“Dame tu gracia, Señor, que yo te doy mis pequeñas mortificaciones”

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Tu lema para esta Cuaresma, me dices, es: “mortificación”. Pero, los componentes léxicos de “mortificación” son: mor, mortis (muerte), facere (hacer), más el sufijo -ción (acción y efecto); mortificarse significa la “acción o efecto de hacer morir”. Y morir solo tiene sentido si hay una vida más grande. Darse muerte voluntariamente en esta vida solo tiene sentido si con ello se merece una vida de gracia de Dios que ilumine y alegre nuestra vida, primero aquí en la tierra, y luego eternamente en el Cielo… Por eso, ¿qué te parece empezar esta Cuaresma con una muy contrita y buena confesión?

Mortificarse también significa negarse, por lo normal, en cosas pequeñas, intrascendentes, triviales quizá, pero que nos transforman profundamente. Las ocasiones se presentan a lo largo del día casi tan frecuentes como el latir del corazón o la respiración. Poner buena cara ante esas situaciones que nos sacan de quicio o que nos resultan molestas: una hermana fastidiosa, una abuela acelerada, un profesor aterrador o un adolescente, un jefe enfadado… Seguir leyendo ““Dame tu gracia, Señor, que yo te doy mis pequeñas mortificaciones””

Tiene algo de misterioso el “abrirse” del alma


abrir-las-puertas-del-almaTiene algo de misterioso el “abrirse” del alma: 

“Se abre el alma a quien se quiere, al amigo íntimo, al hermano. Y se abre el alma, para recibir, cuando menos, interés, comprensión, afecto”. (Javier Echevarría en “Getsemaní”, pg. 72)

Dar consejo al que lo necesite. Una gran obra de misericordia. Pero para lograr un diálogo sincero, un importante elemento requerido y algo olvidado es la confianza total en el que escucha, y  que presupone en éste: total lealtad y discreción absoluta. Generalmente también es necesario un periodo más o menos largo de trato y conocimiento mutuo que puede ir creciendo escalonadamente. Conforme crece la intimidad en el trato y se percibe la sinceridad e interés en el que escucha es más fácil abrirse y pedir consejo. Por eso, otro elemento clave es la perseverancia en el trato, de una manera u otra (cartas, citas, paseos, llamadas…). Seguir leyendo “Tiene algo de misterioso el “abrirse” del alma”

Navidad: el camino hacia la última y eterna epifanía

Oro, incienso y mirra… Fe, pureza y vocación.

Yo quisiera, Señor, recibiros con aquella pureza, humildad y devoción con que os recibió vuestra Santísima Madre, con el espíritu y fervor de los Santos Ella nos dio el Cuerpo de Jesús y Ella nos da a Cristo en la Eucaristía. Sus manos recibieron el oro, el incienso y la mirra que los Magos ofrecieron a Jesús. En sus manos se purifican nuestras ofrendas y también nuestras miserias. Da brillo al oro de nuestra fe, enciende con su amor materno el incienso de nuestra pureza y llena de aroma la mirra de nuestra entrega. Santa María mantiene vivo el fuego de nuestra fidelidad y de nuestro apostolado. Con ella daremos luz y calor. Seremos lámparas de fe, de caridad ardiente, luz divina que alumbra el camino hacia Belén.

Vamos hacia esa última y eterna epifanía divina, la última revelación que describe el último libro del Nuevo Testamento…  [Cfr. Ap 22, 1-5].

Mientras tanto, el fulgor divino se propaga como un incendio, de corazón a corazón: fuego apostólico que se alimenta de la fidelidad diaria, con la humildad que persevera en la fe, con el Pan que hace más firme la pureza, con la vocación fortalecida en la Palabra, en la oración.

Oro, incienso y mirra. Fe, pureza y camino: tres puntos intangibles que cada semana consideramos con el Señor y que nos gusta comentar cuando queremos acudir a la ayuda de la dirección espiritual. Así recomenzamos, cada día, cada semana, preparando nuestra ofrenda para la Epifanía de todos los días .

Fuente: Guillaume Derville

Carácter · Punto 23

23
¿Que… ¡no puedes hacer más!?
—¿No será que.. no puedes hacer menos?
Este punto de Camino ha ofrecido, al parecer, dificultades para su traducción a algunos idiomas: no es cómoda de expresar la idea, ese paso del «hacer más» al «hacer menos». En castellano parece claro que es un modo irónico de decir, fuertemente interpelativo.

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Algo de material gráfico en torno al tema: la familia

familia cristianaMe pide un amigo material audio visual y algunos textos básicos sobre el tema de la familia. Así que, aquí va este posible esquema a seguir, por si a alguien más le sirve:

Artículos sobre el SÍNODO DE LA FAMILIA 2015

Listado de algunos de los mejores artículos que he encontrado sobre el reciente Sínodo de la Familia:

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¡Qué abundancia de razonadas sinrazones!

Camino punto a punto21Pretextos. —Nunca te faltarán para dejar de cumplir tus deberes. ¡Qué abundancia de razonadas sinrazones!
     No te detengas a considerarlas. —Recházalas y haz tu obligación.

Podemos justificar nuestros defectos por razones de tipo genético: qué le vamos a hacer, he nacido así, y así, con un simple encogimiento de hombros, dejamos de luchar… nada podemos hacer en contra nuestro ADN… Otros veces nos tranquilizamos echando las culpas a la educación recibida: me he educado así, que le vamos hacer… O del ambiente en el que hemos vivido, la condición social, el modo de ser propio del país de origen, el estilo educativo del lugar donde estudié, o de lo que sea…, con tal de no hacer nada por cambiar.

Pero no nos engañemos, el problema, muchas veces, somos nosotros mismos. Sí, ya sé que suena un poco fuerte, pero es así con bastante frecuencia… Tenemos los músculos del alma entumecidos… Pero esos músculos son nuestros y están ahí: lo que tenemos que hacer es empezar a ejercitarlos.

Recuerda que en esos problemas que experimentas, tienes casi siempre, aunque sea en poco, algo de culpa; ten en cuenta que hay en ti muchos recursos y posibilidades de contribuir, en alguna medida, a su solución; por último, recuerda que puedes aprender mucho en ese camino, puedes crecer y madurar personalmente. ¡Animo! Te acompaño!