El síndrome de Afrodita

afrodita-1.jpgA continuación te copio un artículo interesante y clarificador que fue publicado el pasado sábado, 21/Ene/2017 por Enrique Rojas en el ABC.

Afrodita es la diosa del amor en la mitología griega. Y simboliza la atracción que sienten los seres humanos por el amor sin restricciones. Veo en mi consulta hace unos meses una mujer de 39 años, arquitecta, físicamente atractiva, abierta, comunicativa, que viene arrastrando un fondo depresivo desde hace unos seis o siete años, porque ha tenido tres relaciones afectivas que la han dejado tocada. Me la recomienda su madre, que es médica y vieja conocida mía y me insiste en que la ayude, que está sufriendo mucho y que no levanta cabeza. Seguir leyendo “El síndrome de Afrodita”

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Rafael Alvira – San Josemaría Escrivá. La perfección de la vida ordinaria

Un poco por casualidad me he encontrado con este vídeo del catedrático emérito de filosofía Rafael Alvira:

A continuación pongo algunas ideas sueltas del vídeo: Seguir leyendo “Rafael Alvira – San Josemaría Escrivá. La perfección de la vida ordinaria”

¿Y depués?…

En mis años de estudio en Roma, tuve la suerte de recibir clases en la sede vicina a San Girolamo della Caritá. Muchas veces pude pasar por el Oratorio de san Felipe Neri e incluso hacer allí la oración alguna vez. Pues bien, ya al final de la vida de san Felipe Neri le encargaron terminar las obras de la Iglesia de San Girolamo della Carità, que había sido la sede del primer Oratorio. Así se lo ha pedido el Romano Pontífice. Sin recursos, pero con mucho ingenio, el santo consigue cumplir con lo mandado. Su labor es finalmente reconocida por todos y el Papa le propone el capelo cardenalicio. Felipe, lleno de buen humor y no exento de ironía, rechazó lo de ser cardenal. Con aire divertido, comentaba: «¡prefiero el paraíso!».

Una producción italiana reciente de la RAI lleva por título este episodio. en ella se narra la vida de este santo del siglo XVI. A lo largo de la trama se entrelazan los avatares de diversos personajes. Uno de ellos es un muchacho noble y bueno que acompaña a Neri desde sus comienzos. Ya adulto, mientras otros se van a las misiones o se entregan a los más pobres, él decide apostar por la carrera eclesiástica. La decepción se hace visible en el rostro de Felipe. Están comiendo, y este le pregunta cuál será el primer paso en ese ascenso eclesial. El carrerista contesta que intentará llegar a ser obispo de alguna región potente.
¿Y después?, añade Felipe.
Intentaré apostar por alguna nunciatura, que me posicione bien.
¿Y después?, inquiere de nuevo el santo. El interlocutor se entusiasma: Seguir leyendo “¿Y depués?…”

El Nidito

Me he encontrado, por casualidad (?), este relato en la red. Me ayudó, y espero  pueda ayudarte a ti también:
“Dos semanas antes de irnos al hospital para la operación de mi hija, yo estaba muy nerviosa porque me acordaba de lo que nos había dicho el último médico: que era mejor torcida y caminando, que recta en una silla de ruedas. En el hospital también habían dicho que uno de los riesgos era ese. Yo pensaba, si no sería que estaba forzando la operación, y tal vez no debía de hacerlo. Pensaba en esto constantemente.
Almorzando un día en casa de mis padres, mi mamá nos enseñó un nidito que estaba a menos de un metro y a la altura de nuestra vista. Habían cortado las ramas que lo protegían, sin darse cuenta de que había un nido ahí. El nidito quedó totalmente desprotegido, pero estaba rodeado de unas espinas enormes de unas 3 a 4 pulgadas, muy puntiagudas.
Después del almuerzo me quedé sola en la cocina y me asomé a la ventana porque vi que se estaba nublando, y me puse a pensar en todo lo que le podía suceder a los huevitos del nido si llovía. Se iba a inundar, y los pajaritos iban a abandonarlo. Seguir leyendo “El Nidito”

La obediencia de la Cruz en la vida ordinaria

La disposición de Jesús de hacer la Voluntad de su Padre es la misma en el Calvario que en los 30 años de vida cotidiana de Nazaret. Solo cuando miramos a Cristo crucificado entendemos que la disposición interior de dar la vida está presente en todos los momentos de su vida: en Nazaret y durante su vida pública. Jesús no obedece nunca “hasta cierto punto”, sino absolutamente, con la “obediencia de la Cruz” en todo lo que realiza. Para Él todos los momentos son pasos hacia ella: su amor le lleva a caminar sereno hacia el Calvario. La obediencia de Jesús en la Cruz ilumina, proyecta y es continuación de su obediencia en Nazaret. La identificación plena con la Voluntad del Padre que se manifiesta en su muerte en el Calvario, había tenido ya lugar, día a día, instante a instante, con normalidad absoluta en aquella pequeña aldea de Nazaret donde vivió.

Pues bien, así como la disposición de Jesús ante la Cruz ilumina toda su vida oculta, de igual modo ha de iluminar la vida corriente del cristiano: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame” (Lc 9,23). La “Cruz de cada día” es la cruz de las tareas cotidianas. Ser cristiano implica cumplir la Voluntad de Dios en lo cotidiano, obedeciendo con generosidad, es decir, excediéndose con gusto aunque puedan faltar ganas, y con garbo, es decir sin exagerar, sin quejarse pues la carga es ligera. No se trata sólo de limitarse al “antes morir que pecar”, sino de estar dispuesto a morir a la “propia voluntad”, en todo momento, para cumplir la voluntad divina, haciéndola propia, en las tareas ordinarias. Seguir leyendo “La obediencia de la Cruz en la vida ordinaria”