¿Tú verdad? No, la verdad; y ven conmigo a buscarla. La tuya guárdatela (Antonio Machado)

390Es de todos conocida la frase de Antonio Machado que escribe en uno de sus poemas:

¿Tú verdad? no, la verdad;
y ven conmigo a buscarla.
La tuya guárdatela.

La tolerancia sin duda es algo que queda bien, está de moda. Aunque lo que subyace en muchos casos es un relativismo de fondo, me parece que muchas veces el también un asunto de terminología. Deberíamos distinguir entre verdad, certeza y opinión para no confundir los términos.

  • Opinión es el dictamen, juicio o parecer que se forma de una cosa cuestionable.
  • Certeza es el conocimiento seguro y claro de alguna cosa.
  • Verdad es la conformidad de las cosas con el concepto que de ellas forma la mente.

Así pues, yo puedo tener una opinión sobre una verdad y la puedo tener con más o menos certeza. Las opiniones pueden ser muchas, la verdad siempre será una e inmutable. Lo importante es que nuestra opinión, lo que nosotros pensamos, coincida con la verdad.

Para alcanzar la verdad, hay que buscarla. No basta con decir lo que uno piensa por cuatro ideas que se tienen y, además, mal asimiladas. Tampoco sirve el simple “me han dicho”, “he oído”. Hay que informarse, reflexionar, etc. Se empieza con opiniones, se logra después un conocimiento seguro y claro (certeza) y si esta certeza se adecua con la realidad sabemos entonces que el conocimiento adquirido es verdadero.

Seguro que te suena la escena:

Pilato entró de nuevo en el pretorio, llamó a Jesús y le dijo: ¿Eres tú el Rey de los judíos? Jesús contestó: ¿Dices esto por ti mismo, o te lo han dicho otros de mí? Pilato respondió: ¿Acaso soy yo judío? Tu gente y los pontífices te han entregado a mí: ¿qué has hecho? Jesús respondió: Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores lucharían para que no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí. Pilato le dijo: ¿Luego, tú eres Rey? Jesús contestó: Tú lo dices: yo soy Rey. Para esto he nacido y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad; todo el que es de la verdad escucha mi voz. Pilato le dijo: ¿Qué es la verdad?

Por si te sirve de algo te diré que hasta hace un tiempo pensaba que fue una lástima que Pilato diera media vuelta y no dejara responder a Jesús qué es la verdad. Luego me di cuenta de que la respuesta está en el mismo Evangelio. Jesús mismo nos la da: Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida; nadie va al Padre sino por mí (Jn 14,6). Jesús es de esas verdades decisivas, ante las que nos lo jugamos todo.

Mira lo que dice el Catecismo de la Iglesia Católica: ‘El corazón es la morada donde yo estoy, o donde yo habito (según la expresión semítica o bíblica: donde yo “me adentro”). Es nuestro centro escondido, inaprensible, ni por nuestra razón ni por la de nadie; sólo el Espíritu de Dios puede sondearlo y conocerlo. Es el lugar de la decisión, en lo más profundo de nuestras tendencias psíquicas. Es el lugar de la verdad, allí donde elegimos entre la vida y la muerte. Es el lugar del encuentro, ya que a imagen de Dios, vivimos en relación: es el lugar de la Alianza” (n. 2563)

12 comentarios sobre “¿Tú verdad? No, la verdad; y ven conmigo a buscarla. La tuya guárdatela (Antonio Machado)

  1. saben? mi verdad ante Dios es una sola, soy pecador y quiero caminar por el camino de la verdad y del amor, hay personas a quienes amo y se niegan aceptar que estan erradas y piensan que el unico pecador soy yo, le pido a Dios les indique el camino a seguir y conseguir asi la real y unica felicidad..” DIOS ‘

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  3. ¿¿¿¿Y NO PUEDE JESÚS DEJAR SU VERDAD Y CAMINAR JUNTO LOS DEMÁS CON HUMILDAD????: lo que dice Jesús :”Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida; nadie va al Padre sino por mí” es todo lo contrario de lo que dice Machado: “¿Tú verdad? no, la verdad; y ven conmigo a buscarla. La tuya guárdatela.” LO QUE HAY QUE LEER.

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    1. Arturo estoy de acuerdo con tu reflexión. Machado conoce bien los Evangelios. Quizás su posición personal sobre la verdad que expresa en el poema sea una alusión directa a esa frase evangélica.

