¿Cuánto tarda una persona en enamorarse?

Sinttulo6-19He tardado menos de medio minuto en leer la escena. Nadie tardaría más. Pero, ¿cuánto tiempo duró realmente?

– ¿No eres tú el rey de los judíos? Pues sálvate a ti y a nosotros. – ¿Ni siquiera temes a Dios, tú que estás en el mismo suplicio? Y nosotros con razón, porque lo hemos merecido con nuestros hechos. Pero éste nada malo ha hecho.

Le bastó mirarlo. Al comprobar la paz de su rostro, la majestad en esos ojos llenos de escarnio, y su aceptación del sufrimiento, se dio cuenta –no supo cómo– de que era un hombre inocente, quizás el único hombre inocente. Se sintió sucio; nunca hasta entonces había sido consciente de la ponzoña de sus crímenes. Pero, ante la pureza de aquel hombre, se vio a sí mismo como era. Se arrepintió, confesó sus faltas, y proclamó la santidad de quien estaba crucificado a su lado. ¿Qué le faltaba? Sólo esto:

– Jesús, acuérdate de mí cuando vengas con tu reino.

– Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el Paraíso.

Total: ¿media hora? Lo que tarda uno en enamorarse cuando los ojos miran despacio la bondad y hermosura del Crucifijo.

¿Cuánto tiempo necesitas para morir de Amor? ¡Abre los ojos!

Autor: José-Fernando Rey Ballesteros

Creo que tienes condiciones de ser un gran…

tonny Robbins.jpg
Thony Robbins

Cuenta Anthony Robbins cómo en la escuela tuvo un profesor de oratoria que, un buen día, le dijo que quería verle después de la clase. El chico se preguntaba si habría hecho algo malo. Sin embargo, cuando hablaron, el profesor le dijo: “Señor Robbins, creo que usted tiene condiciones para ser un buen orador, y quiero invitarle a un certamen de oratoria con otras escuelas”. Robbins no pensaba que poseyera ninguna capacidad especial como conferenciante, pero su profesor lo decía con tal seguridad que no dudó en creerle y aceptó.

Aquella sencilla intervención de aquel profesor cambió la vida de ese chico, que en pocos años llegó a ser uno de los más valorados talentos de la comunicación, con un gran prestigio internacional.

Seguir leyendo “Creo que tienes condiciones de ser un gran…”

¿Cómo romper el círculo del odio?

circulo_del_odio.gifAquella mañana muy temprano un importante señor gritó enfurecido al director de su empresa, porque estaba enfadado en ese momento… El director al llegar a su casa gritó a su esposa, acusándola de que lo único que sabía hacer bien era comprar cosas y gastar dinero… Su esposa se irritó y cuando la empleada rompió un plato mientras recogía la mesa, ella le gritó amargamente y le decía “no haces nada bien, lo rompes todo”… La empleada no dijo nada pero se sintió muy mal ante aquella acusación injusta. Y cuando al salir al jardín, el perro de la casa le hizo tropezar, le dio, con rabia, una patada mientras le gritaba… El perro asustado y dolorido salió corriendo y saltó el cercado de la casa, con la mala fortuna de que en ese momento pasaba una señora por la acera y el perro la mordió… Cuando esa señora fue al hospital para que le curasen la herida y ponerse una vacuna, gritó al joven médico, porque le dolió el pinchazo de la vacuna y según ella se la había puesto muy mal… El joven médico cuando, a la noche, llegó a su casa, la cena no era de su gusto y protestó con amargura a su madre… 

Su madre, calló; complaciente y maternal, acarició sus cabellos diciéndole: “De acuerdo, hijo, mañana te haré tu comida favorita. Trabajas mucho; se te ve cansado; necesitarás descansar bien”. Se dirigió a la habitación y puso unas sábanas nuevas, que recién lavadas mantenían aún el perfume, pensando que descansaría así mejor. Dio un beso a su hijo: “Buenas noches, hijo. Buenas noches, mamá…” 
En ese instante, se hizo el milagro: el círculo del odio cesó.

—-

Se interrumpió su cadena porque chocó con la dulzura, el perdón y el amor… Este año de la misericordia, cuando te des cuenta de que estás atrapado dentro del círculo del odio, acuérdate que puedes romperlo con el perdón y un poco de cariño… Y al tomar la iniciativa, recobrarás la sonrisa al descubrir que hay más alegría en dar que en recibir (Hech 20,35) (fuente)

Dios nunca se equivoca: La historia de un rey incrédulo

CGurEXCUcAAmMP3Cuentan que hace mucho tiempo había un rey que no creía en la bondad de Dios, aunque tenía un consejero piadoso, que ante circunstancias adversas siempre decía: “¡Qué bien! ¡Qué bueno es Dios! Él nunca se equivoca”. Cuando el rey le preguntaba la razón, el súbdito le contestaba: “Rey mío, no se desanime ante ningún mal, porque todo lo que Dios hace es perfecto. Él nunca se equivoca”.
Un día el rey salió a cazar junto con su súbdito. Sucedió que un león los atacó. El súbdito consiguió matar al animal, pero no pudo evitar que su Majestad saliera herido perdiendo un dedo de la mano derecha. El consejero le recordó al rey: “¡Qué bien! ¡Qué bueno es Dios! Él nunca se equivoca”. El rey, furioso por lo ocurrido, y sin mostrarle agradecimiento por salvarle la vida, le dijo: “¿Acaso Dios es bueno? Si lo fuera yo no hubiera sido atacado y no hubiera perdido mi dedo”. El buen consejero le respondió: “Rey mío, a pesar de todas estas cosas solamente puedo decirle que Dios es bueno y que quizá perder un dedo sea para su bien, pues todo lo que hace Dios es perfecto, ¡Él nunca se equivoca!” El rey se indignó con la respuesta de su siervo y mandó que lo metieran en la cárcel.

