Jueves, 3 abril, 2014

422Venid a mí todos los que estáis fatigados y agobiados, y yo os aliviaré (Mt 11, 28). Y, en otro lugar: El que tenga sed, que venga a mí y beba (Jn 7, 37). Y también: El que venga a mí no tendrá hambre (Jn 6, 35). Más adelante: Al que venga a mí no lo echaré fuera (Jn 6, 37). Y hoy:

    Y no queréis venir a mí para tener vida.

¿Aún no lo entiendes? Jesús no es un personaje célebre o un hombre ejemplar a quien se contempla desde lejos y se aprueba o se rechaza. No es alguien a quien se aplaude o por quien se vierten unas lágrimas desde la cómoda distancia del espectador medianamente implicado.

Jesús es la fuente de Vida eterna abierta en lo alto de una Cruz. Uno no se queda mirando a la fuente, ni la aplaude. Es preciso acercarse a Jesús crucificado, abrazarlo fuertemente, pegar los labios a la llaga de su costado, empapar la vida y el corazón en sus dolores, en su plegaria, en su ofrenda… A distancia puede uno convertirse en admirador de Cristo, no en cristiano. ¿Para qué quiere una fuente un club de fans? Quiere que bebamos.

Las “circunstancias externas”… y yo

Miércoles, 12 febrero, 2014

sus ojos están con sus pensamientos 1897¡Cuántas veces, culpamos a las circunstancias externas de nuestras faltas y tristezas! «En mi casa no se puede vivir, en el trabajo me persiguen, los políticos me hacen perder los nervios, con este frío no hay quien pueda»… Es como si añorásemos una época dorada en la que todo esté a favor… Pero esa época dorada nunca llega. Entre tanto, seguimos pecando y continuamos tristes. ¡Qué culpa tenemos nosotros, pobrecitos!

Sin embargo, nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre.

Imagina lo imposible: que llegase a tu vida esa “época dorada”. Y descubrirías que, aún entonces, sigues pecando y sigues triste. Ojalá que así te dieras cuenta de que tus enemigos no estaban fuera, sino dentro, y de que has perdido mucho tiempo culpando a las circunstancias.

La gran batalla de la vida debe librarse en el corazón. A un corazón limpio y amante de Dios se le puede hacer sufrir, pero hasta en el sufrimiento encuentra gozo y mantiene la paz. Sin embargo, el egoísta no estará satisfecho ni en el mismo Cielo… ¡Ánimo, deja de quejarte, y conviértete de una vez!

Recuerdos de don Álvaro del Portillo

Miércoles, 12 febrero, 2014

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La fuente… y también el recipiente

Jueves, 6 febrero, 2014

Early+morning+in+Norway+by+Wim+LasscheCuando uno se acerca a una fuente para tomar agua, debe ir provisto de un buen cántaro. Si todo lo que lleva es un dedal, tendrá que conformarse con unas gotas, aunque la fuente mane agua abundante y limpia.

No pudo hacer allí ningún milagro… Y se extrañó de su falta de fe.

El poder de Dios es infinito, como lo es su Amor. Pero, cuando el hombre se acerca a Dios, recibe siempre según su fe. No es lo mismo comulgar atropelladamente en una misa a la que uno llega tarde, y salir corriendo cuando la misa termina, que comulgar cuando uno ha esperado de rodillas el comienzo de la misa, ha asistido fervorosamente a la celebración, y ha permanecido en acción de gracias hasta -al menos- diez minutos después de finalizada la Eucaristía. Es la misma comunión, la misma fuente, pero el cántaro es distinto, y el fruto también.

Procura evitar siempre la rutina. Acércate a Dios cada día con ansias nuevas, con fe renovada y amor ardiente. De este modo, cada minuto de oración surtirá fruto en tu vida y renovará tu alma. Aprende en esto de la Virgen, cuya fe, más que cántaro, fue un océano.

Seguimos poniendo algunas noticias acerca de la beatificación del D. Alvaro del Portillo, el próximo 27 de septiembre en Madrid. Este documental de 30 min. narra la vida de Mons. Álvaro del Portillo. Su infancia en Madrid, su encuentro con san Josemaría y su vida perseverante en la fe. Diversos testimonios trazan con sus recuerdos la personalidad de quien fue llamado por su fidelidad “Saxum”, Piedra.

