¡Hoy o nunca!

15No dejes tu trabajo para mañana

En la propuesta de «reforma personal» a la que San Josemaría dedica este capítulo, este lacónico punto es de la máxima importancia. El tema, que arranca también de los clásicos –«in rebus gerendis tarditas et procrastinatio odiosa» o “En la ejecución de los asuntos, la lentitud y la procrastinación son odiosas”–, constituye una dimensión muy destacada en el estilo de vida espiritual y en la predicación de San Josemaría. Un texto fundamental es éste, dirigido a todos los fieles del Opus Dei en 1935:

«Practicad vosotros e inculcad en los jóvenes este convencimiento: en nuestro diccionario sobran dos palabras: mañana y después. ¡Hoy y ahora! No dejéis la labor para luego, y haced que no la dejen. Pronto llegaréis a comprender cómo, en igualdad de condiciones, y aun en inferioridad de condiciones de talento, cultura, etc., el que vence la pereza de modo habitual –hoy, ahora– es el que domina siempre. El retardar –mañana, después– estropea todo el apostolado».

El Autor de Camino parece estar glosando, en el campo de la praxis humana, el célebre soliloquio de San Agustín, a propósito de posponer el encuentro con la verdad: «Cras veniam; ecce manifestum apparebit, et tenebo»: ya vendré mañana, y todo estará claro y mi adhesión, segura… Dilación que contrasta con su urgencia de conversión en la famosa escena del huerto, que gravitará de continuo en la doctrina de San Josemaría: «¿Hasta cuándo, hasta cuándo el ¡mañana, mañana!? ¿Por qué no ahora? ¿Por qué no poner fin, ahora mismo, a mis torpezas?».

Transcribo una ficha autógrafa del año 1935: «Hoy, ahora. No me dejéis las cosas para mañana». Otra, tomada de un guión de predicación sobre «Cristo resucitado»: «Et valde mane una sabbatorum. No, para luego, para mañana. ¡Ahora, hoy!»Incluso en medio de las penalidades de la guerra civil, la «inminencia» del tiempo que urge está viva: «Escribe con todo detalle a Paco [Botella], y que éste informe a Eugenio [Sellés] y a Perico [Casciaro], y ‘todos se muevan’, sin dejar las cosas para después, ni para mañana. No se puede abandonar reclamación de tanta trascendencia. Es preciso ‘continuamente’ estar encima, hasta el final […] No dejéis las cosas para mañana: ¡¡¡hoy!!!».

Este «hodie, nunc», que predicaba de continuo para referirse a las responsabilidades cotidianas, siendo tan inmediatamente operativo, está atravesado en San Josemaría de sentido escatológico, es decir, de urgencia en la respuesta al Dios que llama y que llega. La intuitiva traducción que un residente del hoy Colegio Mayor de La Moncloa (Madrid) –no precisamente un latinista– hizo de estas palabras, que formaban la leyenda de un repostero, divertía mucho al Autor. Era teológicamente certera: «hoy o nunca»..En Surco, 155 da la razón de fondo de su pensamiento:

«Siempre he pensado que muchos llaman ‘mañana’, ‘después’, a la resistencia a la gracia».

Cuando la imaginación bulle…

13Aleja de ti esos pensamientos inútiles que, por lo menos, te hacen perder el tiempo.

Me parece que el mejor comentario de este punto es este otro de la mano del mismo autor en Surco 135: 

Si la imaginación bulle alrededor de ti mismo, crea situaciones ilusorias, composiciones de lugar que, de ordinario, no encajan con tu camino, te distraen tontamente, te enfrían, y te apartan de la presencia de Dios. –Vanidad.
Si la imaginación revuelve sobre los demás, fácilmente caes en el defecto de juzgar –cuando no tienes esa misión–, e interpretas de modo rastrero y poco objetivo su comportamiento. –Juicios temerarios.
Si la imaginación revolotea sobre tus propios talentos y modos de decir, o sobre el clima de admiración que despiertas en los demás, te expones a perder la rectitud de intención, y a dar pábulo a la soberbia.
Generalmente, soltar la imaginación supone una pérdida de tiempo, pero, además, cuando no se la domina, abre paso a un filón de tentaciones
voluntarias.
–¡No abandones ningún día la mortificación interior!

¡Oh cristalina fuente…!

cristo de san juan de la cruzCanción XII

¡Oh cristalina fuente,

si en esos tus semblantes plateados,

formases de repente

los ojos deseados,

que tengo en mis entrañas dibujados!

Dice que tiene dibujada en sus entrañas esa mirada, es decir que tiene, por la fe, infundidas esas verdades. Pero así como el dibujo no es perfecta pintura, así las noticias de la fe no le parece perfecto conocimiento. Su anhelo es alcanzar la clara visión y entonces como dice el Apóstol: cuando venga lo que es perfecto, se acabará lo que es en parte, es decir lo que es por la fe….

Pero sobre este dibujo de la fe hay otro dibujo de amor en el alma del amante que, cuando hay unión de amor, se puede decir que en verdad el Amado vive en el amante, y el amante en el Amado. Y de tal manera se transforman ambos por esta unión que se puede decir que cada uno es el otro, y ambos uno. La razón es porque la unión y transformación del amor da posesión de sí al otro y cada uno se deja y se cambia por el otro. Así también lo dijo el Apóstol: vivo yo, pero ya no yo, que es Cristo quien vive en mi. Pues aunque vivía él, ya no era vida suya sino de Cristo en él.

