Papa Francisco comienza un ciclo de catequesis sobre la esperanza

Hoy 7 de diciembre, 2016, el Papa Francisco ha comenzado un nuevo ciclo de catequesis sobre la esperanza una vez terminado el ciclo dedicado a las obras de misericordia.

Ha terminado el Año de la misericordia y…

Hoy termina, 20 de noviembre y Solemnidad de Cristo Rey, el jubileo extraordinario de la misericordia y con él caduca el subtitulo del blog; así que tendrá que cambiar. Pensando en esto, vamos a procurar desde este blog, si os parece bien a los lectores, unirnos al deseo del Papa Francisco de llevar a cabo un mayor esfuerzo evangelizador, fomentando el empeño por transmitir siempre y en todas partes la alegría del Evangelio, con un profundo sentido de misión apostólica. No viene mal recordar lo que decía al respecto san Josemaría: el mejor modo de ser misionero con misión sin llamarse nunca misionero, es vivir santamente y con alegría.

¿Empezamos?

Los ojos del buen ladrón

JES_S_CRUZ_DE_CRISTO_CON_FONDO_ROJO_Y_AMARILLO_Jesus_Cross890CEse momento en que Jesús, agonizante, dice a su compañero de condena hoy estarás conmigo en el paraísosólo tiene dos interpretaciones posibles. Y hay tal distancia entre ellas, que el lector debe, necesariamente, escoger una.

O es el último delirio de dos locos que agonizan, y entonces acudimos a una bufonada, a un rey de burlas coronado de infamia y a un demente que le sigue el juego antes de entregar ambos su último suspiro…

…O somos nosotros los necios, ciegos y alucinados, porque Hijo de Dios está muriendo de Amor en una cruz. En ese caso, ni la crueldad ni la arrogancia de los hombres han podido arrebatarle su imperio. Y es el pecador arrepentido el único capaz de distinguir la grandeza que nosotros hemos cubierto de infamia.

Quien crea la primera interpretación tendrá que explicarnos cómo un loco alucinado y muerto entre ladrones ha partido en dos la Historia. No lo tendrá fácil.

Quienes creemos lo segundo, sin embargo, deberíamos pedirle a ese «buen ladrón» que nos enseñe a vivir y a morir. Porque no tendría sentido ver lo que él vio y no someternos por completo al Rey de reyes entregado por Amor en una cruz. (Autor: José Fernando Rey Ballesteros)

ESCATOLOGÍA-NOVÍSIMOS

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Estamos en noviembre, mes que la Iglesia  suele dedicar a los temas que trata esta entrada (cfr. Diccionario de san Josemaría) sobre la escatología y los novísimos o postrimerias. Aunque un poco largo aquí os lo dejo.

  1. Muerte.
  2. Vida eterna y vida terrena.
  3. Juicio y retribución (cielo, purgatorio, infierno).
  4. Retorno y reinado de Cristo.
  5. Resurrección de los muertos.

Para los hijos de Dios, la muerte es vida” (AD, 79). Esta frase de san Josemaría resume bien su concepción del destino final del hombre en cuanto individuo y en cuanto miembro de la familia de Dios. Si bien su enseñanza escatológica se halla plenamente inserta en la Tradición de la Iglesia, contiene acentos de especial interés: su modo positivo, amoroso y filial de comprender la muerte y el juicio divino; su percepción de la conexión sustancial entre la comunión transfiguradora con la Trinidad que experimenta el hombre en gracia, y la vida eterna; así como la ligazón entre el reinar de Cristo en la historia y su reinado al fin de los tiempos. A continuación trataremos estos puntos con mayor detenimiento.

  1. Muerte

“¿Has visto, en una tarde triste de otoño, caer las hojas muertas? Así caen cada día las almas en la eternidad: un día, la hoja caída serás tú” (C, 736). San Josemaríameditaba frecuentemente sobre la muerte, en cuanto realidad humana tan inexorable como el pasar del tiempo. La perspectiva de la muerte -tanto la suya como la de otras personas- le movía a la oración y a la acción. “Me hizo meditar aquella noticia: cincuenta y un millones de personas fallecen al año; noventa y siete al minuto (…): díselo también a otros” (S, 897). En parte, la consideración del tema fue provocada por su experiencia -tres de sus hermanas fallecieron siendo él muy pequeño- y por su intensa labor pastoral: entre sus escritos hay muchos relatos de sucesos ocurridos en torno al lecho de muerte: del gitano moribundo en un hospital en Madrid, que hace un bello acto de contrición (cfr. VC, III Estación); de una mujer que veía en su larga y penosa enfermedad la bendición de Dios (cfr. F, 1034); o de un doctor en Derecho y Filosofía, cuya brillante carrera quedaba truncada con la muerte en una sencilla pensión (cfr. S, 877). San Josemaría pudo constatar de primera mano actitudes muy divergentes ante la muerte, desde la alegría (incluso la serena impaciencia, cfr. S, 893) hasta el sobrecogimiento (cfr. C, 738) y la tristeza (cfr. S, 879).

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La “noche oscura del alma” de la Madre Teresa de Calcuta

libro ven se mi luz.jpgEn el libro Madre Teresa: Ven y sé mi luz, se reúne el grueso de las cartas que la santa Madre Teresa de Calcuta dirigió a sus directores espirituales. Por primera vez supimos que la Madre Teresa sufrió una implacable aridez espiritual durante casi 50 años –con un breve respiro– hasta su muerte en septiembre de 1997. “En mi alma siento ese terrible dolor de la pérdida –de que Dios no me quiera, de que Dios no es Dios, de que Dios realmente no exista–”, le escribió a un confesor en 1959. La colección póstuma es mayoritariamente un largo ruego a Dios, expresado a través de sinceras cartas. Un hábito sintáctico recurrente –el uso frecuente de guiones–, incrementa la jadeante urgencia de sus lamentos. “No hay fe en mi corazón – no hay amor – no hay confianza – hay tanto dolor – el dolor de desear, de no ser querida – amo a Dios con toda la fuerza de mi alma”, escribe en la carta antes citada de 1959. Seguir leyendo “La “noche oscura del alma” de la Madre Teresa de Calcuta”

La esperanza de ser santos

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que por su gran misericordia nos ha engendrado de nuevo -mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos- a una esperanza viva (1 P 1, 3). “La esperanza es la virtud teologal por la que deseamos y esperamos de Dios la vida eterna como nuestra felicidad, confiando en las promesas de Cristo, y apoyándonos en la ayuda de la gracia del Espíritu Santo, para merecerlaperseverar hasta el fin de nuestra vida terrena(Compendio CIC, 387).

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Motivos para las “acciones de gracias”

agradecimientoHay una máxima que dice: “Es de bien nacidos el ser agradecidos”. Pero no es sólo una muestra de cortesía, es, además, prueba de tener gran corazón y de humildad, y de tantas cosas más. Este agradecimiento ha de ser con todos, pero muy especialmente con Dios, de Quien proceden todos los bienes: “en verdad es justo y necesario (…) darte gracias siempre y en todo lugar…“, decimos en el Prefacio de la Misa.

El Maestro nos ha enseñado con su vida y sus palabras que debemos ser agradecidos: Padre, te doy gracias…(Jn 11,41; cfr. Mt 15,36). En la Ultima Cena también le dio gracias (cfr. Mt 26,26.27), dejándonos así claro el fin eucarístico de lo que estaba haciendo. Tras la curación de los diez leprosos se lamenta: … «¿No eran diez los que quedaron sanos? ¿Por qué sólo este extranjero volvió para dar gracias a Dios?» (Lc 17,17-18). Por eso san Pablo escribe que los cristianos hemos de dar gracias a Dios siempre: Y todo lo que hagan o digan, háganlo como verdaderos seguidores del Señor Jesucristo, y denle gracias a Dios el Padre por lo que Cristo ha hecho por ustedes (Col 3,17). Seguir leyendo “Motivos para las “acciones de gracias””