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San Juan Pablo II afirmó: «nuestro Dios en su misterio más íntimo no es una soledad, sino una familia, puesto que lleva en sí mismo paternidad, filiación y la esencia de la familia que es el amor» (Homilía, 28 enero 1979)… No dice que Dios sea como una familia sino que es una familia. ¿Por qué? Porque Dios posee los atributos esenciales de una familia: paternidad, filiación y amor y es el único que los posee en toda su perfección y desde toda la eternidad.

Al establecer la Nueva Alianza, Cristo fundó una Iglesia: su Cuerpo místico, como una extensión de su encarnación. Al asumir la carne, Cristo la divinizó, y extendió la vida de la Trinidad a toda la humanidad, a través de la Iglesia. Incorporados al Cuerpo de Cristo, nos hacemos «hijos en el Hijo». Nos convertimos en hijos de la casa eterna de Dios. Formamos parte de la vida de la Trinidad. La Iglesia católica es nada menos que la Familia universal de Dios. Cristo se hizo uno de nosotros para ofrecer su humanidad como sacrificio perfecto. En la Misa unimos nuestro sacrificio al suyo y esa unión hace que nuestro sacrificio sea perfecto.

¿Cómo puede ser esto? Leer el resto de esta entrada »

1901733_712192045498729_1486487445_nEntre Alejandro Magno y su médico Felipo había una gran amistad, que arrancaba ya desde la niñez. En unas jornadas victoriosas, en las cuales pensaba derrotar completamente a su enemigo Darío, Alejandro cayó enfermo, al pare­cer, por haberse bañado durante una marcha agotadora en una laguna helada.
    Vino a perturbar más el ánimo del rey, ape­nado ya por no poder luchar, una carta de uno de sus más fieles generales. Le decía que no se fiase de su médico Felipo, que se había vendido al ene­migo y proyectaba envenenarle. El rey juzgó que su médico, amigo desde la infancia, no podía trai­cionarle. Con una mano tomó la bebida que le traía, al tiempo que, con la otra mano, le alarga­ba la nota de la denuncia.
    Mientras Felipo, aterrado, leía aquella acusa­ción, Alejandro degustaba el brebaje que su amigo médico le había preparado. Cuando lo acabó, le dijo:
    ‑Prefiero morir a desconfiar de mis amigos.
(Plutarco: Vidas paralelas)

La amistad es cosa sería. La desconfianza mata la amistad, Por eso el que no sabe o no quiere confiar en los demás está incapacitado para la amistad: para ser amigo y para tener amigos.

No se puede ir por la vida desconfiando de todo el mundo.“Ante todo debéis guardaros de las sospechas, porque ése es el veneno de la amistad” (San Agustín).

Hoy comienza un tiempo apasionante

Miércoles, 5 marzo, 2014

miercoles-de-ceniza-primer-dia-de-la-cuaresma-367227_400_215_1El tiempo que hoy comienza es una estancia de cuarenta días en el Desierto, a solas con Cristo. Es un gran retiro de dos amigos que buscan la intimidad para conocerse. Eso harás en Cuaresma: conocerlo y conocerte Seguirás haciendo lo mismo de siempre, pero tus ojos, en lugar de andar pendientes de lo que ocurre fuera, estarán fijos en lo que sucede dentro, en lo escondido.

Tu limosna quedará en secreto… Reza a tu Padre, que está en lo escondido… Que tu ayuno lo note, no la gente, sino tu Padre, que está en lo escondido…

Allí vamos, a lo escondido. Pero lo escondido está dentro, en el alma. Son días de recogimiento, de mayos silencio.

Allí, en lo escondido, ofrecerás tu vida en limosna (cuidando tu plan de vida con esmero, generosamente). Allí orarás, y te escuchará Dios. Allí ayunarás, y te alimentarás de su Palabra. Y, desde esta página, procuraremos irte proporcionando alimento, como los cuervos a Elías, para que no tengas que salir, si no quieres.

¡Vamos!

