Magnanimidad: ánimo grande, alma amplia en la que caben muchos… fuerza que nos dispone a salir de nosotros mismos

«La sobreabundancia es el signo peculiar
de Dios en la creación. El hombre solo
es justo cuando se olvida de sus pretensiones,
cuando es generoso con Dios y con los demás,
porque Cristo es el infinito derroche de Dios».

Joseph Ratzinger
Introducción al cristianismo, p. 218

Más allá de lo esperado

Grandeza de alma, disposición del ánimo para acometer grandes obras por Dios y por los hombres, grandeza para mirar a quienes nos rodean con una mirada benevolente, amplia, llena de esperanza, a pesar de errores reiterados, conscientes de su valía y de los tesoros que encierra ese hijo, ese amigo, aunque en aquellos momentos esta capacidad esté oculta y haga su aparición, por el contrario, lo negativo, lo feo, lo sin sentido. Esta virtud es esencial para la convivencia; es la que permite remontar situaciones difíciles. Se ha dicho que uno es, o llega a ser, aquello que los demás piensan que es, o lo que tiene capacidad de ser. Por el contrario, el ánimo estrecho, la visión negativa hacia los demás, el juicio pequeño, raquítico y pobretón, impide volar alto.

Esa capacidad de apreciar mejora el alma propia y la hace especialmente apta para comprender, facilita las confidencias y permite alentar a las personas a ser mejores. Ese aprecio tiene la virtud de acortar distancias y de facilitar la sinceridad, tan necesaria en la dirección espiritual y en la vida misma.

Cuando las personas se sienten comprendidas y estimadas, se crecen en sus mismas posibilidades y llegan a metas que parecían inalcanzables. Es una ayuda no pequeña. [F. F. Carvajal en Pasó haciendo el bien]

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8 comentarios sobre “Magnanimidad: ánimo grande, alma amplia en la que caben muchos… fuerza que nos dispone a salir de nosotros mismos

  1. La magnanimidad es la grandeza y elevación del ánimo o bien una gran generosidad o liberalidad.

    Es una virtud que tiende a la realización de cosas grandes prescindiendo de su dificultad y es perfección en general de todas las otras virtudes en cuanto es disposición del ánimo a propósito para los actos más culminantes de las mismas. Por esto es imposible distinguir con precisión esta virtud de cualquier otra existente en grado eminente. Es la virtud que más mueve a la alabanza, porque tiene por objeto de su ejercicio las cosas grandes realizadas conforme a la recta razón. Es el mejor apoyo de la esperanza y la resistencia más eficaz contra la desesperación.

    Sus extravíos dan en las ridiculeces o verdaderas locuras de la soberbia. Pero en sí la magnanimidad es singularmente opuesta a las manifestaciones viciosas conocidas con el nombre de vanidad, porque el mismo aspirar a grandes cosas hace que el magnánimo no pueda atender a procurarse las pequeñas satisfacciones del amor propio en el trato de las gentes; pero siempre corre el peligro de aparecer vano, sobre todo a ojos de los que lo son. Santo Tomás ha hablado largamente de esta virtud (Summa Theologiae 2. 2 quaestiones 129-134)

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  2. Necesito de tu fuerza que todo lo restaura, de tu poder que todo lo sana y libera para ya no sentir desesperos y encontrar soluciones
    .
    Señor, gracias por permanecer a mi lado y hacerme ver tus manifestaciones de amor en mi vida. Ven y dirige mis acciones en este día para hacer sólo lo que te agrada.

    Gracias por protegerme de aquellas cosas que han intentado robarme la paz. Gracias a tu luz he podido abrir los ojos de mi corazón y a descubrirte en el silencio.

    Necesito de tu fuerza que todo lo restaura, de tu poder que todo lo sana y libera para ya no sentir desesperos y encontrar soluciones a mis problemas.

    A pesar de las dificultades, tu sigilosa forma de aparecer, me acompaña y me hace superar todas las pruebas, por eso mi corazón se siente agradecido.

    No quiero seguirte solo por conveniencia o porque me suples de lo que necesito; sino hacerlo por ese amor que me hace sentir valioso y lleno de vida.

    Mi Dios, toma el control de mi vida, dame seguridad para aprender a vivir mi fe y comprender el sentido de que, todo lo que me sucede, es por una buena razón.

