Cuanto más damos, más nos queda

Lunes, 17 marzo, 2014

350He estado unos días fuera, y sin escribir en el blog. Aquí os dejo con estas sugerentes ideas de Fernando:.

Hay gente que da con la mano pequeñita, gente que da con la mano grande, y gente que te da hasta la mano. No depende del tamaño de la extremidad, porque la medida está en el corazón.

Algunos hay que piden mucho y no dan nada. Otros no piden por no tener que dar -no quieren «deber favores»-. Y otros hay que piensan que nunca han dado suficiente; lo dan todo sin pedir nada. Dios es de esos.                     Sin embargo… 

La medida que uséis la usarán con vosotros.

Sería bueno que, en esta Cuaresma, nos examinásemos sobre generosidad. Y, para ello, tendríamos que mirar detenidamente el peso y la medida que anidan en nuestros corazones.

A quienes dan poco, cualquier petición les pesa. Se les hace un mundo despojarse de parte de su tiempo, o de su dinero, o de sus planes personales. Sin embargo, a quienes lo dan todo les pesa lo que tienen. Se despojan de ello como quien suelta lastre o se libera de un fardo.

Piénsalo bien: lo que no entregues generosamente te lo van a robar los hombres o la muerte. Si lo entregas, Dios te recompensará. Si te lo roban, nadie te lo devolverá.

Sobre la oración del cristiano

Martes, 11 marzo, 2014

Ends of the Earth - Warps the Lofoten Island Ridge, North Norway by Daniel KorzhonovNo hay vida cristiana sin oración, pero tampoco hay oración si el trato con Dios no transforma la vida. Cada vez que, en el Padrenuestro, pedimos hágase tu voluntad, cuerpo y alma deberían estremecerse, como se estremeció Jesús al pedirlo en Getsemaní.

La oración cristiana no es una terapia contra estrés; ni un deber penoso que debe cumplirse para llegar al Cielo; ni una herramienta omnipotente para que nuestros deseos se hagan realidad; ni un intento de poner a Dios de nuestra parte para que sea nuestra voluntad la que se cumpla; ni un remanso de paz donde los hombres no nos molesten.

Más bien, la oración cristiana es:
una entrega filial de la vida en manos de nuestro Padre Dios;
un silenciosa intimidad de Amor con quien sabemos nos ama;
un robo consentido, en el que damos permiso a Dios para que haga suyo todo cuanto somos y tenemos;
un fuego que quema el «yo» en el horno del Corazón de Cristo;
un beso que enloquece al amado y le mueve a sonreír incluso mientras llora.

No es verdadera oración todo aquello a lo que llamamos «rezar». Pero, cuando rezamos de verdad, tiembla la tierra y cambia el mundo.

Campaña vocacional 2014

Lunes, 10 marzo, 2014

Aquí os dejo con este magnifico vídeo realizado por mis amigos del seminario metropolitano de Oviedo:

 

La locura de ser padres

Jueves, 20 febrero, 2014

Un nuevo ejemplo de publicidad positiva:

15. Una habitación amueblada

Lunes, 9 diciembre, 2013

Continuamos, una semana más, con el libro de Pablo Prieto: “Dios y las artes del hogar”. Aquí os dejo con el capítulo 15, dedicado al hogar como lugar y como escenario:

 Y os mostrará una habitación en el piso de arriba, grande y amueblada. (Preparando la Última Cena, Mc 14, 15).— Con el adjetivo “amueblada” Cristo alude a tantos detalles que confieren al mobiliario doméstico una personalidad singular: el adorno, la limpieza, el orden, la reparación, la huella del uso, sus connotaciones familiares, su valor simbólico. No se refiere, en efecto, a muebles mudos, como los del escaparate de una tienda, sino en conversación, pues se encuentran integrados en la estructura viva de un hogar.

La Última Cena tuvo lugar en este escenario, configurado según la sensibilidad y la historia de aquella familia concreta. ¿Qué familia? Lo ignoramos, pero no importa: nuestra casa también será aquella habitación amueblada si la vivimos con fe y primor. Leer el resto de esta entrada »

14. Los pañales y la túnica

Viernes, 29 noviembre, 2013

Continuamos, una semana más, con el libro de Pablo Prieto: “Dios y las artes del hogar”. Aquí os dejo con el capítulo 14, dedicado al vestido:

Y lo envolvió en pañales (Lc 2, 7).— María no sólo envuelve el cuerpo de Jesús, sino toda su vida, desde el pesebre al sepulcro. Los pañales y la mortaja son los extremos de un único lienzo con que María abarca a su Hijo en el espacio y el tiempo, y lo retiene en su corazón.

