Dia Mundial del Síndrome de Down 2012

Miércoles, 21 marzo, 2012

Hoy es 21 de marzo, Día mundial del síndrome de Down. No quiero obviar algo que resulta a todos evidente, y que es uno de los dramas de nuestra sociedad, nacen poquísimos niños con síndrome de Down. ¿Por qué? Porque pueden ser detectados a los pocos meses de embarazo. El resto ya lo sabéis. Por eso, cada vez que veo a un niño con síndrome de Down, me lleno de alegría y pienso en sus padres. Ellos me convencen de que sigue habiendo gente buena en esta tierra. Con frecuencia he observado que donde hay personas con síndrome de Down se genera un ambiente de respeto y simpatía a su alrededor. No sólo en los familiares más íntimos, padres y hermanos, sino también en el colegio, o en los lugares de trabajo, o en las tiendas… Es como si ante su presencia, algo noble surgiera de nuestro interior, algo que nos llena de cuidado y sensibilidad. Ya sé que no siempre es así, pero ya me entendéis lo que quiero decir.

Acerca de la biblioteca de un amigo

Miércoles, 21 marzo, 2012

Un amigo tiene una biblioteca magnífica en su casa. Se trata de una pared entera donde una gran estantería aloja más de 400 libros. Y además tiene también una espléndida colección de películas en DVD y CDs de música clásica, de jazz, etc… En fin, que me da un poco de envidia cada vez que la veo.

Un día, mientras miraba extasiado su biblioteca, me dijo: “Cuando al entrar en casa, miro esa estantería, me doy cuenta de que, como cada día, mis dos hijos pequeños y mi esposa requieren mi tiempo y mi cariño, y sé que, un día más, me acostaré sin poder disfrutar de ella”… Me quedé pensando. Sí, la biblioteca de mi amigo parece un tesoro inútil, un despilfarro, porque su dueño no puede disfrutarla… Pero no, la biblioteca de mi amigo es un altar. Un altar en el que se ofrece a Dios, cada día, un sacrificio de música, de cine, de lectura… Esa biblioteca es el símbolo de la ofrenda de tiempo que hace a Dios por sus hijos y su esposa.

Al leer en el evangelio como Jesús “no quería andar por Judea porque los judíos trataban de matarlo”, comparto con él esa actitud de evitar el peligro, y más cuando, lo que está en juego, es la vida. Pero al seguir leyendo que, a pesar de eso, “subió también él, no abiertamente, sino a escondidas”. No te entiendo, Señor, si quieres conservar la vida, ¿para qué subir? Y si es estás dispuesto a morir, ¿por qué ocultarte? ¿Para qué subir, si no quieres que se sepa? … ¿Para qué conservar una magnifica biblioteca y a la vez, tener tantos hijos y trabajo que nos impide disfrutarla? La respuesta viene más adelante, cuando se nos dice: “Mirad como habla abiertamente”. Jesús conservó la vida para entregarla por nosotros, para ofrecerla en sacrificio a Dios por nosotros. Es paradójico, como la biblioteca de mi amigo: conservar, cuidar la vida (la biblioteca), no para disfrutarla, sino para que entregándola la disfrutáramos nosotros… ¡Fascinante, la biblioteca de mi amigo!

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 522 seguidores

%d personas les gusta esto: