La humildad se basa en saber y aceptar la verdad sobre uno mismo (video)

Este vídeo trata sobre la virtud de la humildad, que se basa en saber y aceptar la verdad sobre uno mismo.

Ha sido realizado por ‘Investigar y promover la educación del carácter en escuelas de secundaria de Latinoamérica’, un proyecto conjunto de la Facultad de Educación y Psicología y el Instituto Cultura y Sociedad de la Universidad de Navarra. Recibe financiación de Templeton World Charity Foundation. Para más información: http://www.unav.edu/web/educacion-del-caracter

 

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Vaya si no!! (humor)

Conviene que nos tratemos bien a nosotros mismos, con buen humor y una chispa de optimismo, con palabras amables

que-es-la-gratitud-incondicionalNuestro cerebro, que es un trabajador incansable, tiene la costumbre de decirnos continuamente cosas. Existe en nuestro interior una especie de desdoble del yo: es como si lleváramos dentro otro personaje con el que entablamos diálogo.

Este sujeto se dedica, a veces, a decirnos cosas negativas: «siempre te equivocas», «nadie te quiere», «nunca lo conseguirás»… Todas estas afirmaciones no son ciertas. Son reproches, augurios y predicciones que no se cumplirán por lo extremas que son, por lo absolutas y rotundas. No son verdad ni pueden serlo. Seguir leyendo “Conviene que nos tratemos bien a nosotros mismos, con buen humor y una chispa de optimismo, con palabras amables”

El método de Catholic Voices: 4. La gente no recuerda qué dijiste, sino qué sintió al escucharte

4. La gente no recuerda qué dijiste, sino qué sintió al escucharte

La mejor comunicación se da cuando las personas se sienten valoradas y seguras. Se acercan el uno al otro, tratando de comprenderse y compartir. No se trata solo de la lucidez de tus argumentos, sino del efecto que tus palabras tienen en los demás. No somos nosotros los que convencemos; es la Verdad. Nuestro cometido es servir a la Verdad lo mejor posible. Y lo conseguimos cuando somos educados, empáticos y claros.
Es fácil ganar una discusión y al mismo tiempo desaprovechar la oportunidad de comunicar. Por eso, después de cada intercambio, evalúate conforme a un solo criterio: ¿he contribuido a crear una «cultura del encuentro» que permita a los demás entender mejor la doctrina o la postura de la Iglesia? ¿Cómo les hice sentir: animados o decaídos?, ¿inspirados o atacados?, ¿deseosos de seguir escuchando o aliviados de que me haya callado? (Seguimos)

La discreción lleva a no indagar en las vidas ajenas; reservar la propia intimidad ante extraños y no airear asuntos ajenos

jesus-630px.jpgLa discreción es una gran virtud… Los secretos verdaderos son para guardarlos. Este es un deber de lealtad y de prudencia. Quienes no guardan un secreto son personas de poco fiar porque traicionan a quienes han confiado en ellos.

Lo que se comunica basado en la confianza entre dos personas viene a ser en cierto modo sagrado.

Hay personas siempre deseosas de dar a conocer lo que saben, incluso, buscan comunicarlo antes que nadie, revelarlo a un grupo como primicia y adquirir así la imagen de persona enterada. Correveidile es el calificativo que se les puede aplicar. Seguir leyendo “La discreción lleva a no indagar en las vidas ajenas; reservar la propia intimidad ante extraños y no airear asuntos ajenos”

«El drama del hombre de hoy -como el de todos los tiempos– consiste precisamente en su carácter babélico» (s. Juan Pablo II)

al-mentir-para-no-ser-descubierto.jpgComo en Babel… Cuando los hombres prescinden de Dios, cuando no entienden su propio lenguaje, tampoco se entienden entre ellos. La palabra no se emplea entonces para bendecir; no sirve para proclamar la verdad ni para unir, sino para separar.

Señalaba el papa san Juan Pablo II que «el drama del hombre de hoy -como el de todos los tiempos– consiste precisamente en su carácter babélico». Como les ocurrió a los constructores de la torre de Babel, cuando entre los hombres dominan la mentira, la ambición y otros vicios, aparecen la hostilidad y la dispersión. Entonces es imposible entenderse. [F. F. Carvajal en Pasó haciendo el bien]

El respeto a la buena fama y a la reputación de las personas prohíbe todo acto y toda palabra que pueda causarles un daño injusto

chisme.jpgLa difamación, la calumnia… El respeto a la buena fama y a la reputación de las personas prohíbe todo acto y toda palabra que pueda causarles un daño injusto: «cada uno posee un derecho natural al honor de su nombre, a su reputación y a su respeto». Por eso el que, sin razón, manifiesta los defectos y las faltas de otros a personas que los ignoran ofende a esas personas y, por lo tanto, a Dios. Es lo que ocurre con la murmuración y la difamación.

Por desgracia todos conocemos a personas, con personalidades muy diversas, con gran tendencia a criticar; así nos encontramos, por ejemplo, la crítica del fracasado, la del irónico, la del envidioso, la del orgulloso, la del ambicioso, la del sectario, etc. Todas ellas hirientes y destructivas. Tan solo las críticas recibidas por amigos y gente honrada pueden ser positivas, constructivas y oportunas, se dice incluso que la crítica del cristiano es santificante. Seguir leyendo “El respeto a la buena fama y a la reputación de las personas prohíbe todo acto y toda palabra que pueda causarles un daño injusto”