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      1. Yo pienso que aquí Jesús está revelando su naturaleza divina y humana. Pienso que un mundo sin Dios solo puede ser un mundo sin significado. De otro modo, ¿de dónde vendría todo? En cualquier caso, no tiene propósito espiritual. De algún modo está simplemente allí y no tiene objetivo ni sentido. Entonces no hay estándares del bien ni del mal, y solo lo que es más fuerte que otra cosa puede afirmarse a sí misma y el poder se convierte en el único principio. La verdad no cuenta, en realidad no existe. Solo si las cosas tienen una razón espiritual tienen una intención y son concebidas. Solo si hay un Dios Creador que es bueno y que quiere el bien, la vida del hombre puede entonces tener sentido.

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    2. Yo pienso que aquí Jesús está revelando su naturaleza divina y humana. Pienso que un mundo sin Dios solo puede ser un mundo sin significado. De otro modo, ¿de dónde vendría todo? En cualquier caso, no tiene propósito espiritual. De algún modo está simplemente allí y no tiene objetivo ni sentido. Entonces no hay estándares del bien ni del mal, y solo lo que es más fuerte que otra cosa puede afirmarse a sí misma y el poder se convierte en el único principio. La verdad no cuenta, en realidad no existe. Solo si las cosas tienen una razón espiritual tienen una intención y son concebidas. Solo si hay un Dios Creador que es bueno y que quiere el bien, la vida del hombre puede entonces tener sentido.

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  4. Al dejar la cuestión pendiente de respuesta, parece que Machado incita a los lectores a proponer la suya. El buscar la verdad proporciona más placer que el sentirse poseedor de ella. Lo afirmó en el siglo xviii el filósofo, teólogo, ensayista de arte, dramaturgo y con otras ocupaciones más, Gotthold Ephraim Lessing, al imaginar una visión en la que debería elegir:

    Si Dios me ofreciera en su mano derecha toda la verdad, y en su mano izquierda solamente el afán continuamente acuciante de encontrar la verdad, con la seguridad de estar eternamente equivocado, y si me dijera “¡Escoge!”, tomaría humildemente su mano izquierda diciendo: “¡Dame ésta, Padre! La verdad pura es únicamente para ti. (Una duplicación, en sus Werke, x, 53.)

    Una pretensión parecida fue planteada por Mairena a sus alumnos, al oponer la posesión de la verdad con el propósito de buscarla. Pero como la facultad pensante de los seres humanos se halla coartada por las limitaciones de su capacidad de conocer, tan variables a lo largo de la historia, no se decidió abiertamente por una opción, sino que también en este caso dejó unas preguntas sin respuesta en el capítulo xlv de su libro:

    Que el camino vale más que la posada; que puestos a elegir entre la verdad y el placer de buscarla elegiríamos lo segundo… Todo eso está muy bien –decía Mairena–; pero ¿por qué no estamos ya un poco de vuelta de todo eso? ¿Por qué no pensamos alguna vez cosa tan lógica como es lo contrario de todo eso?

    Podemos aplicar la respuesta de Lessing al ofrecimiento de Dios. Es tan lógico pensar una cosa como la otra, a sabiendas de que nadie está capacitado para sentirse poseedor de la verdad absoluta, aunque los dictadores se hallen convencidos de que ellos son los guardianes de la verdad.

    Sin respuesta

    Debemos ser más humildes, precisamente porque elegir entre la verdad y su búsqueda es una entelequia. Como el mismo Machado escribía, hay que ir a buscar la Verdad con mayúscula, despreciando las verdades particulares. Precisamente por los impedimentos para conocerla.

    Se lee en el Evangelio según Juan que el gobernador Pilato, representante de la Roma imperial e invencible, preguntó a Jesucristo “¿Qué es la verdad?”, y él no respondió nada (18:38). Seguramente no existe una respuesta exacta. A la verdad le ponemos adjetivos para ir limitándola, y así conocerla parcialmente, gracias a un asedio intelectual que dura milenios. Tampoco Machado se atrevió a dar respuestas a las preguntas que le inquietaban.

    Quizá si alguien, Jesucristo, un filósofo o un poeta hubiera aportado una respuesta incuestionable, al conocer la verdad ya habría dejado de importarnos. Si nos inquieta es precisamente por su misterio. Cada ente pensante se considera capacitado para descubrir la verdad metafísica, y de ese modo continúa desarrollándose la inteligencia. Gracias al deseo de conocer la verdad existen la filosofía, la teología y la literatura de creación. Es preciso mantener la competencia secular entre la verdad y la falsedad, para que la raza humana disponga de un entretenimiento que la mantenga en el plano superior a los restantes seres vivos. Aunque haya que mezclar la realidad con el sueño, aunque sea obligado escuchar las opiniones de Agamenón y de su porquero. Ésta es la única verdad que debemos defender, como propagandistas de la Verdad con mayúscula.

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