Tranquilo, que no es molestia

Martes, 4 febrero, 2014

tranquilidad-21[1]Aunque se habla de la «falsa humildad» para referirse a la cobardía o apocamiento, no es la única forma falsa de virtud que encubre un pecado. Existe también una «falsa caridad» que, bajo forma de delicadeza, disimula la desidia y la reviste de consideración: «El sacerdote está muy ocupado, el pobre. No le voy a dar la lata confesándome ahora»… Me lo ha recordado el evangelio de hoy:

Tu hija se ha muerto. ¿Para qué molestar más al maestro?

Y, por no molestar, Jairo se hubiese quedado sin hija. Menos mal que le importó poco dar trabajo al Hijo de Dios.

    Lo mismo puede decirse de los sacerdotes: estamos para que nos molesten. Un sacerdote a quien nadie molesta, a quien nadie da trabajo, a quien nadie le cuenta sus penas… es un sacerdote frustrado. Los fieles tenéis la santa obligación de molestarnos, cansarnos, y a ayudarnos a entregar la vida. Y, si no lo hacéis, no os servirá de excusa el no haber querido molestar. Dios mismo quiere que nos molestéis todo lo que podáis, siempre y cuando sea para que ejerzamos nuestro ministerio. Si es para que os ayudemos a hacer la quiniela… Mejor no molestéis. Estamos confesando.

Más, para el que más ama

Jueves, 30 enero, 2014

SwitzerlandHoy nos sorprende el Señor con otra de esas frases difíciles del Evangelio. Se trata de la famosa afirmación: 

Al que tiene se le dará, y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene.

¿No es injusto? ¿No debería Dios quitar un poco al que tiene, para darle al que no tiene? ¿Qué significa esto?

Significa que no sucede con los bienes espirituales lo mismo que con los materiales. Los bienes materiales son escasos, y es justo distribuir. Pero los bienes espirituales son infinitos, y se encuentran al alcance de quien desee obtenerlos. Todos podemos crecer en Amor de Dios.

En los bienes materiales, quien tiene poco desea más, y quien tiene mucho se acaba aburriendo. Sin embargo, en lo tocante al Amor de Dios, quien poco lo ama pronto lo abandona (al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene) y quien lo ama mucho pide que se le dilate el corazón para amarlo más. Dios siempre lo concede: Al que tiene se le dará.

Así era don Álvaro del Portillo

Jueves, 30 enero, 2014

Un maestro, un padre, un hombre de Dios, un hombre fiel… Estos son los recuerdos que conservan de Mons. del Portillo diversas personas (cardenales, madres de familia, religiosos y profesionales) que pudieron conocerle.

El respeto de Dios por la libertad

Miércoles, 29 enero, 2014

la luz que no deslumbraCon frecuencia me han preguntado por el significado de las palabras que hoy, citando a Isaías, pronuncia el Señor:

a los de fuera todo se les presenta en parábolas, para que, por más que miren, no vean, por más que oigan, no entiendan, no sea que se conviertan y los perdonen.

¿Es que no quiere Dios perdonarlos? ¿Acaso no quiere que se conviertan? 

Te contaré algo que, aparentemente, no tiene nada que ver con esto: cuando Rebeca vio por vez primera a Isaac, se cubrió el rostro con un velo (Cf. Gn 24, 65). Era una forma simpática de decir: «soy demasiado guapa para ti. Si me ves, te deslumbraré y no podrás decirme que no. Por eso, dime primero libremente que te casarás conmigo, y luego te mostraré mi rostro».

Por el mismo motivo, Jesús muestra las realidades celestes tras el fino velo de las parábolas. Para que sólo las entiendan quienes realmente lo deseen, y nadie se convierta sin realizar un acto de libertad. No vaya a ser que alguien pudiera decir que Dios lo deslumbró y le arrancó el consentimiento. 

Por tanto, ¿quiere Dios perdonarlos? ¿quiere que se conviertan? Sí, pero sólo si ellos quieren convertirse.

Historia de un letrero

Miércoles, 29 enero, 2014

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