El rey volvió a salir de cacería, pero ahora fue atacado por una tribu de hombres salvajes de una tribu de caníbales que vivían en la selva. Estos indios eran temidos por todos, pues se sabía que hacían sacrificios humanos para sus dioses y luego se comían a sus víctimas. Así fue que inmediatamente después de capturar al rey, comenzaron a preparar, llenos de júbilo, el ritual del sacrificio. Pusieron al rey amarrado en un altar de piedra. Se acercó el sacerdote caníbal y se dispuso a abrirle su pecho para sacar su corazón. Pero en eso observó las manos del rey y vio que a una mano le faltaba un dedo y furioso exclamó: “¡Este hombre no puede ser sacrificado, pues está defectuoso! Le falta un dedo de la mano y no podemos ofrecer a los dioses algo imperfecto”. Fue así que tuvieron que dejarlo libre, pues no les servía para el sacrificio.

El rey volvió al palacio pálido después de haber estado a punto de morir. Aliviado del susto mandó liberar a su consejero y pidió que se lo trajeran a su presencia. Al verlo, lo abrazó afectuosamente diciéndole: “¡Querido amigo! Ahora comprendo que Dios fue bueno conmigo. Has de saber que escapé porque no tenía uno de mis dedos. Te devuelvo tu libertad y te restituyo en tu cargo. Solo me queda una duda en mi corazón. Si Dios es tan bueno, por qué permitió que estuvieses preso, tú que tanto confías en Él y lo defendiste”. El siervo sonrió y le dijo: “Rey mío, si yo hubiera estado libre te habría acompañado en esa cacería. Y al ver que usted estaba incompleto, seguramente me habrían sacrificado en su lugar, ya que a mí no me falta ningún dedo. Por lo tanto debe acordarse y repetirse siempre: “¡Qué bien! ¡Qué bueno es Dios! Él nunca se equivoca”.

—-

La anécdota se las trae ¿verdad? Por eso hemos de pensar que todas las cosas si vienen de la mano de mi Padre Dios, hemos de saberlas encajar en el marco de nuestra santidad, de nuestro bien y del bien de los demás… No en vano nos dice San Pablo: “Pues sabemos que todas las cosas cooperan para el bien de los que aman a Dios” (Rom 8,28)

La belleza e importancia de la homilía en un funeral

Copio este interesante artículo de religión en libertad: “El padre Scalia sabía que iba a hablar ante miles de personas en el templo y ante cientos de miles, incluso millones, por la televisión”, destaca Michael Pakaluk en Crisis Magazine bajo el titular “La belleza de la homilía funeraria del padre Scalia“. La alaba por su estructura en tres partes bien definidas, “invitando a los presentes a reflexionar sobre el pasado, con la acción de gracias; a mirar el presente, con el dolor; y a mirar al futuro, con la esperanza”. Y “estableció una vinculación, tan hermosa como absolutamente apropiada, entre su homilía y el sacrificio de la misa que iba a tener lugar inmediatamente”.
https://www.youtube.com/watch?v=ONIRrk0Dbis&rel=0

Texto íntegro de la homilía del padre Paul Scalia:

Seguir leyendo “La belleza e importancia de la homilía en un funeral”

“Dame tu gracia, Señor, que yo te doy mis pequeñas mortificaciones”

honey moon island fiji.JPG

Tu lema para esta Cuaresma, me dices, es: “mortificación”. Pero, los componentes léxicos de “mortificación” son: mor, mortis (muerte), facere (hacer), más el sufijo -ción (acción y efecto); mortificarse significa la “acción o efecto de hacer morir”. Y morir solo tiene sentido si hay una vida más grande. Darse muerte voluntariamente en esta vida solo tiene sentido si con ello se merece una vida de gracia de Dios que ilumine y alegre nuestra vida, primero aquí en la tierra, y luego eternamente en el Cielo… Por eso, ¿qué te parece empezar esta Cuaresma con una muy contrita y buena confesión?

Mortificarse también significa negarse, por lo normal, en cosas pequeñas, intrascendentes, triviales quizá, pero que nos transforman profundamente. Las ocasiones se presentan a lo largo del día casi tan frecuentes como el latir del corazón o la respiración. Poner buena cara ante esas situaciones que nos sacan de quicio o que nos resultan molestas: una hermana fastidiosa, una abuela acelerada, un profesor aterrador o un adolescente, un jefe enfadado… Seguir leyendo ““Dame tu gracia, Señor, que yo te doy mis pequeñas mortificaciones””

Tiene algo de misterioso el “abrirse” del alma


abrir-las-puertas-del-almaTiene algo de misterioso el “abrirse” del alma: 

“Se abre el alma a quien se quiere, al amigo íntimo, al hermano. Y se abre el alma, para recibir, cuando menos, interés, comprensión, afecto”. (Javier Echevarría en “Getsemaní”, pg. 72)

Dar consejo al que lo necesite. Una gran obra de misericordia. Pero para lograr un diálogo sincero, un importante elemento requerido y algo olvidado es la confianza total en el que escucha, y  que presupone en éste: total lealtad y discreción absoluta. Generalmente también es necesario un periodo más o menos largo de trato y conocimiento mutuo que puede ir creciendo escalonadamente. Conforme crece la intimidad en el trato y se percibe la sinceridad e interés en el que escucha es más fácil abrirse y pedir consejo. Por eso, otro elemento clave es la perseverancia en el trato, de una manera u otra (cartas, citas, paseos, llamadas…). Seguir leyendo “Tiene algo de misterioso el “abrirse” del alma”