Cuando Dios nos llame…

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Cuando Dios nos llame, no nos juzgará por las obras de los demás, sino por las nuestras. Tampoco va a pedirnos, ese día, un informe de ventas. No nos juzgará por el número de personas que nos hayan hecho caso, sino por el empeño que hayamos puesto en extender su Reino. Son dos cosas distintas.

   Al entrar en una casa, saludad; si la casa se lo merece, la paz que le deseáis vendrá a ella. Si no se lo merece, la paz volverá a vosotros. Cuando anuncies a Jesucristo, no andes demasiado pendiente de los frutos. Mira que el propio Señor, después de predicar incansablemente durante tres años, murió sin apenas discípulos. ¿Acaso fue culpa suya? Sabes que no. La culpa de nuestra falta de correspondencia a la gracia es toda nuestra.

   Tú anuncia generosamente a Jesucristo, aunque te devuelvan desplantes y humillaciones. Recuerda que el Señor no te preguntará si te han hecho caso. Tan sólo te preguntará si lo has anunciado. Y si, en lugar de presentarte ante Él con un informe de ventas, te presentas con una colección de bofetadas y escupitajos… ¡Bendito tú, siervo bueno y fiel, porque así se presentó el Señor ante su Padre!

Autor: José-Fernando Rey Ballesteros

Los fantásticos libros voladores del señor Morris Lessmore (Completo)

Ha recibido el Oscar al Corto de animación. Su titulo en inglés es: The Fantastic Flying Books of Mr. Morris Lessmore

Inspirado de algún modo, por el huracán Katrina, Buster Keaton o El Mago de Oz, y sobre todo por un gran amor por los libros, los libros fantásticos voladores del señor Morris Lessmore es una alegoría conmovedora y humorística sobre los poderes curativos de los relatos escritos. Usando una variedad de técnicas (miniaturas, animación por ordenador, animación 2D) ha sido galardonado con este Oscar al mejor corto de animación, su autor e ilustrador William Joyce y Co-director Oldenburg Brandon, nos recuerda, en cierto modo, a aquellas películas mudas y musicales de MGM en Technicolor. .

JMJ Madrid 2011 puede ser Premio Príncipe de Asturias a la Concordia

Me acaban de enviar este mensaje y como me parece importante lo pongo en el blog. ¡Suerte con esta iniciativa!

La JMJ puede ser Premio Príncipe de Asturias. Ha llegado la grata noticia de proponer la Jornada Mundial de la Juventud Madrid 2011 para la Candidatura al Premio Príncipe de Asturias a la Concordia, tras el impacto mundial que han tenido estas jornadas, donde hemos podido comprobar que la J.M.J. no solo ha conseguido movilizar de una manera muy significativa a jóvenes de todo el mundo, sino que los ha llenado de mensajes de esperanza que inundan sus corazones de ilusión y alegría de vivir los valores éticos y morales del humanismo cristiano, que pretende conseguir un mundo mejor basado en la fraternidad, la justicia y la solidaridad, la comunión de un estilo de vivir basado en el amor para con todos y el respeto para las legítimas opciones diversas y ha puesto de manifiesto la amplia capacidad de convocatoria y liderazgo mundial que tiene el Papa Benedicto XVI, como antes la tuvo su antecesor Juan Pablo II, sobre una generación de jóvenes comprometidos con unos valores sustentados en el mensaje de Jesucristo.

Por todo esto sería preciosísimo conseguir este reconocimiento. Para ello pinchar en este enlace
http://www.madrid11.com/es/component/chronocontact/?chronoformname=Candidatura

Solo hay que rellenarlo y pulsar en Submit (Enviar). 

Lo que vale al final

Alfonso Daudet, en “Cartas desde mi molino“, narra la siguiente conmovedora historia. Al hijo de rey de Francia, al Delfín, le había llegado la hora de morir. El capellán trata de inculcar conformidad y esperanza al niño. Pero el pequeño no entiende que, siendo el Delfín, tenga que morir.

– “Que muera en mi lugar Beppo, mi fiel amigo. Le pagamos bien y, como otras veces, ocupará mi puesto”.

El capellán le dice que la muerte es “personal e intransferible”.

– “Al menos, me pondré mis vestidos de armiño, para entrar en el cielo vestido de Delfín ­replica ingenuamente”.

Nueva intervención del sacerdote. Al fin, llorando y volviéndose hacia la pared, el niño exclama: – “Entonces, ser Delfín, no vale de nada”.

De cara a la realidad de la muerte “Ser Delfín no vale de nada”. Lo que vale es haber sido un buen Delfín. Vale haber hecho bien el papel que nos ha asignado Dios a cada uno. Con la muerte dejamos el papel y todo lo que lo rodea. Solo el cómo lo hayamos hecho, eso nos acompañará eternamente.