Santidad personal: comenzar y recomezar: Nunc coepi!

esperanza.jpgRecuerda que la vocación cristiana es un don de Dio, y es una tarea: es vocación de santidad personal: elegidos según el previo conocimiento de Dios Padre, mediante la santificación del Espíritu, para obedecer a Jesucristo y ser rociados con su sangre: gracia y paz en abundancia para vosotros (1 Petr 1,1-2). 
Y es precisamente este sentido de vocación lo que fundamenta nuestra esperanza en la lucha: a los que llamó, también los justificó, y a los que justificó también les glorificó (Rom 8,30). Por eso tenemos necesidad de la virtud de la esperanza para pedir perdón y para volver a Dios pase lo que pase. Tenemos el ejemplo de San Pedro cuando lloró amargamente (flevit amare: Mc 14,72) o de santa María Magdalena o san Agustín, y el de tantos santos. Acción del Espíritu Santo en el alma: He oído tu voz, y no quiero endurecerme y resistir, diciendo: después…, mañana. Nunc coepi! ¡Ahora! no vaya a ser que el mañana me falte (san Josemaría). [anécdota de “santidad” = medicinas que toma el Papa]

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