    Te entrego mis proyectos y metas, llévate mis angustias y desesperos y ayúdame a confiar en las capacidades que me has dado para salir adelante.

    Creo en Ti, en tu amor, en tu gracia que cada día me regalas para vivir la aventura de encontrar la felicidad de tenerte y nunca más dejarte.

    Amén

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  3. “La Serpiente”
    Reflexión:
    Un hombre vio cuando una serpiente estaba muriendo quemada y decidió sacarla del fuego, pero cuando lo hizo, la serpiente lo mordió. Por la reacción del dolor, el hombre la soltó y el animal cayó de nuevo en el fuego y se estaba quemando de nuevo. El hombre intentó sacarla otra vez y otra vez la serpiente lo volvió a morder. Alguien que estaba observando se acercó al hombre y le dijo:
    -Disculpe, ¡pero usted es terco! No entiende ¿que todas las veces que intente sacarla del fuego lo va a morder? El hombre respondió:
    -la naturaleza de la serpiente es morder, y eso no va a cambiar la mía, que es ayudar.
    Entonces, con la ayuda de un pedazo de hierro, el hombre sacó la serpiente de fuego y salvó su vida.

    No cambies tu naturaleza si alguien te hace algún daño no pierdas tu esencia; sólo toma precauciones.
    Algunos persiguen la felicidad, otros la crean. Preocúpate más por tu conciencia que por tu reputación. Porque tu conciencia es lo que eres, y tu reputación es lo que piensan los demás de ti. Y lo que piensan los demás, no es tu problema, es problema de ellos.

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  4. ¿Cuándo llegará el día de mi suerte?

    Quiero comenzar con esta pregunta que muchos se han hecho en algún momento de su vida: ¿Cuándo llegará el día de mi suerte? Como que Dios la tiene agarrada conmigo, hay gente que no lo conoce y le va mejor que a mi, lo que alcanzo a ver son problemas y mas problemas desde que me levanto hasta que me voy a dormir. ¿Quién puede ayudarme? Si tan solo tuviera un día bueno, una oportunidad!

    Eso que te dices son mentiras y son esas mentiras las que no te dejan disfrutar del maravilloso día que Dios te da. Cada día es una oportunidad para sentirte agradecido que tienes vida. Recuerda lo que dijo el salmista David: Hagamos fiesta en este día, porque en un día como éste Dios actuó en nuestro favor. Salmo 118:24

    Es probable que todos los días no se sientan maravillosos, pero si tu mantienes una actitud positiva de seguro va a mejorar, créelo que funciona, yo mismo he pasado por esos días que parecen amargos, negativos pero me doy cuenta que no tiene sentido estar de esa manera, que no logro nada con esa actitud así que comienzo a buscar lo bello de la vida y buscar la oportunidad de gozar.

    La oportunidad toca hoy a tu puerta, puede ser que te encuentres atrapado en una mala relación, en un problema de adicción, depresión, ansiedad, quizás tengas problemas familiares, de salud o económicos, son tantos los problemas en lo que la gente suele encontrarse y muchas veces no saben como salir. Si te sientes identificado con la desesperanza y no puedes cantar en medio de la tormenta, si piensas que tus días se te están acabando me gustaría compartir una historia que me impactó.

    Había un hombre muy rico que poseía muchos bienes, una gran estancia, mucho ganado, varios empleados, y un único hijo, su heredero. Lo que más le gustaba al hijo era hacer fiestas, estar con sus amigos y ser adulado por ellos. Su padre siempre le advertía que sus amigos sólo estarían a su lado mientras él tuviese algo que ofrecerles; después, le abandonarían.
    Un día, el viejo padre, ya avanzado en edad, dijo a sus empleados que le construyeran un pequeño establo. Dentro de él, el propio padre preparó una horca y, junto a ella, una placa con algo escrito:”Para que nunca desprecies las palabras de tu padre”

    Mas tarde, llamó a su hijo, lo llevó hasta el establo y le dijo: Hijo mío, yo ya estoy viejo y, cuando yo me vaya, tú te encargarás de todo lo que es mío… Y yo sé cual será tu futuro. Vas a dejar la estancia en manos de los empleados y vas a gastar todo el dinero con tus amigos. Venderás todos los bienes para sustentarte y, cuando no tengas más nada, tus amigos se apartarán de ti. Sólo entonces te arrepentirás amargamente por no haberme escuchado. Fue por esto que construí esta horca. ¡Ella es para ti! Quiero que me prometas que, si sucede lo que yo te dije, te ahorcarás en ella.

