Dios está en el alma “como el amante en el amado”

San_Tommaso_dAquino.jpgHoy la Iglesia celebra a Santo Tomás de Aquino. La muerte le sorprendió antes de que pudiera finalizar la que es, no obstante, la obra teológica más grande jamás escrita. La Suma Teológica contiene 512 cuestiones y 2.669 artículos que exponen de un modo racionalmente exigente el contenido de la fe católica. Las citas de la Escritura se cuentan por millares, y se recogen también multitud de referencias a los Padres de la Iglesia, especialmente a san Agustín. Tomás partía de la experiencia concreta, de las dudas que todos tenemos, y trataba de darle respuesta. En esta obra habla de la Trinidad y de la relación de las tres Personas en Dios, de la creación, de los ángeles, del pecado, de la gracia, de la encarnación del Verbo y la venida del Espíritu Santo, de los sacramentos… y quedó inconclusa, dejando por hacer el capítulo dedicado a la vida eterna.
Sorprende la capacidad de profundizar en el misterio de Dios que tiene Tomás de Aquino. Está persuadido de la presencia de Dios en el mundo, y de modo particular en el alma en gracia, donde inhabitan las Personas divinas. El cristiano está llamado a un diálogo amorosísimo e íntimo con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Dios está en el alma de los justos como el amante en el amado: Dios actúa en el corazón de los hombres enamorándolos de los bienes excelentes y del amor primero. ¿De los hombres? De ti y de mí. Seguir leyendo “Dios está en el alma “como el amante en el amado””

Tal día como hoy

Tal día como hoy -el año pasado- falleció DEMIS ROUSSOS. Artemios Ventouris Roussos, más conocido como Demis Roussos (Alejandría, 15 de junio de 1946 – Atenas, 25 de enero de 2015 ), fue un famosocantante y artista greco-egipcio. Esta canción le encantaba a mi padre, – murió ya hace años-, pero escucharlo me evoca su recuerdo. Aquí va:

 

Un Padrenuestro dialogado

Muy sugerente y en clave de humor. Aquí va este padrenuestro dialogado:

La historia de los dos burritos (o ser fiel, para servir a los demás)

Vuelvo a tener que atender otra convivencia, pero esta vez tengo internet cerca, así que aquí os dejo con esta adaptación del cuento “los dos burritos” de Mamerto Menapace, osb

los dos burritos

Erase una vez una madre que estaba muy apesadumbrada, porque sus dos hijos se habían desviado del camino en que ella los había educado. Mal aconsejados por sus maestros (…), habían abandonado la fe católica (…), y además se estaban entregando a una vida licenciosa desbarrancándose cada día más por la pendiente del vicio.

Y bien. Esta madre fue un día a desahogar su congoja con un santo eremita (…). Fue así que … se encontró con el santo monje en su ermita, y le abrió el corazón contándole toda su congoja. Su esposo había muerto cuando sus hijos eran aún pequeños, y ella había tenido que dedicar toda la vida a su cuidado. Había puesto todo su empeño en recordarles permanentemente la figura del padre ausente, a fin de que los pequeños tuvieran una imagen que imitar y una motivación para seguir su ejemplo. Pero, hete aquí, que ahora, ya adolescentes, se habían dejado influir por las doctrinas de malos maestros… Y ella sentía que todo el esfuerzo de su vida se estaba inutilizando. ¿Qué hacer? Retirar a sus hijos de la escuela, era exponerlos a que … terminaran por sumergirse aún más en los vicios por dedicarse al ocio y vagancia…

Lo peor de la situación era que ella misma ya no sabía qué actitud tomar respecto a sus convicciones religiosas y personales. Porque si éstas no habían servido para mantener a sus propios hijos en la buena senda, quizá fueran indicio de que estaba equivocada también ella. En fin, al dolor se sumaba la duda y el desconcierto no sabiendo qué sentido podría tener ya el continuar siendo fiel al recuerdo de su esposo difunto. Seguir leyendo “La historia de los dos burritos (o ser fiel, para servir a los demás)”

La aventura de la libertad

Me gusta hablar de la aventura de la libertad, porque así se desenvuelve nuestra vida… Y es que Dios condesciende con nuestra libertad, con nuestra imperfección, con nuestras miserias. Consiente en que los tesoros divinos sean llevados en vasos de barro, en que los demos a conocer mezclando nuestras deficiencias humanas con su fuerza divina. (san Josemaría)

loros volando

Este cuento no es un cuento. Es un sucedido. En casa teníamos un loro. Pero un loro auténtico. No una cotorra. (…) Lo habían traído de pichón y se había criado con nosotros, compartiendo nuestra vida de cada día, nuestros entusiasmos y nuestras discusiones. Y fue así como aprendió a gritar muchas cosas.

Se llamaba Pastor. (…) Cuando tenía hambre, por ejemplo, y quería suscitar nuestra compasión, repetía en tono triste: -¡Pobrecito Pastor! ¡La papa para Pastor, pobrecito Pastor! – Y agarraba con una de sus patitas el pedazo de pan familiar. Aferrándose con la otra de donde estaba apoyado, lo comía con gesto humano. Con gesto de familia. Seguir leyendo “La aventura de la libertad”

El carro volcado…

bueyesVenía un hombre caminado por un estrecho y poco transitado camino, al girar en una curva, pocos metros mas adelante, se encuentra frente a un pesado carro que había volcado y le impedía el paso. El aldeano que conducía el carro, y que había estado en vano intentando ponerlo nuevamente en pie, le pidió al viajero que le ayudase a levantarlo.

Pero ¿Cómo podrían solo dos hombres levantar una carro tan grande? se pregunto el viajero. Así que le contesto: –Es inútil. No se puede. Es imposible levantarlo solo nosotros dos.
Entonces, el aldeano con enojo y en tono de reproche, le increpo: -¡Lo que pasa es que no quieres ayudarme! ¡Esa es la verdad! ¡No quieres, en realidad no quieres! Seguir leyendo “El carro volcado…”

Un tropiezo

vaartkapoen-una-estatua-un-policia-belga-trop-L-aTX_FPSerían cerca de las once de la mañana. Estaba con la azada en la mano desde las cinco, y ahora el cansancio se desparramaba por su cuerpo lo mismo que el sudor que lo deshidrataba dejándole huellitas de sal al secarse. Tenía sed y esperaba llegar cuando antes a su rancho para refrescarse bajo el chorro de agua de la bomba y beber después despacio y a sorbos lentos. Conocía los peligros del agua fresca para el que la bebe con ansia y con el cuerpo recalentado por las faenas del campo.

Decidió acortar el camino. En lugar de hacerlo por la pista que bordeaba un rastrojo viejo lleno de malezas, lo cortó derecho por entre el alto pastizal y la gramilla espesa. Con la azada al hombro, y arrastrando a medias sus viejas alpargatas, trataba de avanzar por entre el malezal donde el año anterior había tenido la huerta. Iba distraído de lo que hacía y concentrado en lo que le esperaba. Ni tiempo tuvo de darse cuenta, cuando sus pies tropezaron en un gran bulto que estaba escondido entre el pastizal. Seguir leyendo “Un tropiezo”