Autor:  Colaboradores del blogJose-Fernando Rey Ballesteros

15. Una habitación amueblada

Lunes, 9 diciembre, 2013

Continuamos, una semana más, con el libro de Pablo Prieto: “Dios y las artes del hogar”. Aquí os dejo con el capítulo 15, dedicado al hogar como lugar y como escenario:

 Y os mostrará una habitación en el piso de arriba, grande y amueblada. (Preparando la Última Cena, Mc 14, 15).— Con el adjetivo “amueblada” Cristo alude a tantos detalles que confieren al mobiliario doméstico una personalidad singular: el adorno, la limpieza, el orden, la reparación, la huella del uso, sus connotaciones familiares, su valor simbólico. No se refiere, en efecto, a muebles mudos, como los del escaparate de una tienda, sino en conversación, pues se encuentran integrados en la estructura viva de un hogar.

La Última Cena tuvo lugar en este escenario, configurado según la sensibilidad y la historia de aquella familia concreta. ¿Qué familia? Lo ignoramos, pero no importa: nuestra casa también será aquella habitación amueblada si la vivimos con fe y primor. Leer el resto de esta entrada »

14. Los pañales y la túnica

Viernes, 29 noviembre, 2013

Continuamos, una semana más, con el libro de Pablo Prieto: “Dios y las artes del hogar”. Aquí os dejo con el capítulo 14, dedicado al vestido:

Y lo envolvió en pañales (Lc 2, 7).— María no sólo envuelve el cuerpo de Jesús, sino toda su vida, desde el pesebre al sepulcro. Los pañales y la mortaja son los extremos de un único lienzo con que María abarca a su Hijo en el espacio y el tiempo, y lo retiene en su corazón.

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Y lo envolvió… .— Envolverlo es prepararlo como un regalo, y concretamente como regalo de Navidad. Con este gesto María anticipa y resume lo que será la vida de su Hijo: darse.

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La Virgen envuelve con pañales al Niño y los ángeles con luz a los pastores (cfr Lc 2, 9). Dios nos cambia su vestido por el nuestro.

* * * * * * * * Leer el resto de esta entrada »

Dios nunca se queda dormido

Jueves, 28 noviembre, 2013

luna nocheOtra anécdota para medita acerca de la Presencia de Dios, especialmente en las noches oscuras de la vida:

Una madre y su hija pequeña se preparaban una noche para acostarse. La niña sentía miedo de la oscuridad y estaba algo atemorizada. 
Cuando las luces se apagaron la niña al ver la luz de la luna por la ventana le dijo a su madre: - Mama ¿será la luna como la luz que Dios deja encendida en la noche?
La madre le contestó: -Si, hijita.
La niña volvió a preguntarle: -Y ¿apagara Dios su luz para dormir?
Esta vez la madre puso su mano sobre su cabecita y le dijo: -No, hija mía, Dios nunca se queda dormido.
Estas palabras despertaron la fe de su corazón infantil y dijo: - Pues si Dios esta despierto, entonces, ya no tengo miedo…

Muy bien, por la pequeña: ¡Eso es encontrar la confianza en una seguridad verdadera…!

La huellas en la arena

Miércoles, 27 noviembre, 2013

arenaLa anécdota es bien conocida, pero puede ayudar para meditar acerca de esa cercanía y presencia paterna de Dios en nuestras vidas. Nunca acabaremos de profundizar lo suficiente en el inmenso amor que Dios nos tiene:

Una noche un hombre tuvo un sueño. En él caminaba por la playa junto al Señor. En el cielo se veían reflejadas escenas de su vida. Ante cada escena veía en la arena dos pares de huellas: las de él y las del Señor.
Luego de que pasara ante él la última escena de su sueño, se volvió a mirar las huellas en la arena. Notó que en muchas ocasiones, a lo largo de su vida, sólo había un par de pisadas. Se dio cuenta de que había sucedido en los momentos más tristes y oscuros de su vida. Aquello lo turbó mucho, y le preguntó al Señor: «Señor, esto es porque yo en esos momentos te abandoné ¿verdad?».
El Señor le respondió: «No, hijo mio querido; si te fijas esas huellas están más hundidas que el resto… Es que en aquellos momentos tu estabas más cansado o ya no podías más, y entonces yo te llevaba en brazos».

Él siempre está con nosotros, aun cuando pensemos que le hemos abandonado o alejado, sus brazos siguen sosteniendo la esperanza de nuestro volver al camino que nos lleva al Cielo.

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