Santa María Magdalena: apostolorum apostola (apóstol de los apóstoles)

mariya_MagdalenaCon ocasión de estar este año en un jubileo extraordinario de la misericordia, ha querido el Papa Francisco  subrayar la relevancia de María Magdalena, disponiendo que su memoria litúrgica se eleve a la categoría de fiesta como apostolorum apostola (apóstol de los apóstoles). Con tal decisión, el Santo Padre desea que el ejemplo de esta santa discípula de Jesús se halle más presente en la vida de piedad de la Iglesia. Nota explicativa de Mons Roche, secretario de la Congregación del Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos (PDF) y Decreto de la Congregación del Culto Divino Apostolorum apostola (PDF)

La Magdalena es presentada en el Evangelio con la fuerza de quien ama profundamente y desea amar siempre más. Se nos dice que Jesús expulsó de ella siete demonios. El sufrimiento la condujo a Cristo y, desde entonces, no miró atrás. “Liberada de esos males, se muestra grande y generosa ante nuestros ojos, cuando —cercana a la Cruz— nos ofreció una lección de fortaleza; y luego, acudiendo a la tumba del Crucificado, no permitió que la esperanza se apagara en el mundo. ¡Gran discípula de Cristo fue María Magdalena! (Fuente).  Seguir leyendo “Santa María Magdalena: apostolorum apostola (apóstol de los apóstoles)”

María, Virgen y Madre

Seguimos con el libro de G. Derville, “Amor y desamor”. El autor contínúa con el don de Dios, en esa necesidad de ternura que todos necesitamos. Ahora se centra en la Santísima Virgen, esposa de José. 

El pueblo de Dios bemaria zarza ardientendice a la más perfecta de las criaturas en su pureza: la Virgen María. Es en primer lugar la esposa de José. Santo Tomás de Aquino afirma que «entre María y José hubo un verdadero matrimonio porque uno y otro consintieron en la unión conyugal; no en todo caso en la unión carnal de manera expresa, sino con esta condición: “si eso agradaba a Dios”». En el momento de la Anunciación, María acepta ser la madre de Jesús: «He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra» (Lc 1, 38). San Juan Pablo II comenta que «el primer momento de la sumisión a la única mediación “entre Dios y los hombres” –la de Jesucristo– es la aceptación de la maternidad por parte de la Virgen de Nazaret». Y añade que «el consentimiento que da a la elección de Dios es sobre todo fruto de la donación total a Dios en la virginidad», para concluir que «las palabras “he aquí la esclava del Señor” expresan el hecho de que, desde el principio, ella acogió y entendió la propia maternidad como donación total de sí, de su persona, al servicio de los designios salvíficos del Altísimo».

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Sobre la fidelidad, la templanza y la perseverancia

fortalezaAquí dejo algunas ideas sueltas sobre la fidelidad, la templanza y la perseverancia

  • Frutos del ES (el árbol bueno da frutos buenos… los frutos no salvan pero son indicio de santidad). Los frutos son: a) para Dios (amor, gozo y paz), b) para el prójimo (paciencia, benignidad y bondad) y c) para uno mismo (fidelidad o fe, mansedumbre y templanza) Gal 5, 22-23:En cambio, el fruto del Espíritu es: amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, lealtad, modestia, dominio de sí.

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“Tenía un amor a Dios gigantesco, arrollador…”

Dentro de unos días se celebrarán misas por la fiesta de san Josemaría en torno al 265 de junio y me ha parecido muy interesante como el beato Álvaro del Portillo, que convivió con san Josemaría muchos años, cuenta en este vídeo cuál era la virtud más característica de san Josemaría: un amor a Dios gigantesco, arrollador…

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Para adquirir una actitud amable en el Año Santo de la Misericordia

amabilidad

Con la intención de ayudar a vivir mejor el Año Santo de la Misericordia 2016, llevamos tiempo con la obra de L. G. Lovasik, “El poder oculto de la amabilidad“. El libro está dividido en 4 partes. El autor divide la primera parte (“Adquiere una actitud amable“) en 8 apartados; el primero de los cuales se titula: “practica los fundamentos de la amabilidad“. Pues bien, en el blog ya hemos visto estos fundamentos en las siguientes entradas: Seguir leyendo “Para adquirir una actitud amable en el Año Santo de la Misericordia”

Deberían temblarme las manos…

trinidad de la tierraDeberían temblarme las manos al escribirlo, pero creo que sobreestimamos a Dios. Me diréis que es imposible, que Dios es el no-va-más y no hay riesgo de sobreestimarlo. Y yo os responderé –aunque deberían temblarme las manos al escribirlo- que no sólo es posible, sino que sucede. Sobreestimamos a Dios cuando pensamos que nada le afecta, que no se emociona, que no llora, que está por encima del bien y del mal, o que no podemos hacerle daño porque para eso es Dios y no hay quien le haga sangrar.

    Para nuestra sorpresa, Dios ha decidido encarnarse, y en el Hijo se ha revestido de un corazón humano. La omnipotencia divina se ha arrodillado hasta volverse tan frágil como nuestros corazones, a los que una sola mirada puede hacer añicos. Y, siendo perfecto hombre, su corazón es perfectamente frágil. ¡Felicitadme! He encontrado la oveja que se me había perdido. Ya ves: todo le afecta, se emociona, llora… Y sangra. Deberían temblarme las manos al escribirlo: le hemos roto, con nuestros pecados, el corazón a Dios. Contrapartida: también podemos hacerle reír. ¡Y cómo se ríe! Ese Sagrado Corazón de Jesús es Dios derretido en Amor, mendigo del amor de los hombres.(Autor: José-Fernando Rey B)

Dios “es humildad”

2fb62ad02ab6878d5cd60Fuera de la revelación cristiana podemos decir que la humildad no ha ido más allá de la recta valoración de las propias limitaciones. En efecto, la referencia a un Dios personal, trascendente y creador, provee a la humildad su primera característica de reconocimiento de ser criatura, de los límites del existir; y vividos también como condición pecadora. La humildad es la verdad.

También para los Padres como para los místicos, la humildad es una actitud general del espíritu, que mueve a la obediencia a la voluntad del Padre y al servicio al prójimo.

Para Agustín se trata de “cape prius humilitatem Dei…, cape ergo humilitatem Christi” (tener la humildad de Dios…, tener la humildad de Cristo), refiriéndose a Mt 11,29: aprended de mi que soy manso y humilde corazónFrancisco de Asís llegará a decir que Dios “es humildad” (Alabanzas del Dios altisimo, 4).

La actitud humilde de Cristo manifiesta que la humildad está en el centro de la vida divina: es la percepción inmediata de su amor (1 Jn 4,8.16). ¿Acaso la kénosis del Hijo no remite a un misterio kenótico que se ha de situar en el centro de la Trinidad? La teología clásica ve la subsistencia de las Personas divinas en sus relaciones: su ser es un esse ad; están en perfecto ek-stasis.  Seguir leyendo “Dios “es humildad””