* * * * * * * *

Y lo envolvió… .— Envolverlo es prepararlo como un regalo, y concretamente como regalo de Navidad. Con este gesto María anticipa y resume lo que será la vida de su Hijo: darse.

* * * * * * * *

La Virgen envuelve con pañales al Niño y los ángeles con luz a los pastores (cfr Lc 2, 9). Dios nos cambia su vestido por el nuestro.

* * * * * * * * Leer el resto de esta entrada »

Dios nunca se queda dormido

Jueves, 28 noviembre, 2013

luna nocheOtra anécdota para medita acerca de la Presencia de Dios, especialmente en las noches oscuras de la vida:

Una madre y su hija pequeña se preparaban una noche para acostarse. La niña sentía miedo de la oscuridad y estaba algo atemorizada. 
Cuando las luces se apagaron la niña al ver la luz de la luna por la ventana le dijo a su madre: - Mama ¿será la luna como la luz que Dios deja encendida en la noche?
La madre le contestó: -Si, hijita.
La niña volvió a preguntarle: -Y ¿apagara Dios su luz para dormir?
Esta vez la madre puso su mano sobre su cabecita y le dijo: -No, hija mía, Dios nunca se queda dormido.
Estas palabras despertaron la fe de su corazón infantil y dijo: - Pues si Dios esta despierto, entonces, ya no tengo miedo…

Muy bien, por la pequeña: ¡Eso es encontrar la confianza en una seguridad verdadera…!

La huellas en la arena

Miércoles, 27 noviembre, 2013

arenaLa anécdota es bien conocida, pero puede ayudar para meditar acerca de esa cercanía y presencia paterna de Dios en nuestras vidas. Nunca acabaremos de profundizar lo suficiente en el inmenso amor que Dios nos tiene:

Una noche un hombre tuvo un sueño. En él caminaba por la playa junto al Señor. En el cielo se veían reflejadas escenas de su vida. Ante cada escena veía en la arena dos pares de huellas: las de él y las del Señor.
Luego de que pasara ante él la última escena de su sueño, se volvió a mirar las huellas en la arena. Notó que en muchas ocasiones, a lo largo de su vida, sólo había un par de pisadas. Se dio cuenta de que había sucedido en los momentos más tristes y oscuros de su vida. Aquello lo turbó mucho, y le preguntó al Señor: «Señor, esto es porque yo en esos momentos te abandoné ¿verdad?».
El Señor le respondió: «No, hijo mio querido; si te fijas esas huellas están más hundidas que el resto… Es que en aquellos momentos tu estabas más cansado o ya no podías más, y entonces yo te llevaba en brazos».

Él siempre está con nosotros, aun cuando pensemos que le hemos abandonado o alejado, sus brazos siguen sosteniendo la esperanza de nuestro volver al camino que nos lleva al Cielo.

tu caminoTres cruces, tres situaciones, un mismo destino: el Calvario. Dos ladrones cumplen condena; un Dios inocente carga con una la Cruz. Un condenado rechaza la salvación que pasa a su lado. Un Dios salvador promete el paraíso a quien le ruega se acuerde de él… Y tú, ¿quién eres? ¿con quién te identificas?

No queremos que él sea nuestro rey.

No se tú, pero yo quiero que Cristo reine en mi vida. Lo quiero porque he experimentado muchas veces que su reinado es ayuda y consuelo, fuerza y ternura. Lo quiero porque la sumisión a sus mandatos me ha liberado de muchas esclavitudes… He visto a tantas personas gritar en el secreto de su corazón: “quiero ser libre, quiero liberarme de Dios”, – ¡qué extraño! ¿cómo si uno pudiera “liberarse” de la libertad?-,… y luego, ¡qué pena Señor!, los he visto de hinojos ante el dinero, el sexo, el poder o ante la propia imagen. Pero, lo sé también, Señor, en ninguno de esos amos he encontrado amor. Sólo tristeza y muerte. Por eso, grito que ¡yo quiero servir a mi Rey! ¡Al Dios que me libra de mis enemigos! Y si tengo que convertir mi vida en ofrenda, deseo que sea Él quien la reciba, porque sé que solo en Él será una ofrenda de amor y de alegría.

El milagro de Mao

Miércoles, 20 noviembre, 2013

Cuando los sueños de un inocente son arrancados por la injusticia, sólo la fe y la caridad son capaces de cumplir la misión de devolverle la dignidad. El Milagro de Mao protagonizada por Monseñor Kike Figaredo, prefecto apostólico de Battambang (Camboya). Domund 2013

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 523 seguidores

%d personas les gusta esto: