El llanto de Dios [día 23]

«Os digo: Seréis mi pueblo (Jer 7, 23), y vosotros me dais la espalda (cf. v. 24). Expulso ante vosotros los demonios, y me decís: Por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios, echa los demonios.

»¿Por qué no confiáis en mí? ¿Por qué preferís tratarme como a un enemigo, y no como al Dios que os creó, os ama y desea vuestra felicidad? ¿Por qué me tenéis miedo?

»¿Por qué tantos cristianos, que vienen a mi Banquete los domingos, se asustan cuando mi sacerdote los invita a venir a comer conmigo todos los días? ¿Por qué tantos pecadores, que tienen el alma podrida de tinieblas, se niegan a acercarse al sacerdote para recibir, de Mí, el perdón de sus culpas? ¿Por qué tantos jóvenes, cuando presienten que Yo los he elegido, y que los he destinado a ser ministros de mi Amor, en lugar de alegrarse, se alejan de Mí o se lanzan al pecado?… »No son preguntas sin respuesta. Una frase las responde todas: Porque abandonarse en mis brazos conllevaría perder el control de sus vidas. Y eso les produce pánico, porque supondría no ser dios, y dejarme a Mí esa tarea… »¡Pero si Yo os amo!» [José-Fernando Rey}

5 comentarios sobre “El llanto de Dios [día 23]

  1. Si creemos que Dios es amor y nos ama con todo su infinito amor, la conclusión lógica es que podemos abandonarnos tranquilamente en sus manos, sabiendo que Él piensa en nosotros y nos cuida y quiere lo mejor para nosotros. Abandonarse es fiarse de Dios. Es aceptar su voluntad en cada instante. Es no rebelarse contra sus planes sobre nosotros. Es dejarse llevar sin preguntar a dónde ni porqué. Es entregarle la responsabilidad de la vida. Algo así como firmarle un cheque en blanco. Abandonarse significa estar en permanente actitud de escucha y de apertura a su voluntad en cada momento. Es estar totalmente disponible a sus planes. Es dejarse perder en su Amor como una gotita de agua en el mar. Es creer hasta la audacia en su providencia amorosa. Por eso, te pregunto: ¿Estás dispuesto a aceptar una enfermedad o cualquier otra desgracia humana sin rebelarte contra Él? Entonces, ¿por qué tienes miedo de abandonarte? ¿No te fías? ¿No estás dispuesto a aceptar el sufrimiento? ¿Solamente quieres recibir bienes y alegrías?

    Deja que Él piense por ti en lo que más te conviene. Déjalo actuar y confía en Él. Puedes estar seguro que será la mejor decisión de tu vida, porque Dios necesita tener las manos libres para hacer de tu vida una obra de arte espiritual. Él te dice: Yo nunca te dejaré ni te abandonaré (Jos 1,5; Heb 13,5). Puedes estar seguro que Él nunca te va a fallar ni te va a engañar. Por eso, acepta sus planes sobre ti. Entrégale la responsabilidad de tu vida. Vale la pena abandonarse en los brazos de un Dios tan bueno y misericordioso. Si así lo haces, verás maravillas en tu vida.

    Acuérdate de Abraham. Dios le dijo: Sal de tu tierra, de tu parentela y de la casa de tu padre, y vete a la tierra que yo te mostraré (Gén 12,1). Y Abraham dejó todas sus seguridades humanas y se lanzó a una aventura desconocida, solamente confiando en Dios. Y Dios lo bendijo, dándole una descendencia numerosa. También bendijo a Moisés que aceptó ir a hablar con el faraón, a pesar de ser tartamudo (Ex 4); y bendijo a Noé que obedeció a Dios al hacer el arca. Y Noé hizo en todo como Dios se lo mandó (Gén 6,22). Y Dios lo salvó a él y a su familia.

    Abandónate en sus brazos como la hija de aquel cirujano que tenía miedo a operarse, pero confiando en su padre, se dejo operar. Vale la pena abandonarse sin condiciones. Y, en los momentos difíciles, cuando todo parezca oscuro y no sientas la mano de Dios en tu vida, cuando parezca que se ha olvidado de ti, dite a ti mismo:

    Mi Padre Dios me ama y cuida de mí. Él sabe todo lo que me pasa y conoce mis necesidades. Confío en Él, y sé que ya está tomando las medidas necesarias para ayudarme y solucionar mis problemas.

    La confianza es esencial en la vida humana. Si un hijo no tuviera confianza en su madre o una esposa en su esposo…, ¿cómo podrían vivir? Lo mismo pasa en la vida espiritual, si desconfiamos de Dios, si le tenemos miedo, si creemos que si seguimos su voluntad nos va a llevar por caminos de sufrimiento, como si se gozara de hacernos sufrir…, nuestra vida espiritual será un ir tirando. Nos faltarán las alas de la confianza para correr y volar por los caminos del espíritu.

    Por ello, no te confundas ni te agites, pensando en tus problemas. Esfuérzate, pon de tu parte lo que puedas y después…, confía en Dios. Cierra los ojos y dile repetidamente: Jesús, yo te amo y yo confío en Ti. Repítelo hasta el cansancio cuantas veces puedas, día y noche, mañana y tarde, y verás la diferencia.

    La confianza es la flor más hermosa del amor. Por eso, decía Jesús a una santa religiosa: Si me amas, confía en Mí; si quieres amarme más, confía más en Mí; si quieres amarme inmensamente, confía inmensamente en Mí.

    La beata Teresa de Calcuta decía: Jesús desea que pongamos toda nuestra confianza en Él. Yo le pido que haga de mí una santa, dejando en sus manos la elección de los medios que pueden llevarme a ella.

    Santa Faustina Kowalska dice sobre las grandes tinieblas espirituales que padecía: El pensamiento que más me atormentaba era el ser rechazada por Dios. Tenía estos pensamientos: ¿A qué empeñarse en la virtud y en las buenas acciones? ¿Para qué, si soy rechazada por Dios? Y sólo Dios sabe lo que ocurría en mi corazón. En un momento, en que estaba terriblemente oprimida por estos sufrimientos, entré en la capilla y dije, desde lo profundo de mi alma:

    Jesús, haz de mí lo que Tú quieras. Te adoraré de todas maneras. Que se haga tu santa voluntad. Yo glorificaré tu infinita misericordia. Y, repentinamente, cesaron mis terribles tormentos y vi a Jesús y me dijo: Yo estoy siempre en tu corazón.

    Un gozo indecible inundó mi alma y la llenó de tanto amor de Dios que inflamó mi pobre corazón. Veo que Dios no permite nunca pruebas más allá de lo que podemos soportar… Un solo acto de confianza, en esos momentos, da más gloria a Dios que muchas horas transcurridas en el gozo de las consolaciones .

    Ciertamente, en los momentos de oscuridad, el sentir el rechazo de Dios turba al alma y el diablo aprovecha la oportunidad para inculcarle pensamientos de desaliento; pero, si el alma sigue confiando, aunque se sienta condenada, está salvada. Lo único que la apartará de Dios será la desconfianza, la desesperación y la falta de fe. Como dice la Escritura en Prov 28,1: El que confía en Dios es fuerte como un león .

    La confianza en Dios es como una mina de oro de la que podemos sacar inmensas bendiciones para nuestra alma. Santa Teresita del Niño Jesús decía: ¡Qué dulce es el camino del amor! ¡Cómo deseo guiarme con el más absoluto abandono a cumplir la voluntad de Dios! Mi camino es todo de confianza y de amor… Veo que basta reconocer la propia nada y abandonarse como un niño en los brazos de Dios (Carta 203). Este camino es el abandono del niñito que se duerme sin miedo en los brazos de su padre . El abandono es el fruto delicioso del amor.

    ¡Oh Jesús, cómo se alegra tu pajarillo de ser débil y pequeño! ¿Qué sería de él, si fuera grande? Nunca tendría la audacia de comparecer en tu presencia, de dormitar delante de ti… Oh Jesús, déjame que te diga, en el exceso de mi gratitud, déjame que te diga que tu amor llega hasta la locura. ¿Cómo quieres que ante esta locura mi corazón no se lance hacia Ti? ¿Cómo habría de tener límites mi confianza?… Si por un imposible, encontrases a un alma más débil, más pequeña que la mía, te complacerías en colmarla de favores mayores todavía, con tal que ella se abandonara con entera confianza a tu misericordia infinita .

    Abandónate en Dios. No temas. Confía. Respira hondo. Respira su amor a través del aire que entra en tus pulmones, mira su bondad, reflejada en las bellezas de la naturaleza, en la sonrisa de los niños o en las flores de los campos. Reacciona, piensa, confía y déjate llevar por Él sin condiciones. Él te dice: No tengas miedo, solamente confía en Mí (Mc 5,36). No tengas miedo, porque yo estoy contigo (Is 41,10).

    Padre mío, me pongo en tus manos.
    Haz de mí lo que Tú quieras
    sea lo que sea te doy las gracias.
    Estoy dispuesto a todo, lo acepto todo,
    con tal de que tu voluntad se cumpla en mí
    y en todas tus criaturas.
    No deseo nada más, Padre.
    Te confío mi alma, te la doy
    con todo el amor de que soy capaz.
    Porque te amo y necesito darme,
    ponerme en tus manos sin medida,
    con una confianza infinita,
    porque Tú eres mi Padre.

    Ojalá que confíes en tu Padre Dios como aquella niñita que, antes de ser operada, hizo esta oración en el mismo quirófano: Jesús, mi querido pastor, bendice a tu corderita en este día y guárdame sana hasta el día de mañana. Entonces, aquella niñita de siete años, sonrió y le dijo al cirujano: Estoy lista. Ahora no tengo miedo, porque Jesús cuidará de mí.

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  2. DESDE ROMA

    El Papa y el Gran Imán ponen las bases para que nunca más pase un 11-S

    Ary Waldir Ramos Díaz | Ago 27, 2019
    10 Claves para rechazar el terrorismo y su relación con la causa de la religión. Una comisión trabajará para aplicar las pautas del Documento de la Fraternidad Humana para la paz mundial y la convivencia, firmado en Abu Dhabi el pasado 4 de febrero.
    “Aunque desafortunadamente a menudo es noticia el mal, el odio, la división, hay un océano escondido de bien que crece y nos hace esperar en el diálogo, en el conocimiento mutuo, en la posibilidad de construir, junto con los creyentes de otras religiones y todos los hombres y mujeres de buena voluntad, un mundo de fraternidad y de paz”, ha manifestado el papa Francisco este lunes 26 de agosto de 2019.
    El Pontífice ha hecho estas declaraciones a través del director de la oficina de Prensa de la Santa Sede, Matteo Bruni, con motivo de la reciente creación de la Comisión superior para alcanzar los objetivos manifestados en el Documento sobre la Fraternidad Humana por la paz mundial y la convivencia común, que fue firmado el pasado mes de febrero en los Emiratos Árabes Unidos, junto al Gran Imán de Al-Azhar.

    El Papa animó “el trabajo de la Comisión para la difusión del Documento” y agradeció a los Emiratos Árabes Unidos por “el compromiso concreto en favor de la fraternidad humana y desea que iniciativas semejantes puedan multiplicarse en el mundo”.

    Para el presidente del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso del Vaticano, Monseñor Miguel Ángel Ayuso Guixot, este comité, que hoy ha recibido el aliento del Santo Padre, “es un ejemplo concreto de cómo los líderes religiosos pueden tender puentes, fortalecer el diálogo, venciendo así la tentación de encerrarse en sí mismos y alimentar el choque de civilizaciones”.

    En el prefacio del documento firmado en febrero por el Papa Francisco y Gran Imán de Al-Azhar, Ahmad Al-Tayyeb se reafirma que Dios “ha creado el universo, las criaturas y todos los seres humanos —iguales por su misericordia”. Por tanto, “por la fe en Dios”, el creyente “está llamado a expresar esta fraternidad humana, protegiendo la creación y todo el universo y ayudando a todas las personas, especialmente las más necesitadas y pobres”.

    El Papa y el Gran Imán contra el terrorismo: 10 puntos claves del documento Documento de la Fraternidad Humana para la paz mundial.

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