Mis brazos sois vosotros

En una iglesia de una aldea alemana tenían un Cristo muy bonito y valioso. Estaba crucificado y la gente le tenía mucha devoción. Durante la Segunda Guerra Mundial cayó una bomba y, al explotar, le arrancó los dos brazos. Al final de la contienda, los del pueblo se planteaban restaurarlo. Pero alguien sugirió dejarlo como estaba, sin brazos. Se aceptó la propuesta e incluyeron una leyenda explicativa que decía así: “Vosotros sois mis brazos”. Así recuerda a todos que Jesucristo tiene necesidad de nosotros para seguir su misión en la tierra.

Aunque son conocidos muchas de estos relatos espirituales que andan por internet, no dejan de recordarnos aspectos y realidades que pueden ayudarnos en las diversas circunstancias de nuestra vida diaria, como esta que os pongo arriba.

Un comentario sobre “Mis brazos sois vosotros

  1. Sinteticé así hace unos años el relato que hace F. Fernández Carvajal en su libro La tibieza. En esta nueva edición puedo añadir algún detalle nuevo. Propiamente no se trata de una aldea sino de la ciudad de Münster. Las palabras están escritas en el madero de la cruz donde ya no hay brazos, y dicen textualmente (en alemán): “ahora vosotros sois mis brazos”. Rezando ante ese crucifijo Santa Edith Stein decidió entrar en el Carmelo.

    Algo de esto quiere expresar Michel Quoist en su libro Oraciones: “Tengo necesidad de tus manos para continuar bendiciendo, tengo necesidad de tus labios para continuar hablando, tengo necesidad de tu cuerpo para continuar sufriendo, tengo necesidad de ti para continuar salvando”.

    Esta reflexión la llegue a escuchar en una homilía y recuerdo perfectamente que el padre que la estaba dirigiendo nos invito a todos nosotros a cumplir nuestra misión que tenemos como hijos de Dios y bautizados: llevar su Palabra a todo el mundo. ¡Qué dicha la tuya! Dios te está invitando a ser su instrumento para llevar toda su palabra, toda su paz, sus enseñanzas. Dios te quiere usar a ti, para que por medio de ti Él pueda manifestar su grandeza a todos los demás.

    Yo te invito a que reflexiones esta noche si has sido instrumento de Dios, si no, creo que es buen momento para: dejarte llevar, confiar en el Señor, no tener miedo, para que Él pueda elaborar sus planes por medio de ti y que su mensaje llegue a todos los corazones que Él quiere habitar.

    Antes de acostarte hoy y cerrar los ojos, piensa: ¿Has sentido el obrar de Dios en ti? ¿Has influido para bien el día de hoy en la vida de los demás? ¿Tienes algo que te esté reprimiendo para que Dios actúe en ti y seas sus dos manos? ¿Qué puedes cambiar el día de mañana para mostrarle a Dios que quieres que te use para hacer su voluntad? Si Dios nos hace sus instrumentos para llevar la verdad, la paz, la justicia y el amor, estoy seguro que el mundo será un mejor lugar.

    Mes de Mayo, mes del Rosario, mes de nuestra Madre la Virgen. A pedirle a ella que interceda por nosotros para llegar a ser buenos instrumentos de Dios.

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