Fuente: Cántico espiritual de san Juan de la Cruz

Crécete ante los obstáculos

12Crécete ante los obstáculos.
—La gracia del Señor no te ha de faltar: «inter medium montium pertransibunt aquae!» —¡pasarás a través de los montes!
¿Qué importa que de momento hayas de recortar tu actividad si luego, como muelle que fue comprimido, llegarás sin comparación más lejos que nunca soñaste?

En la historia espiritual de San Josemaría hay, efectivamente, un primer documento sobre la expresión latina del punto en este pasaje de Apuntes íntimos, escrito el domingo 13-XII-1931:

«Ayer almorcé en casa de los Guevara. Estando allí, sin hacer oración, me encontré –como otras veces– diciendo: «Inter medium montium pertransibunt aquae» (Ps. 103, 11).

Creo que, en estos días, he tenido otras veces en mi boca esas palabras, porque sí, pero no les di importancia. Ayer las dije con tanto relieve, que sentí la coacción de anotarlas: las entendí: son la promesa de que la Obra de Dios vencerá los obstáculos, pasando las aguas de su Apostolado a través de todos los inconvenientes que han de presentarse».

Álvaro del Portillo califica el fenómeno como «locución intelectual», que comporta un «oír dentro de su alma»; y en otro lugar menciona lo que le dijo, a este propósito, el Fundador: «sin ruido de palabras, pero que permanecían grabadas a fuego en mi alma». Evidentemente así lo sentía San Josemaría –«las entendí»–, como se deduce también de este pasaje de su predicación –seis años después– en la Legación de Honduras de Madrid:

«Dios mío, ¿me habré yo desgajado de ti? Pero esto no es posible, Señor; yo no quiero abandonarte y yo sé que Tú no me abandonas. Aún recuerdo la voz que, en días de borrachera de gracia, decía: Inter medium montium pertransibunt aquae!, que es como señalar: las aguas de mi Obra sobrepasarán los montes».

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Tu Misa ¿es tu vida?

4f4707c45138784c236923f02c9.jpg__1440x600_q85_crop-smart_subsampling-2Hoy nuestro rato de oración lo dedicamos a la Santa Misa. Empezamos con estas preguntas:

Tu Misa ¿es tu vida? Tu vida ¿es una Misa que se prolonga todo el día?  ¿Te das cuenta de que eres cristiano en la medida en que vives del sacrificio eucarístico? Sí, porque se tata de ofrecer el sacrificio de Cristo total, el del Cristo místico, es decir: el sacrificio de Jesús y el tuyo…
Por eso la Misa es el centro de la vida cristiana, como Cristo es el centro del cristianismo… Cristianismo sin Cristo, es como una orquesta sin músicos… y sin música; es como permanecer en el mundo de las ideas; es como un amor sin presencia del amado; es como una amistad sin confidencias: cristiano sin Misa, es un sin sentido… Por eso, toda la razón de ser de nuestra vida, todo el sentido de nuestra existencia hemos de descubrirlo y actualizarlo en cada Misa…, cada vez que comulgamos

¿Quieres solucionar los problemas del mundo? Acércate a la Eucaristía. El mundo está mal, porque falta amor… Pero la Eucaristía que es puro amor, amor que se inmola, amor que se anonada, se derrama cada día sobre el altar como medicina que cura las heridas de este mundo.

¿Te das cuenta de que tras recibir la comunión si permaneces fiel a la gran transformación que se ha apoderado de tí, puedes vivir tu día como Cristo, ser Cristo…? Eso es comulgar y por eso podemos transformar nuestra vida diaria en apostolado; si hacemos de nuestro día una Misa prolongada.

Y no lo olvides, estamos en las manos de Dios… Esa es la gran ciencia: estar a fondo en las manos de Dios… ¡Confía!

Propósito: Entre todas mis obligaciones, saber encontrar tiempo para alimentar mi alma con la sagrada Comunión, con la Comunión diaria, si fuera posible… con la santa Misa.

Serenidad

camino 8Serenidad.
—¿Por qué has de enfadarte si enfadándote ofendes a Dios, molestas al prójimo, pasas tú mismo un mal rato… y te has de desenfadar al fin?

Este punto está en el Cuaderno VI, nº 881, 28-XI-1932. He aquí el texto del Cuaderno:

«Serenidad. ¿Por qué has de enfadarte, si, enfadándote, ofendes a Dios, molestas al prójimo, pasas tú mismo un mal rato, y no arreglas las cosas…, y te has de desenfadar, al fin?».

Nótese la omisión de la frase «y no arreglas las cosas» y la evolución de la puntuación hasta llegar al texto definitivo.

Este punto, como tantos otros de este capítulo primero, pone al lector «contra las cuerdas». Un joven comentaba a este propósito, en un coloquio con San Josemaría , que él tenía todos los defectos de los que se habla en el primer capítulo de Camino. Le contestó:

«Eso quiere decir que esos defectos los he tenido yo primero, y probablemente los seguiré teniendo escondidos en mi soberbia».

Con esa su natural humildad, San Josemaría nos confirma el carácter autobiográfico de Camino.

Agranda tu corazón

camino 7No tengas espíritu pueblerino.
—Agranda tu corazón, hasta que sea universal, «católico».
No vueles como un ave de corral, cuando puedes subir como las águilas.

El tema del águila, con su vuelo de largo alcance como horizonte de la vida espiritual, es una imagen tradicional en la literatura cristiana, que tiene su matriz en la Sagrada Escritura [1].

El contrapunto del «ave de corral» es menos frecuente, pero, con su lenguaje llano, lo utilizó Santa Teresa para censurar a los que frenan a la gente que corre hacia Dios y pretenden, «a los que vuelan como águilas con las mercedes que les hace Dios, quererlos hacer andar como pollo trabado» [2].

Fuente: Edición Crítica de Camino
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