    El joven se rió, pensó que era un absurdo, pero para no contradecir a su padre le prometió que así lo haría, pensando que eso jamás sucedería.

    El tiempo pasó, el padre murió, y su hijo se encargó de todo, y así como su padre había previsto, el joven gastó todo, vendió los bienes, perdió sus amigos y hasta la propia dignidad. Desesperado y afligido, comenzó a reflexionar sobre su vida y vio que había sido un tonto. Se acordó de las palabras de su padre y comenzó a decir: ¡Ah!, padre mío… Si yo hubiese escuchado tus consejos… Pero ahora es demasiado tarde.

    Apesadumbrado, el joven levantó la vista y vio el establo. Con pasos lentos, se dirigió hasta allá y entrando, vio la horca y la placa llenas de polvo, y entonces pensó: Yo nunca seguí las palabras de mi padre, no pude alegrarle cuando estaba vivo, pero al menos esta vez haré su voluntad. Voy a cumplir mi promesa. No me queda nada más…

    Entonces, él subió los escalones y se colocó la cuerda en el cuello, y pensó: ¡Ah!, si yo tuviese una nueva oportunidad…
Entonces, se tiró desde lo alto de los escalones y, por un instante, sintió que la cuerda apretaba su garganta… Era el fin. Sin embargo, el brazo de la horca era hueco y se quebró fácilmente, cayendo el joven al piso. Sobre él cayeron joyas, esmeraldas, perlas, rubíes, zafiros y brillantes, muchos brillantes… La horca estaba llena de piedras preciosas. Entre lo que cayó encontró una nota. En ella estaba escrito:

    “Esta es tu nueva oportunidad. ¡Te amo mucho! Con amor, tu viejo padre”

    ¡Cuántas veces cometemos el error de despreciar la Palabra de nuestro Padre! ¡Cuantas veces clamamos a Dios por una nueva oportunidad! ¿Será que pensamos que las oportunidades tienen que venir con todos nuestros problemas resueltos? ¿No será, por el contrario, que la oportunidad pueda asemejarse a esta horca llena de piedras preciosas que muchos no considerarían? La horca representa el fracaso, las crisis, los problemas, pero también la victoria, el éxito y las oportunidades. Tu puedes sacar de los problemas las mejores enseñanzas de tu vida, busca en ellos oportunidades de aprendizaje que te conduzcan al éxito que buscas en tu relación, matrimonio, carrera o trabajo.

    Oportunidad es cuando tú tienes el poder de aprovecharla, sino no lo es.

    Sabes que hoy en día disfrutamos de inventos como la bombilla eléctrica en el caso de Thomas A. Edison, el teléfono en el caso de Alexander Graham Bell, que nos resultan más que obvios en cuanto a su oportunidad de éxito. Pero en algún momento no existieron. En ese vacío, ellos vieron una oportunidad… y las aprovecharon, y podemos disfrutar de ello.

    Recuerda que las oportunidades llegan a nosotros cada día, no me refiero a “las grandes oportunidades”, me refiero a que cada día que vives es un día de suerte, es un día de gracia y favor, es la oportunidad para cambiar, para amar y perdonar, ¿Por que esperar a que otros cambien, a que otros te amen y te pidan perdón? El cambio empieza en uno.

    Hoy tú tienes la oportunidad de comenzar de nuevo, de crear oportunidades para otros, de bendecir muchas vidas con el gozo que Dios ha puesto en ti. No hagas de tu vida una tragedia, levántate y haz que tu luz brille con mucha intensidad. Aprovecha la oportunidad de vivir y tu suerte cambiará. Si buscas resultado extraordinarios en la vida hoy es el mejor día para escribirme.

    Señor, enséñanos a atender tu Palabra y a ver la oportunidad que tu nos da de vivir para bendecir a otros. Amén.

