“Tu conversión es cosa mía; no temas” [B. Pascal]

rezar“Tu conversión es cosa mía; no temas” [B. Pascal] Sí, nuestra conversión es ante todo obra de Dios. El mismo lo ha dicho: “sin mí no podéis hacer nada” [Jn 15,5]. Dios hace en y a través nuestro muchas cosas buenas: “Dios hace cuanto quiere” [Sal 135,6] y “arroyo de agua es el corazón del rey en mano del Señor” [Prov 21,1]. Aquí radica la seguridad de nuestra esperanza: “fiel es el que os llama Dios… y que también lo cumplirá” [1 Tes 5,24].

Sabemos que Dios hace concurrir todas las cosas para el bien de los que le aman”, incluso sus pecados llega a afirmar categóricamente san Agustín.  Y ¿Quiénes son los que aman a Dios? Lo explica muy bien san Pablo : 28 Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a su propósito. 29 Porque a los que de antemano conoció, también los predestinó a ser hechos conforme a la imagen de su Hijo, para que El sea el primogénito entre muchos hermanos; 30 y a los que predestinó, a ésos también llamó; y a los que llamó, a ésos también justificó; y a los que justificó, a ésos también glorificó. Seguir leyendo ““Tu conversión es cosa mía; no temas” [B. Pascal]”

El trato de José con Jesús y María

san-jose-y-jesusTerminamos esta serie dedicada a san José con esta entrada a modo de conclusión: aprender del trato entrañable de José con Jesús y con María. “Para San José, la vida de Jesús fue un continuo descubrimiento de la propia vocación“. José se sorprende y admira -con María-, de todo lo que va ocurriendo en torno a Jesús desde su infancia. Dios le va revelando sus designios y él se esfuerza por entenderlos. La vocación de José, como la de cualquier cristiano, sólo puede vivirse y desarrollarse en la intimidad con Cristo. José amó a Jesús como un padre ama a su hijo, le trató dándole todo lo mejor que tenía. José, cuidando de aquel Niño, como le había sido ordenado, hizo de Jesús un artesano: le transmitió su oficio. Y lo mismo con María su esposa. San José nos lleva a Jesús y también nos lleva a María. Seguir leyendo “El trato de José con Jesús y María”

Revivir el Evangelio como un personaje más

7-sea-shells-sea-beach-sand-wallpaper.previewOtro propósito para este año en el blog es meditar un poco más el Evangelio. Jesús les interpretó en todas la Escrituras lo que se refería a Él (Lc 24, 27). Pedirle al Emanuel: Dios-con-nosotros, que nos ayude a ser más contemplativos este año y a descubrir luces nuevas en el Evangelio. “Cristo no vivió su vida para sí mismo, sino para nosotros, desde su Encarnación «por nosotros los hombres y por nuestra salvación» hasta su muerte «por nuestros pecados» y en su resurrección para nuestra justificación” (CCE, n. 519).

Todo lo que se contiene en los Evangelios ha sido escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre (Jn 20,31). Creer en Jesucristo es creer en su Amor por nosotros reflejado y escondido en cada uno de sus gestos, de sus palabras, de sus milagros… Pero para conocer bien a Jesús y experimentar ese Amor que nos salva es preciso contemplar las escenas como un personaje más (san Josemaría en Forja 8). Seguir leyendo “Revivir el Evangelio como un personaje más”

Orar con Santa Teresa de Jesús

586Me envía esta oración la Hna. María Teresa, mi Capellana. Espero que os ayude como a mí:

Vamos a orar de la mano de Santa Teresa que nos va a introducir en las Moradas del  Castillo Interior. Un libro escrito por ella en el año 1577 cumplidos los 62 años, con una experiencia de vida muy intensa, el 2 de Junio, día de la Santísima Trinidad, por mandato del Carmelita Jerónimo Gracián.

Desde hoy, Santa Teresa será la amiga que te introduzca en tu propio Castillo o morada interior, te enseñe cómo  y por dónde se entra y qué hay que hacer, una vez dentro, en cada una de las Moradas. Seguir leyendo “Orar con Santa Teresa de Jesús”

Selección de textos sobre la oración (por Carlixto)

10000994_4165176585643_348970557_o Aquí os dejo con esta preciosa selección de textos sobre la oración, realizada por nuestro colaborador Carlixto:

“Ora et labora” S. Benito (480 – 547)
La oración, sepámoslo o no, es el encuentro de la sed de Dios y de sed del hombre. Dios tiene sed de que el hombre tenga sed de Èl – San Agustin
La humildad es la base de la oracion-2559
Para mì, la oración es un impulso del corazón, una sencilla mirada lanzada hacia el cielo, un grito de reconocimiento y de amor tanto desde dentro de la prueba como desde dentro de la alegría” Santa Teresa del Nino Jesús Seguir leyendo “Selección de textos sobre la oración (por Carlixto)”

422Venid a mí todos los que estáis fatigados y agobiados, y yo os aliviaré (Mt 11, 28). Y, en otro lugar: El que tenga sed, que venga a mí y beba (Jn 7, 37). Y también: El que venga a mí no tendrá hambre (Jn 6, 35). Más adelante: Al que venga a mí no lo echaré fuera (Jn 6, 37). Y hoy:

    Y no queréis venir a mí para tener vida.

¿Aún no lo entiendes? Jesús no es un personaje célebre o un hombre ejemplar a quien se contempla desde lejos y se aprueba o se rechaza. No es alguien a quien se aplaude o por quien se vierten unas lágrimas desde la cómoda distancia del espectador medianamente implicado.

Jesús es la fuente de Vida eterna abierta en lo alto de una Cruz. Uno no se queda mirando a la fuente, ni la aplaude. Es preciso acercarse a Jesús crucificado, abrazarlo fuertemente, pegar los labios a la llaga de su costado, empapar la vida y el corazón en sus dolores, en su plegaria, en su ofrenda… A distancia puede uno convertirse en admirador de Cristo, no en cristiano. ¿Para qué quiere una fuente un club de fans? Quiere que bebamos.

Las “circunstancias externas”… y yo

sus ojos están con sus pensamientos 1897¡Cuántas veces, culpamos a las circunstancias externas de nuestras faltas y tristezas! «En mi casa no se puede vivir, en el trabajo me persiguen, los políticos me hacen perder los nervios, con este frío no hay quien pueda»… Es como si añorásemos una época dorada en la que todo esté a favor… Pero esa época dorada nunca llega. Entre tanto, seguimos pecando y continuamos tristes. ¡Qué culpa tenemos nosotros, pobrecitos!

Sin embargo, nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre.

Imagina lo imposible: que llegase a tu vida esa “época dorada”. Y descubrirías que, aún entonces, sigues pecando y sigues triste. Ojalá que así te dieras cuenta de que tus enemigos no estaban fuera, sino dentro, y de que has perdido mucho tiempo culpando a las circunstancias.

La gran batalla de la vida debe librarse en el corazón. A un corazón limpio y amante de Dios se le puede hacer sufrir, pero hasta en el sufrimiento encuentra gozo y mantiene la paz. Sin embargo, el egoísta no estará satisfecho ni en el mismo Cielo… ¡Ánimo, deja de quejarte, y conviértete de una vez!