario un periodo más o menos largo de trato y conocimiento mutuo que puede ir creciendo escalonadamente. Conforme crece la intimidad en el trato y se percibe la sinceridad e interés en el que escucha es más fácil abrirse y pedir consejo. Por eso, otro elemento clave es la perseverancia en el trato, de una manera u otra (cartas, citas, paseos, llamadas…). Seguir leyendo “Tiene algo de misterioso el “abrirse” del alma”

Algo de material gráfico en torno al tema: la familia

familia cristianaMe pide un amigo material audio visual y algunos textos básicos sobre el tema de la familia. Así que, aquí va este posible esquema a seguir, por si a alguien más le sirve:

Cuando Dios nos llame…

cropped-tips-for-moving-a-large-family_16001070_800813782_0_0_7072123_500.jpg

Cuando Dios nos llame, no nos juzgará por las obras de los demás, sino por las nuestras. Tampoco va a pedirnos, ese día, un informe de ventas. No nos juzgará por el número de personas que nos hayan hecho caso, sino por el empeño que hayamos puesto en extender su Reino. Son dos cosas distintas.

   Al entrar en una casa, saludad; si la casa se lo merece, la paz que le deseáis vendrá a ella. Si no se lo merece, la paz volverá a vosotros. Cuando anuncies a Jesucristo, no andes demasiado pendiente de los frutos. Mira que el propio Señor, después de predicar incansablemente durante tres años, murió sin apenas discípulos. ¿Acaso fue culpa suya? Sabes que no. La culpa de nuestra falta de correspondencia a la gracia es toda nuestra.

   Tú anuncia generosamente a Jesucristo, aunque te devuelvan desplantes y humillaciones. Recuerda que el Señor no te preguntará si te han hecho caso. Tan sólo te preguntará si lo has anunciado. Y si, en lugar de presentarte ante Él con un informe de ventas, te presentas con una colección de bofetadas y escupitajos… ¡Bendito tú, siervo bueno y fiel, porque así se presentó el Señor ante su Padre!

Autor: José-Fernando Rey Ballesteros

Para ser apóstol de apóstoles

once_de_mayo– “Cristo nos urge. Cada uno de vosotros ha de ser no sólo apóstol, sino apóstol de apóstoles, que arrastre a otros, que mueva a los demás para que también ellos den a conocer a Jesucristo”.

– “Sed audaces. Contáis con la ayuda de María, Regina apostolorum. Y Nuestra Señora, sin dejar de comportarse como Madre, sabe colocar a sus hijos delante de sus precisas responsabilidades. (…) Muchas conversiones, muchas decisiones de entrega al servicio de Dios han sido precedidas de un encuentro con María” (cfr.Es Cristo que pasa, nn. 147-149)

Dar a conocer a Jesús

2014 - 1Ya lo hemos dicho, el apostolado es participación en la misión de Cristo y de la Iglesia. Es un derecho y un deber que deriva de la misma unión con Cristo Cabeza: viviendo la verdad con caridad, crezcamos en todo hacia Aquél que es la cabeza, Cristo, y de quien todo el cuerpo trabado y unido por todos los ligamentos que lo nutren, según la función correspondiente de cada miembro, va consiguiendo su crecimiento para su edificación en la caridad. (Ef 4,15-16). La vocación cristiana es por su misma naturaleza vocación al apostolado.

Y ¿en qué consiste el apostolado? Me atrevería a decir que toda la labor apostólica consiste en dar a conocer a Jesús: así se comportaron los apóstoles: le dijo Felipe: ven y verás (Jn 1,46). Y su predicación tras la ascensión de Jesús a los cielos tiene un contenido fundamental: nosotros predicamos a Cristo crucificado (1 Cor1,23).

El apostolado es consecuencia de la vida interior: seremos capaces de dar a conocer a Jesús y encumbrarle, en la medida en que nosotros mismos nos esforcemos por conocerle y Él presida nuestra vida (cfr. Surco, n. 190). De la abundancia que hay en corazón habla la boca (Mt 12,34). Será eficaz el apostolado si con la unidad de vida transmitimos la doctrina de Cristo. Perseverancia en el apostolado (cfr. Surco, n. 207).

Madre, ayúdanos a mantener siempre vivo el afán apostólico.