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  5. Se cuenta que en un localidad, un grupo de personas se divertían con el tonto del pueblo, un pobre infeliz de poca inteligencia, que vivía haciendo pequeños mandados y limosnas. Diariamente algunos hombres llamaban al tonto al bar donde se reunían y le ofrecían escoger entre dos monedas: una de tamaño grande de 400 reales y otra de menor tamaño, pero de 2000 reales. Él siempre cogía la más grande y menos valiosa, lo que era motivo de risas para todos. Un día, alguien que observaba al grupo divertirse con el inocente hombre, le llamó aparte y le preguntó si todavía no había percibido que la moneda de mayor tamaño valía menos y este le respondió: Lo sé, no soy tan tonto, vale cinco veces menos, pero el día que escoja la otra, el jueguecito acaba y no voy a ganar más mi moneda.
    Esta historia podría concluir aquí, como un simple chiste, pero se pueden sacar varias conclusiones:
    • La primera: Quien parece tonto, no siempre lo es.
    • La segunda: ¿Cuáles eran los verdaderos tontos de la historia?
    • La tercera: Una ambición desmedida puede acabar cortando tu fuente de ingresos.
    • Pero la conclusión más interesante es: Podemos estar bien, aun cuando los otros no tengan una buena opinión sobre nosotros mismos. Por lo tanto, lo que importa no es lo que piensan de nosotros, sino lo que uno piensa de sí mismo.
    • “El verdadero hombre inteligente es el que aparenta ser tonto delante de un tonto que aparenta ser inteligente”

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  6. Reflexión del Papa Francisco

    ¿Seguimos al Señor por amor o para tener alguna ventaja?.

    Porque nosotros somos todos pecadores y siempre hay algo de interesado que debe ser purificado en el seguimiento de Jesús; y debemos trabajar interiormente para seguirlo por Él, por amor.

    Jesús alude a tres actitudes que no son buenas para seguirlo a Él o para buscar a Dios.

    A continuación se las explico cada una

    1.- La vanidad.
    En particular se refiere a aquellos notables, a aquellos dirigentes que dan la limosna o ayunan para hacerse ver. Estos dirigentes querían hacerse ver, a ellos les gustaba pavonearse y se comportaban como verdaderos pavos… Eran así. Y Jesús dice: “No, no: esto no va. No va”.
    La vanidad no hace bien. Y algunas veces, nosotros hacemos cosas tratando de hacernos ver un poco, buscando la vanidad. La vanidad es peligrosa, porque nos hace caer inmediatamente en el orgullo, la soberbia, y después todo termina ahí. Y me pregunto: Yo, ¿cómo sigo a Jesús? ¿Las cosas buenas que yo hago, las hago a escondidas, o me gusta hacerme ver?

    2.- Buscar el poder.
    La otra cosa que Jesús reprocha a aquellos que lo siguen es el poder. Algunos siguen a Jesús, pero un poco, no del todo conscientemente, un poco inconscientemente.
    Porque buscan el poder, ¿no? El caso más claro es Juan y Santiago, los hijos de Zebedeo, que pedían a Jesús la gracia de ser primer ministro y viceprimer ministro, cuando viniera el Reino.
    Y en la Iglesia hay trepadores… No vengas a la Iglesia a trepar. Y Jesús reprocha a estos trepadores que buscan el poder.

    3.- Buscando el dinero.
    La tercera cosa que nos aleja de la rectitud de las intenciones es el dinero. Los que siguen a Jesús por dinero, con el dinero tratan de aprovecharse económicamente de la parroquia, de la diócesis, de la comunidad cristiana, del hospital, del colegio… Pensemos en la primera comunidad cristiana, que tuvo esta tentación: Simón, Ananías y Safira…
    Esta tentación estuvo desde el inicio, y hemos conocido a tantos buenos católicos, buenos cristianos, amigos, benefactores de la Iglesia, incluso con condecoraciones varias… tantos
    De quienes después se descubrió que hicieron negocios un poco oscuros: eran verdaderos especuladores, y ganaron tanto dinero. Se presentaban como benefactores de la Iglesia pero recibían tanto dinero y no siempre era dinero limpio.
    Pidamos al Señor la gracia que nos de al Espíritu Santo para ir detrás de Él con rectitud de intención: sólo por Él. Sin vanidad, sin deseos de poder y sin deseos de dinero (Homilía en Santa Marta, 05 de Mayo de 2014)

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  7. ESTAS OCUPADO(A).

