La Gracia de la Presencia Real

Domingo, 28 abril, 2013

Hoy domingo, puede venir bien este impresionante vídeo sobre la vivencia personal de la Eucaristía

Anuncio, testimonio y humildad

Jueves, 18 abril, 2013

Si puedes, no desaproveches la ocasión de leer despacio la primera lectura de la Misa de hoy. Un piadoso prosélito, administrado de los tesoros de la reina de Etiopía, iba de vuelta a su país, después de realizar sus deberes religiosos en Jerusalén y rezar en el Templo de Yahvé. Iba leyendo el libro de Isaías.

El apóstol Felipe, por su parte, escuchó de Dios la indicación: “acércate a esa caravana que va por el camino de Jerusalén a Gaza”. Felipe se sitúo cerca y pudo escuchar lo que leía. Felipe toma la iniciativa y le pregunta si entiende lo que lee. A lo que el etíope le responde: “¿Cómo voy a entenderlo, si nadie me lo explica?”. Y Felipe empezó a hablarle de Jesús.

Y es que la fe nace de la escucha y se refuerza con el anuncio. ¿Y nosotros sabemos hablar de Jesús, de lo que representa para nosotros, en familia, con los que forman parte de nuestra vida cotidiana? (cfr. Papa Francisco) Leer el resto de esta entrada »

¿Tienes más fe que “Tommy”?

Viernes, 1 marzo, 2013

La imagen de la izquierda muestra al perro “Tommy”, que desde hace dos meses que se celebró el funeral de su dueña en esa pequeña iglesia en el sur de Italia, no se ha perdido una sola misa.

Cuando las campanas de la iglesia de Santa María de la Asunción en San Donaci comienzan a sonar, este pastor alemán de 12 años de edad, se pone en marcha desde el pueblo hasta llegar al lugar donde estuvo el féretro de su dueña durante el funeral. Desde aquel día Tommy ha vuelto a diario a sentarse en silencio y asistir a misas, bautizos y funerales, según afirma el sacerdote local Donato Panna, que le permite quedarse, como muestra de fidelidad.

Es una hazaña notable de la “fe” o podríamos decir de la memoria. Allí fue el último lugar donde Tommy vió a su dueña. Así que es allí donde el perro se reúne con los demás cada día para “recordarla”.
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La vida eterna

Lunes, 25 febrero, 2013

Daniel esta planificando el fin de semana de su vida con un par de amigos, cuando un extraño hombre aparece y habla con Daniel  acerca de la vida eterna y lo que puede llegar a tener o perder. Empecemos por lo más importante (la Misa) le dice al final. Es curioso lo bien hechos que están estos vídeos de outside da box. De un modo sencillo transmiten eficazmente un mensaje que resulta hasta simpático.

Cuando se trata de escoger

Martes, 7 agosto, 2012

Con cierta frecuencia, más de la deseable, tenemos que decidir entre ser cristianos o no, entre Dios o los hombres.

Por ejemplo, cuando hemos de decir que no a propuestas escabrosas; cuando llega el momento de no reír determinados chistes. O cuando, en un viaje organizado, tenemos que preguntar por una iglesia para asistir a misa. O cuando sugerimos bendecir en una comida de un restaurante y nos santiguamos tranquilamente…

En esos momentos cotidianos y sencillos los ojos de Dios y los ojos de los hombres nos miran desde enfoques opuestos y hemos de decidir qué hacer. Se trata de escoger: ser cristianos o no; agradar a Dios o a los hombres. Se trata de escoger entre el aprecio y la estima de los hombres o escoger a Dios y entregarle el sacrificio de nuestra propia honra. Esta última opción, parece difícil y costosa, pero no lo es tanto. Además nos libera de la esclavitud de la propia imagen, del obligado quedar bien, y sobre todo nos hace agradables a los ojos de Dios. Vamos a buscar, tu y yo, en adelante caer bien a Dios antes que a nadie.

