La pureza convierte la existencia misma en culto a Dios

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Nos recuerda san Pablo: «¿No sabéis que un poco de levadura hace fermentar la masa? Expurgad la levadura vieja para que seáis masa nueva, ya que sois ázimos. Porque Cristo, nuestro Cordero pascual, fue inmolado. Por tanto, celebremos la fiesta, no con levadura vieja ni con levadura de malicia y de perversidad, sino con ázimos de sinceridad y de verdad» (1 Cor 5, 6-8). Joseph Ratzinger apunta a esta elevación del culto formal: «La antigua categoría cultual de la pureza se convierte ahora en una categoría de vida: no se piensa en purificaciones rituales, sino en la apertura a una nueva vida». La existencia misma se hace culto.

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Las siguientes sugerencias te ayudarán a mostrar consideración hacia los demás

amabilidad-juzgarAprender a ser considerado es una de las grandes lecciones que nos ofrece la vida: 
 
—Plantéate algunas preguntas personales.

  • Ponte en el lugar de la otra persona. Si fueras ella ¿cómo verías la situación? ¿Cómo la juzgarías? ¿Cómo te sentirías si lo que estás escuchando en este momento sobre otro lo dijeran de ti? ¿Qué te gustaría que los demás dijeran y pensaran de ti? 
  • Ponte en el lugar de la madre de esa persona, o de algún otro de sus seres queridos. ¿Qué opinión tendría del asunto? ¿Qué desearía? ¿Qué haría?
  • Piensa en Dios. ¿Qué puesto ocupa esa persona a sus ojos? ¿Cuál es su punto de vista respecto a ella? ¿Qué es lo que Dios le pide? ¿Qué te pide a ti aquí y ahora?
  • Responder con sinceridad a preguntas como estas te llevará a ser honesto en cualquier circunstancia. No tardarás en descubrir lo que tienes que pensar y decir, puesto que debes amar y tratar a todo el mundo como a ti mismo. Son preguntas que pondrán de manifiesto lo egoísta que eres, aun sin quererlo, y lo precipitados y superficiales que pueden ser tus juicios.

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La esperanza de ser santos… si puedes soñarlo, puedes logarlo

esperanza2Aquí van algunas ideas sueltas para mantener “la esperanza de ser santos”:

  • Esta es la voluntad de Dios: que sean santos (1 Thes 4,3). El deseo divino de nuestra santidad es eterno, no se muda. Hoy como ayer. Esta convicción es firme asiento de nuestra esperanza: Porque Dios nos escogió en Cristo antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos (Eph 1,4). Y si nos ha elegido, nos da los medios.
  • El tiempo que llevamos sirviendo al Señor, a pesar de nuestras miserias, es en sí mismo confirmación de la permanencia de la elección divina y de nuestro deseo de corresponder: Tengo compasión de la multitud, porque ya hace tres días que están aquí conmigo(Mt 15,32).
  • Hemos de fomentar la esperanza de llegar a buen término. Y teniendo a la vista la llamada de Dios a ser santos, fortalecer el ánimo y luchar con optimismo: quien comenzó en vosotros la buena obra la llevará a feliz término (Phil 1,6).

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Necesitas un buen examen de conciencia diario

1387054860774-paisajes-hermososAunque un poco larga aquí os dejo con esta entrada sobre el examen de conciencia, tomada del Diccionario de san Josemaría, por si a alguien le pueda servir; a mi, al menos, me ha venido muy bien. Suerte!

En el ámbito de la conversión interior a Dios, el examen de conciencia suele ser considerado bajo dos aspectos, muy relacionados entre sí: como parte de la preparación -individuación diligente de los pecados cometidos- para recibir con fruto el sacramento de la Penitencia (cfr. CCE, n. 1454), y en cuanto práctica ascética necesaria para el progreso en la vida espiritual. Nos ceñimos al segundo aspecto, cuya finalidad queda bien centrada en estas palabras de san Josemaría, que ponen en conexión la llamada y el seguimiento de Cristo con la necesidad de examinar el corazón en el amor de Dios: “Los primeros Apóstoles, cuando el Señor los llamó, estaban junto a la barca vieja y junto a las redes rotas, remendándolas. El Señor les dijo que le siguieran; y ellos, «statim» -inmediatamente, «relictis ómnibus» -abandonando todas las cosas, ¡todo!, le siguieron… Y sucede algunas veces que nosotros -que deseamos imitarles- no acabamos de abandonar todo, y nos queda un apego en el corazón, un error en nuestra vida, que no queremos cortar, para ofrecérselo al Señor. -¿Harás el examen de tu corazón bien a fondo? -No ha de quedar nada ahí, que no sea de Él; si no, no le amamos bien, ni tú ni yo” (F, 356). En esta última frase queda reflejado el punto hacia el que se dirigen todas las consideraciones que hace san Josemaría sobre el examen de conciencia: la necesidad para el cristiano de crecer siempre en el amor a Dios y de evitar todo aquello que pueda ser un obstáculo a ese amor. Seguir leyendo “Necesitas un buen examen de conciencia diario”

Nuestra identidad es esencialmente la de hijos de Dios, de ahí la necesidad de la pureza

senza-nome-true-color-02«¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? […] ¿No sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo que está en vosotros y habéis recibido de Dios y que no os pertenecéis? Habéis sido comprados mediante un gran precio. Glorificad, por tanto, a Dios en vuestro cuerpo» (1 Cor 6; 15, 19-20). Para el bautizado, la pureza está íntimamente ligada a la corriente trinitaria de Amor de Dios. La pureza es la virtud de un hijo de Dios. San Josemaría afirma: «El que no se sabe hijo de Dios, desconoce su verdad más íntima y carece en su actuación del dominio y del señorío propios de los que aman al Señor por encima de todas las cosas».

¿Qué relación tiene la filiación divina con la pureza? Seguir leyendo “Nuestra identidad es esencialmente la de hijos de Dios, de ahí la necesidad de la pureza”

Ser considerado implica sufrir con gentileza.

ser-consideradoProcura llevar tu dolor con amabilidad… Un sufrimiento amable es una forma de buena acción. Si para obrar el bien necesitas la ayuda de la gracia, más necesaria es aún para sufrir con amabilidad. Una de las características más atrayentes de la santidad es que combina la amabilidad con el dolor, lo que exige que este último esté casi enteramente bajo la influencia de la gracia sobrenatural.
¿Qué hay más maravilloso que mostrarse considerado con los demás cuando se es infeliz? Una caridad como esta deja una honda huella y hace a los otros más amables. Además, transmitir tu tristeza dista mucho de ser amable. A veces llegamos a tener un afán de compasión tan enfermizo que nos impide guardarnos las penas para nosotros.
Sufrir sin dejar de ser amable te llevará a estar más pendiente de los sentimientos de los demás que de aquello que tienes que soportar tú. Verás tus propias cruces sobre los hombros del prójimo y, por eso, serás extremadamente amable con él. Los santos han sufrido en silencio, sabedores de que su sufrimiento es también el de quienes los aman.
Haz un esfuerzo por ocultar tu dolor y tus penas. Y, al mismo tiempo, que estos te lleven también a ser amable y afectuoso con quienes te rodean. La oscuridad que hay en tu interior debe ser un rayo de sol para los que tienes a tu alrededor. De este modo, el espíritu de Jesús tomará posesión de tu alma. (L. G. Lovasik, El poder oculto de la amabilidad)

El misterio de la generación eterna del Verbo es fuente del sentido de la virginidad

purezaDurante el encuentro con la samaritana, Cristo se acomoda al rumbo que ella da a la conversación. La mujer se queda impresionada porque Jesús conoce su vida; «veo que tú eres un profeta», dice. Aborda luego el tema esencial del culto, una cuestión que precisamente enfrentaba a los judíos con los samaritanos. Jesús vence esa división haciendo una referencia al culto «en espíritu y en verdad». Se podrían leer esas palabras como si llevasen mayúsculas –«en el Espíritu y en la Verdad»–, pues glorificamos al Padre en el Espíritu Santo y en Cristo. 

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