Un relato con las cuatro estaciones de Vivladi

Ya vimos la historia de la composición “claro de luna” de Beethoven. Hoy es diferente se trata de aprovechar la idea de las cuatro estaciones de Vivaldi, para contar un relato. Así despedimos julio.

La falta de respeto y la falta de paciencia

¿Tenemos suficiente paciencia con las personas mayores? En nuestra cultura con frecuencia no se aprecia a las personas mayores. ¿Nos damos cuenta que la sabiduría que poseen las personas de la tercera edad no tiene precio?

Un buen vídeo para valorar el respeto y la paciencia con los mayores.

La fidelidad y su relación con otras virtudes

descargaEn torno a la figura del beato Álvaro se han hecho estos días diversas referencias a las virtudes que vivió, destacando entre ellas la fidelidad. He estado estudiando un poco esta virtud y me ha parecido interesante la relación que mantiene con otras virtudes. Además de la evidente relación de la fidelidad con la justicia y la fortaleza, tenemos también estas otras: 

a) Fidelidad, caridad y amistad

La fidelidad, es una de las propiedades esenciales del amor, «por lo que el precepto de la fidelidad se extiende tanto como el de la caridad. El amor tiende, por esencia, al establecimiento de una relación personal, y cuanto más íntima sea esta relación, más profundo será el deber de fidelidad»[1]. B. Häring llega a afirmar que, «aunque en el concepto de fidelidad entra esencialmente el de firmeza, lealtad y constancia personal, no es éste, sin embargo, el que debe ofrecerse primero a nuestra mente cuando hablamos de fidelidad. En su sentido pleno, expresa la fidelidad una relación amorosa y personal con otro o con la comunidad»[2]. Seguir leyendo “La fidelidad y su relación con otras virtudes”

El peculiar crecimiento del bambú

El hecho es conocido y existe en la red abundantes referencias. Es una alegoría magnífica para la oración de petición, y también para este el año de la fe

Efectivamente, sucede algo muy curioso con algunas variedades del bambú (Bambusoideae), que lo transforma en no apto para impacientes: Siembras las semilla, la abonas y te ocupas de regarla constantemente. Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto, que un agricultor inexperto estaría convencido de haber comprado semillas estériles.

Sin embargo, en el séptimo año en un período de sólo seis semanas, la planta de bambú crece más de 30 metros! ¿tardó solo seis semanas crecer?. No. La verdad es que le tomó siete años y seis semanas desarrollarse. Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitían sostener el crecimiento que iba a tener después.

Sin embargo, en la vida cotidiana, muchas personas tratan de encontrar soluciones rápidas, triunfos apresurados sin comprender que lo importante pasa siempre por un proceso de maduración profundo y que éste requiere tiempo. Quizás por la misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados en corto plazo, abandonan súbitamente, justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta.

Es tarea difícil convencer al impaciente del valor de la oración perseverante y de saber esperar el momento adecuado. Es necesario entender que en muchas ocasiones estaremos frente a situaciones en las que creemos que nuestra oración no sirve para nada. En esos momentos (que todos tenemos), debemos recordar el ciclo de maduración del bambú, y aceptar que –si perseveramos- aunque no veamos nada, por la fe sabemos que nuestra petición no dejará de ser escuchada.

Además esa perseverancia va gradual y progresivamente creando los hábitos y el temple que nos permitirá sostener el fruto y rendir la mayor gloria a Dios que seamos capaces cuando llegue el momento adecuado.

Benedicto XVI en la fiesta de Santa María Reina

Ya siento tener estos días de verano un poco desatendido el blog. Pero es evidente que los que os acercáis por este blog, entre vuestras virtudes está la paciencia.

Hoy miércoles, Benedicto XVI, desde su residencia de verano en Castel Gandolfo, ha presidido la audiencia general del miércoles, en la que ha reflexionado sobre la fiesta de Santa María Reina, que se celebra hoy. Recordó la historia de esta celebración instituida en 1954 por Pío XII.

“Fue colocada ocho días después de la solemnidad de la Asunción para evidenciar la estrecha relación entre la realeza de María y su glorificación en cuerpo y alma junto a su Hijo”.

Benedicto XVI explicó que María es reina por Jesús, y que se trata de un reinado construido sobre la humildad.

“Existe la idea de que un rey o una reina son personas con poderes o riqueza, pero éste no es el tipo de realeza de Jesús y de María. El reino de Cristo se construye sobre la humildad, el servicio y el amor”.

El Papa invitó a los presentes a confiar en María y a presentarle cualquier necesidad que tengan, seguros de que Ella les ayudará.

En nuestra oración, dirijámonos con confianza a Ella. María intercederá siempre por nosotros ante su Hijo”.
Antes de finalizar, un grupo de religiosas cantó una original canción a Benedicto XVI.

“El mundo es redimido por la paciencia de Dios, y destruido por la impaciencia de los hombres”

Siempre que un corazón percibe de algún modo el calor de Cristo, y decide abrirse a esa fuente de alegría para conocerla mejor, entonces, y aunque sea a escondidas, se produce el milagro más sorprendente al que podemos asistir: la acción de la gracia en un alma. Con cierta frecuencia, he tenido la suerte de ser testigo de excepción de ese encuentro de la libertad personal con la gracia de Dios… Quienes hayan tenido esta experiencia saben cuánta alegría genera. Sí, todos podemos -y debemos- facilitar a parientes, amigos, colegas, el encuentro con Dios… Todos podemos aprender a mirarles como los mira Él, a participar de algún modo de la paternidad divina que cuida de cada uno de sus hijos. (Cfr.Basta una cebolla) Seguir leyendo ““El mundo es redimido por la paciencia de Dios, y destruido por la impaciencia de los hombres””

Así rezan las mujeres (humor)

Me envía un familiar (mujer por cierto), esta graciosa oración. A ver qué os parece a vosotros:

Señor:
Te pido SABIDURÍA para entender a este hombre.
Te pido PACIENCIA para soportarlo,
BONDAD para tratarlo.
Te pido AMOR para perdonarlo;
y no te pido FUERZAS, Señor…
No te pido FUERZAS, porque si me las das, ¡es que LO MATO, Señor!