La crítica destructiva desprestigia, ataca, destruye y lo arruina todo

evita la critica destructiva.jpgLa crítica destructiva es una de las peores formas de faltar a la caridad: quien la lleva a cabo desprestigia, ataca, destruye y lo arruina todo. Va en contra de todo y de todo desconfía. Es víctima de un orgullo y una envidia ocultos: embiste contra lo que hacen otros porque él no es capaz de hacerlo, o porque puede restarle la estima de los demás.
Haces crítica destructiva cuando te apresuras a echar un jarro de agua fría sobre planes y proyectos; cuando eres incapaz de reconocer que alguna tarea se está haciendo bien; y cuando no descubres ni un solo rayo de esperanza en la situación de este mundo. Tu pesimismo deja poco espacio a la esperanza y la alegría. Aunque solo respondas a una parte de esta descripción, acabarás convirtiéndote en una compañía ingrata a pesar de no expresar en voz alta tu opinión.
Restar importancia a los logros, la reputación o las habilidades de otros es una de las formas más insidiosas que adoptan el orgullo y la vanidad en el carácter de los hombres. Este defecto suele ir unido a una pretendida humildad.
No es lo mismo la costumbre de minusvalorar a los demás que la discusión rigurosa y crítica acerca de los méritos o el carácter de otros. La crítica objetiva, así como la expresión de las opiniones personales acerca de los logros ajenos, amplían la mente del hombre. 

Seguir leyendo “La crítica destructiva desprestigia, ataca, destruye y lo arruina todo”

Cada día, intenta hacer feliz al menos a una persona. Si siembras obras amables, tu cosecha será perpetua

original

Una obra amable va casi siempre seguida de la felicidad interior. La felicidad del alma es la atmósfera en la que se llevan a cabo cosas grandes para Dios. Serás verdaderamente feliz si el amor de Dios se apodera de tu vida y te hace capaz de amar al prójimo. Aunque seas la más pobre de las criaturas, te habrás asegurado lo mejor que puede haber en esta vida. «Quien ama a su hermano permanece en la luz», dice san Juan. Cuando practiques la caridad, la luz de la felicidad inundará tu alma.

Seguir leyendo “Cada día, intenta hacer feliz al menos a una persona. Si siembras obras amables, tu cosecha será perpetua”

«Dad y se os dará; echarán en vuestro regazo una buena medida, apretada, colmada, rebosante»

generosidad.jpgDios siempre ayuda a quienes ayudan a otros a ayudarse a sí mismos. El Señor ha prometido que ni siquiera un vaso de agua ofrecido en su nombre quedará sin recompensa. Por eso, si eres amable con los hijos de Dios —que, en la familia divina, son hermanos tuyos—, Él será amable contigo. Cualquier cosa que hagas por los demás olvidándote de ti, en realidad la estás haciendo por ti. Como dice sabiamente el Antiguo Testamento, «echa tu pan sobre la superficie de las aguas, que al cabo del tiempo lo encontrarás de nuevo»El amor recibirá de manos de Dios la mejor y más preciada recompensa: Su amor. Si el amor nunca llegara a encontrar eco en este mundo, lo hallará sin duda en el cielo. «A Dios nadie le ha visto jamás», dice san Juan. «Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor alcanza en nosotros su perfección». Seguir leyendo “«Dad y se os dará; echarán en vuestro regazo una buena medida, apretada, colmada, rebosante»”

El anhelo mayor y más profundo del hombre es la Vida

alanna-marie-heroLas obras amables llevadas a cabo por amor a Dios cuentan con el poder de hacerte verdaderamente santo.
 
—La amabilidad te lleva a ser amigo de Jesús, que ha dicho: «Este es mi mandamiento: que os améis los unos a los otros como yo os he amado». Ser amable significa compartir el espíritu de Jesús, que da vida a toda santidad. La amabilidad hará de ti un hijo de Dios entregado, como te recuerda el Señor: «Amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos». Y san Juan dice: «Queridísimos: amémonos unos a otros, porque el amor procede de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama no ha llegado a conocer a Dios, porque Dios es amor», lo que significa que el amor al prójimo no es sino otra forma del amor de Dios; a su vez, san Pablo enseña que el amor es el cumplimiento de la ley.
—Las obras amables conducen a Dios. Cualquier paso que das en el camino de la amabilidad es una zancada que te acerca a Él. Como dijo san Juan Clímaco, «toda criatura es una escalera hacia Dios». Seguir leyendo “El anhelo mayor y más profundo del hombre es la Vida”

El pecador no necesita ser juzgado, sino recibir misericordia y amabilidad

alegria4.jpg

En otra ocasión, Jesús contempló la triste miseria de una mujer sorprendida en adulterio y se compadeció de ella, porque veía un alma humana, la criatura más bella y noble de su Padre: un hijo de Dios; y, movido por su amor misericordioso, se volvió hacia esa alma y le dijo: «Tampoco yo te condeno». Palabras llenas de piedad, de confianza, de amor, de disposición al perdón. El pecador no necesita ser juzgado, sino recibir misericordia y amabilidad. La amabilidad ha convertido a más pecadores que el celo, la elocuencia o la sabiduría.

Seguir leyendo “El pecador no necesita ser juzgado, sino recibir misericordia y amabilidad”

En el mundo de hoy existe, junto a la miseria corporal, mucha miseria espiritual

dos en uno.JPGTu segundo deber consiste en prestar ayuda espiritual al prójimo siempre que te sea posible. Las enfermedades del espíritu son aún más apremiantes que las físicas. Corregir al que se equivoca, enseñar al que no sabe, dar buen consejo al que lo necesita, consolar al triste, sufrir con paciencia los defectos del prójimo, perdonar las ofensas y rogar a Dios por los vivos y los difuntos: estas son las principales obras de misericordia espirituales. Nada hay más precioso en este mundo que un alma en gracia, porque ha sido comprada con la preciosa sangre de Cristo. Una vida entera gastada en rescatar a una sola alma de la ruina espiritual es una vida bien aprovechada. Si las circunstancias no te permiten tratar a muchas almas, entrégate a las pocas que la amorosa Providencia haya puesto a tu lado. 

Seguir leyendo “En el mundo de hoy existe, junto a la miseria corporal, mucha miseria espiritual”

A los enfermos el amor de los demás les da la vida

visitar enfermos

Visitar al enfermo es una gran obra de misericordia corporal. Hay quienes son capaces de vivir sin el amor del prójimo, pero a los enfermos el amor de los demás les da la vida.
En ocasiones cuesta amar a los enfermos, necesitados de tanto afecto como los niños. Muchas veces están de mal humor, descontentos y susceptibles, y son exigentes y egoístasAun así, la enfermedad deja al descubierto rasgos de las personas dignos de recibir amor. El hombre enfermo, despojado de su atuendo formal y de los signos externos de su posición y honor, se hace aún más hombre. No importa lo que haya sido: en el lecho del dolor se convierte simplemente en un niño necesitado de ayuda. La enfermedad nos hace más sencillos y humildes.

Seguir leyendo “A los enfermos el amor de los demás les da la vida”