Le encantaba cazar. Era lo que más le gustaba del mundo. Todos los años le invitaban al mejor plan que se pudiera imaginar. En un castillete de la dehesa una docena de cazadores le esperaban para pasar un fin de semana de cacería… De viernes a lunes, disfrutando de la caza.

“Y como cada año, -así lo recordaba su hijo después de su muerte-, mi padre nunca fue a esa cacería. Le habría encantado, pero no fue. Siempre decía lo mismo: “si no voy a poder a Misa el domingo, no merece la pena nada. No puedo fallar a Dios en su día. No puedo. No quiero”. Y continuaba aquel joven: “mi padre no se daba cuenta de que así me daba una lección silenciosa que yo, siendo niño, veía que se repetía cada año, pues no había ocasión donde no le invitaran, y su respuesta siempre era la pregunta de si al menos podría ir a Misa el domingo”.

¿Que importante es el ejemplo de los padres! Sois los que planificáis las vacaciones y los hijos se fijan en todo: en la puntualidad y en las ganas, en el interés por fijar un destino u otro, etc… 

Así lo recordaba aquel hombre ya adulto: Leer el resto de esta entrada »

¿Disfrutas con las cosas de Dios?

Jueves, 7 junio, 2012

No sé si has visto este vídeo (vídeo adjunto). No has tenido esa misma experiencia, con alguien que te acompaña con los cascos puestos, o se ponen a enviar en plena conversación un wassup o a jugar con el móvil mientras le hablas. Molesta ¿Verdad? Y no te has preguntado acaso: Dónde está tu cabeza y tu corazón cuando estás en las cosas de Dios; o si te resultan cargantes las prácticas religiosas o si disfrutas con las cosas de Dios.

Te lo pregunto porque nos dice san Marcos que “La gente, que era mucha, disfrutaba escuchándolo (a Jesús)”... Aquellos pescadores y gentes sencillas de Galilea sonreían mientras Jesús hablaba. El tiempo se les pasaba “volando”. Disfrutaban tanto escuchando la Palabra de Dios que podían pasar hasta tres días con Él, sin tener ya que comer. Leer el resto de esta entrada »

Esta tarde tengo la misa de graduación de 4º ESO en el Colegio. Terminan una etapa y empezarán el curso que viene el bachillerato. Algunos ya están pensando en la carrera que quieren hacer. Por eso, estas palabras de san Pablo en la misa de hoy pueden venir muy bien para empezar la homilía: “Lo que me importa es completar mi carrera y llevar adelante el encargo que me dio el Señor Jesús”. Y es que, para Para San Pablo la vida es como una carrera,y el cristiano como un atleta de Cristo: “olvidando lo que dejo atrás y lanzado a lo que está por delante, corriendo hacia la meta, para alcanzar el premio a que Dios me llama” (Flp 3, 13-14). Leer el resto de esta entrada »

Cuenta un viejo relato cómo, en unos días de intensa lluvia, se produjeron unas inundaciones importantes, como consecuencia del desbordamiento de un gran río. El nivel del agua fue subiendo sin parar. Los sistemas de emergencia de la región pusieron en marcha todos los Operativos de salvamento disponibles.

Una de las lanchas se detuvo a la puerta de un caserío y exhortó al aldeano que allí se encontraba para que abandonara cuanto antes su vivienda, pues el agua estaba alcanzando ya el nivel de su puerta de entrada. Pero el aldeano les dijo: «No, no; id a por otros, que a mí me salvará la Providencia».
Pasaron unas horas, y el agua llegaba hasta la altura del piso superior de la casa del aldeano. Apareció una segunda lancha de salvamento, pero el hombre volvió a decirles lo mismo.
Tuvo suerte, porque, cuando el agua llegaba al nivel del tejado, y aquel hombre estaba sentado sobre él, una tercera lancha le ofreció Socorro, pero el aldeano insistió en que la Providencia le salvaría.
No llegó ninguna otra lancha y el aldeano murió ahogado. Llegó a su juicio en el Cielo y compareció allí con una protesta:
«Yo, confiando en la Providencia…, y la Providencia, nada, que deja que me ahogue».
«¿Cómo que nada? ¡Tres lanchas te hemos enviado! », se escuchó.

