Hay placeres que llevan al hastío y a la tristeza

serieina_orgulloyprejucio_darcylizzie

Hay placeres que llevan al vacío… Satisfacen por el momento, son a veces incluso de larga duración; pero conducen al hastío y a la tristeza. Es así porque los humanos estamos hechos para fines más grandes, para afrontar retos, superar dificultades: cuando nos enfangamos en placeres insanos, se cierran esos horizontes y abren paso a la tristeza y el cansancio de vivir.

Existen placeres saludables en los que hallamos valiosos beneficios que ayudan a vivir. (F. F. Carvajal en “Pasó haciendo el bien”)

Hay tristezas que son, sencillamente, absurdas

Captura de pantalla 2017-04-03 a las 12.18.40 p.m..pngHay tristezas que son, sencillamente, absurdas…. Las que proceden de la vanidad, del orgullo, no tienen fundamento real. Por estos senderos crecen malas hierbas, enredos virtuales que nada tienen que ver con la verdad.

Porque la vanidad, el amor propio y el orgullo crean fantasías acerca de uno mismo y de los demás. Quien se cree mejor que nadie se equivoca, y esto a pesar de que es bueno pensar bien de nosotros mismos, reconocer que hacemos bien muchas cosas, que somos muy valiosos para esto o para aquello, porque esto no es vanidad. El error empieza con las comparaciones y con los juicios peyorativos sobre los demás. Seguir leyendo “Hay tristezas que son, sencillamente, absurdas”

El dolor no es tristeza

Captura de pantalla 2017-04-03 a las 11.59.28 a.m..pngEl sufrimiento es connatural a la vida. Todas las personas sufren. El dolor es compatible con la alegría si esta se apoya en la fe y en la certeza de la bondad de Dios que conoce todo lo que nos ocurre y lo comparte.

Si llega la tristeza por motivos graves, conviene acoger y aceptar la realidad. Es la tristeza natural de quienes tienen corazón y, por lo tanto, sufren. Pero con la ayuda del Señor la paz de fondo no se pierde. Sin hundirse en la tristeza podemos convivir con ella hasta que el tiempo suavice el dolor. La madre de Jesús estaba triste por el sufrimiento y la muerte de su Hijo; sin embargo, mantenía la esperanza de su resurrección, y por eso tenía paz. (F. F. Carvajal en “Pasó haciendo el bien”)

Preocupados, pero no tristes

La tristeza como enemigo (parte 2)

Buena parte de nuestras congojas proceden de pensamientos negativos y rotundos acerca de nosotros mismos. Conviene saber que los pensamientos negativos exagerados producen emociones negativas que amargan la vida propia y la de los demás, conducen a una tristeza inútil que impide remontar las equivocaciones y comenzar de nuevo.

Otras veces confundimos la tristeza con la preocupación, o dejamos que las preocupaciones se conviertan en tristeza. Mal camino, que requiere discernimiento. Toda situación problemática tiende a evolucionar, presenta unas posibilidades de acción para enderezar o cambiar el estado de las cosas: se empieza por donde se puede y, así, irán apareciendo nuevas perspectivas por donde continuar. «no hay ningún problema ante el cual no podamos pensar una solución». Sin embargo, si se cae en la tristeza, la inteligencia se nubla y no se ve bien el camino a seguir. (F. F. Carvajal en “Pasó haciendo el bien”)

Ser motivo de alegría para los demás: ser luz y no cruz

alegria la necesitamos todosCuando Dios hizo el mundo, la Creación entera fue una fiesta, una fiesta grande. De modo particular se puso de manifiesto cuando creó al hombre a imagen y semejanza suya. Salió muy bien de sus manos. Vio Dios que era muy bueno. Hay un gozo contenido en la expresión con que concluye este relato: y vio Dios que era muy bueno cuanto había hecho. Nuestros primeros padres gozaban de cuanto existía y exultaban en amor, alabanza y gratitud a Dios. No conocían la tristeza; ni siquiera podían hablar de ella.

Pero llegó el primer pecado, y con él algo perturbador cayó sobre el corazón del hombre. Fue una verdadera catástrofe para él y para la Creación. La pesadumbre vino a sustituir a una luminosa alegría, y la tristeza se infiltró en lo más íntimo de las cosas. Seguir leyendo “Ser motivo de alegría para los demás: ser luz y no cruz”

La sonrisa no es una expresión inocua, sino la verdad de nuestro corazón

G4462770244761[1]Hay sonrisas que matan… Mordaz, irónica, burlona, cínica, punzante, insolente, necia, improcedente, despectiva, morbosa… Son tantos los valores y significados de la sonrisa que los adjetivos que marcan la malignidad de una sonrisa se pueden multiplicar.

Se ha afirmado que existen tantos modos de sonreír como personas. Conviene reconocer cuál es el propio modo de sonreír; pero, sobre todo, es oportuno matizar bien la intención: todos sabemos que la sonrisa mala hiere. Dañar con la sonrisa está al alcance de todos. La sonrisa que se elige contiene un mensaje casi siempre muy claro, y quien recibe el efecto lo reconoce en el acto, sabe cuál es la actitud de la persona que tiene enfrente, se siente bien o se ve despreciado y se prepara para defenderse de lo que puede venir después.

No se trata de ir derramando sonrisas bondadosas por todas partes, sino de hacer el bien, aliviar el dolor y no causarlo, animar y abrir horizontes, manifestar aprecio y no desprecio.

Nuestros actos y gestos nacen del interior, proceden del corazón, manifestó Jesús a los fariseos que acusaban a los discípulos por comer con manos impuras. La sonrisa no es una expresión inocua, sino la verdad de nuestro corazón.

Es bueno reír y sonreír…

orgullo-y-prejuicio-1.jpgReír y sonreír

Nos dice la Escritura misma que hay un tiempo para reír. El escritor sagrado sugiere que no es oportuna la risa a destiempo. Reír es sano, es bueno. Sin embargo, todos sabemos que a veces reír no es bueno, que es mejor callar, ni siquiera sonreír. Porque los significados de la risa son innumerables. Aunque en un primer momento asociemos risa con felicidad y alegría, son tantos sus significados y valores y tan diferentes como las situaciones que la provocan. Fácilmente nos damos cuenta, la risa es un arma arrojadiza, puede herir, entristecer y amargar a alguien. El motivo de la risa ha de ser noble y el momento, oportuno: sería poco amable reírse de una persona que se cae y puede haberse hecho daño. Asimismo, conviene evitar las carcajadas fuertes y destempladas. Seguir leyendo “Es bueno reír y sonreír…”