    Mientras te levantabas esta mañana, yo te observaba. Esperaba que me hablaras, aunque fuesen unas cuantas palabras, preguntando mi opinión acerca de algún tema o agradeciéndome por algo bueno que te hubiese sucedido el día de ayer. Pero noté que estabas muy ocupada… buscando la ropa adecuada que te ibas a poner para ir al trabajo. Seguía esperando mientras corrías por la casa arreglándote, creí que encontrarías unos cuantos minutos para detenerte y decirme “HOLA”… pero estabas demasiado ocupada…

    Para ver si por fin me percibías, encendí el cielo para ti, lo llené de colores y dulces cantos de pájaros… pero ni siquiera te diste cuenta de ello. Te miré mientras ibas rumbo al trabajo y esperé pacientemente todo el día. Con tantas actividades supongo que… estabas muy ocupada para decirme algo.

    De regreso, ví tu cansancio, quise rociarte para que el agua se llevara tu stress. Pensé que agradándote, te acordarías de mí. Sin embargo, enfurecida, ofendiste mi nombre. Deseaba tanto que me hablaras… aún quedaba bastante tiempo.

    Después encendiste el televisor. Esperé pacientemente mientras veías tu serie favorita, luego cenaste, revisaste en tu teléfono móvil los whatsapps pendientes, la cuenta de facebook y twitter y nuevamente te olvidaste de hablar conmigo.

    Te noté cansada, entendí tu silencio y apagué el resplandor del cielo pero no te dejé a oscuras. Lo cambié por un lucero… Verdaderamente fue hermoso, pero no estuviste interesada en verlo.

    A la hora de dormir creo que ya estabas agotada. Dijiste buenas noches a tu familia, caminaste hacia tu cama y casi de inmediato te dormiste. Acompañé con música tus sueños, mis animales nocturnos se lucieron. No hay problema… porque quizás no te dés cuenta que siempre estoy ahí para ti.

    Tengo más paciencia de la que te imaginas. Quisiera enseñártela para que puedas tenerla con los demás.

    Te amo tanto que espero todos los días una oración y el paisaje que diseño cada amanecer es para ti.

    Bueno… te estás levantando de nuevo y no me queda otra cosa que entregarte todo el amor que siento por ti y continuar esperando que, al menos, el día de hoy me dediques sólo… un poco de tiempo.

    Que tengas un buen día…

    Dios.

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  8. Fácil es ocupar un lugar en la agenda telefónica.
    Difícil es ocupar el corazón de alguien…

    Fácil es juzgar los errores de otros
    Difícil es reconocer nuestros propios errores.

    Fácil es hablar sin pensar
    Difícil es frenar la lengua.

    Fácil es herir a quien nos ama.
    Difícil es curar esa herida…

    Fácil es perdonar a otros
    Difícil es pedir perdón.

    Fácil es dictar reglas.
    Difícil es seguirlas…

    Fácil es soñar todas las noches.
    Difícil es luchar por un sueño…

    Fácil es exhibir la victoria.
    Difícil es asumir la derrota con dignidad…

    Fácil es admirar una luna llena.
    Difícil es ver su otra cara…

    Fácil es tropezar en una piedra.
    Difícil es levantarte…

    Fácil es disfrutar la vida todos los días.
    Difícil es darle el verdadero valor…

    Fácil es orar todas las noches.
    Difícil es encontrar a Dios en las cosas pequeñas…

    Fácil es prometerle algo a alguien.
    Difícil es cumplirle esa promesa…

    Fácil es decir que amamos.
    Difícil es demostrarlo todos los días…

    Fácil es criticar a los demás.
    Difícil es mejorar uno mismo…

    Fácil es cometer errores.
    Difícil es aprender de ellos…

    Fácil es llorar por el amor perdido.
    Difícil es cuidarlo para no perderlo…

    Fácil es pensar en mejorar.
    Difícil es dejar de pensarlo y realmente hacerlo…

    Fácil es pensar mal de otros
    Difícil es darles el beneficio de la duda…

    Fácil es recibir
    Difícil es dar.

    Pídele al Señor que estas cosas que se te hacen difíciles, se conviertan en fáciles.

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