Hay personas que, como este pobre aldeano, esperan que la Providencia se manifieste de un modo extraordinario que ni ellos mismos saben bien en qué consiste. Sin embargo, lo normal es que la Providencia se manifiesten ante nosotros de modo cotidiano, a través de las situaciones corrientes de nuestra vida, por medio de las personas que tratamos de modo habitual. Así sucedió también, por ejemplo, a Romano Guardini:

«Un domingo fui a Misa a la iglesia de los dominicos de la Oldenburgerstrasse. Me encontraba en un estado critico. Cuando vi al hermano lego encargado de la colecta pasar con el rostro tranquilo y sonriente, portando su cestilla tintineante, me dio mucha envidia y pensé de repente: ¿No podrías tú llegar a ser como él? Entonces tendrías su paz. Y luego me dije: ¡Podrías ser sacerdote! Y entonces fue como si todo adquiriese tranquilidad y claridad. Volví a casa con un sentimiento de felicidad que desde hacía mucho tiempo no había sentido». Leer el resto de esta entrada »

¿Dónde vas a pasar la Navidad este año? Es una pregunta frecuente en estas fechas. Lo que queremos saber con esta pregunta, por lo general, es dónde o con quién van a pasar la cena de Navidad del día 24. Porque se trata de una noche especial en la que se cena bien, rodeado de la familia, se hacen regalos y se brinda y canta.

Evidentemente, para los cristianos, la esencia de la Navidad no consiste en una cena familiar y festiva, cosa que no me parece nada mal por cierto, más aún la espero con gusto y disfruto de esas cosas como el que más.

No, para los católicos, el corazón de la navidad está en la Misa. Por cierto, te has dado cuenta que la palabra inglesa Christ-Mass lo dice (Misa en inglés se dice Mass). El lugar y el momento central de la Natividad del Señor ocurre en la celebración -en muchos sitios es a media noche- del Santo sacrificio de la Misa.

Jesús nació en Betlen, palabra hebrea que significa “Casa del Pan”. En su cumpleaños, vuelve a nacer en Betlen, a esa su hogar-casa de pan que es la Eucaristía, por eso nos acercamos al hogar de la hogaza de la Sagrada Comunión, y como familia suya que somos le celebramos con alegría de fiesta.

Jesús nació en un pesebre. Y acaso el pesebre no es un lugar para el alimento de los animales porque Él deseaba ser alimento para nuestras almas. Él nos alimenta en la Misa.

Todo un Dios se oculta en el Niño de Belén, con un aspecto inocente, humilde, en la naturaleza humana de un pequeñín. De igual modo, ahora quiere ocultarse también en las apariencias humildes del pan y del vino.

Si en la primera Natividad, el Hijo de Dios, tomó carne y sangre humanas, en cada Misa, el mismo Jesucristo -con su cuerpo, su sangre, su alma y su divinidad- viene para estar con nosotros en el altar y en nuestras almas (es el Dios-con-nosotros). De algún modo así ocurre cada día en cada Misa.

Árboles de Navidad, villancicos, felicitaciones, regalos, cenas, familias, amigos, luces, fiestas y todas las tradiciones navideñas que quieras… Bien ¡Pero no es suficiente! Te falta lo esencial, la mayor tradición navideña de todas:  ¡la Misa en la fiesta de la Navidad!

Por lo tanto. . . ¿Dónde vas a pasar la Navidad este año? ¡Nos vemos en la Misa! A y piénsate en llevarle algún regalo para María y José

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