La esperanza, es lo último que se pierde

esperanzaSegún el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española la esperanza es el “estado del ánimo en el cual se nos presenta como posible lo que deseamos”. Se trata de un estado de ánimo que nos invita a la acción, nos da las fuerzas y ánimos suficientes para perseverar y seguir esforzandonos en lo que hacemos. Esta es la cara de la esperanza.

¿Pero que ocurre si tras un esperanzador esfuerzo, si tras un duro trabajo en pos de ese deseo, éste se aleja y aleja más y más, como el tren que parte sin demora y se empequeñece hasta perderse más allá de la línea del horizonte? Ocurre que llega la decepción, la desconfianza, la desesperación, la desilusión. Es la cruz de la esperanza.

Entonces, ¿Qué hacer? ¿Nos dejamos llevar por la esperanza o vivimos totalmente desesperanzados? Federico García Lorca, el poeta granadino, sentenció: “El más terrible de los sentimientos es el sentimiento de tener la esperanza perdida”... Por eso, lo que nunca se debe hacer es dejar de lado la esperanza.

Lo que conviene y mucho es ser realistas a la hora de seleccionar nuestros sueños y objetivos. Ser optimistas y sensatos a la vez, a la hora de cimentar nuestras esperanzas y de valorar los medios que tenemos para logarlas; y así luego, trabajar con empeño para darles cumplimiento.
Y si a pesar de todo llegara el fracaso, si después de todo nuestro esfuerzo la esperanza que nos guió se esfuma, recuerda la siguiente cita de Ghandi: “Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa.” Si has hecho todo lo posible, si te has esforzado al máximo puedes estar tranquilo. Y recuerda que siempre “la esperanza es lo último que se pierde”.

Ahora que comienza el curso…

olas del marBueno, ya estoy de regreso. De nuevo a la normalidad. Comienza un nuevo curso y para muchos la vuelta de las vacaciones supone un pequeño terremoto. Esta entrada está dedicada a quienes necesitamos ánimos para vencer en las escaramuzas de la lucha diaria.

El Reino de los Cielos padece violencia, y los esforzados lo conquistan (Mt 11, 12). Puede parecer el lema de un repostero; pero no, son palabras del Señor. Y no solo palabras, El mismo, que es nuestro Modelo y Camino, nos dio ejemplo de ello toda su vida: desde la cuna de Belén hasta su muerte en la Cruz, nos manifestó de mil maneras la necesidad que tenemos de fortaleza y reciedumbre si queremos cumplir la Voluntad de Dios. Cristo, que es nuestra paz, es también el Camino (Jn 14, 6). Sí queremos la paz, hemos de seguir sus pasos. La paz es consecuencia de la guerra, de la lucha, de esa lucha ascética, íntima, que cada cristiano debe sostener contra toda lo que, en su vida, no es de Dios: contra la soberbia, la sensualidad, el egoísmo, la superficialidad, la estrechez del corazón (Es Cristo que pasa, 73)… Y la pereza o flojera.

Todo lo puedo en Aquel que me conforta (Flp 4, 13). nuestra fortaleza es prestada; por eso, acudiremos a buscarla a los sacramentos y a la oración. Y después pondremos de nuestra parte la buena disposición: ¿Podéis beber el cáliz que yo he de beber? -Podemos, le dijeron (Mt 20, 22). Pero ser fiel a Dios exige lucha: conocer los enemigos más importantes, como la soberbia y el descuido de las cosas pequeñas; pelear para que no se apague la vida sobrenatural; no volver la cara atrás; no chapotear con las tentaciones; luchar contra el aburguesamiento; fomentar un verdadero horror al pecado y esforzarse por evitar los pecados veniales deliberados; luchar con constancia.
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“Cuando el bien de todos se convierte en el bien de cada uno, y el bien de cada uno se convierte en el bien de todos.”

Venice,ItalyComunión de los santos. Un motivo para la lucha personal es la consideración del bien que se hace a los demás cuando combatimos, y el mal que también se obra cuando nos dejamos llevar por la tibieza y la desgana. El dogma de la Comunión de los Santos es una extraordinaria ayuda para seguir adelante, también si el camino se vuelve más empinado, pues, si padece un miembro, todos los miembros padecen con él; y, si un miembro es honrado, todos los otros a una se gozan (1 Co 12, 26). De ahí el valor que pueden tener si se ofrecen por los demás: la oración, ofrecer la aridez en el cumplimiento de las normas de piedad, el cansancio, el trabajo, el estudio, las pequeñas incomodidades de cada día, pueden convertirse en ocasión de ayuda para quienes se encuentran en dificultad en cualquier lugar del mundo: «Tendrás más facilidad para cumplir tu deber al pensar en la ayuda que te prestan tus hermanos y en la que dejas de prestarles, si no eres fiel» (Camino, n. 549).
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Lucha ascética

585Mañana tengo que dar una meditación sobre esa lucha diaria, secreta, que mantenemos todos los cristianos en el secreto de nuestro corazón. No debemos olvidar que sólo recibe la gracia del Paráclito quien libremente se abre a su acción, y esto comporta esfuerzo, porque el corazón humano se ha retraído de Dios por el pecado. Tampoco a luchar el influjo de la cultura del bienestar y lo políticamente incorrecto que resulta hoy hablar de luchas y exigencias… Me he encontrado con este texto, que aunque un poco largo lo copio en el blog:

La predicación de san Josemaría sobre la lucha cristiana hace eco a la Sagrada Escritura que, desde el primero hasta el último de sus libros, habla de un combate contra el mal (cfr. Gn 3, 15; Ap 12,17). Las referencias bíblicas son constantes. Por ejemplo, cita varias voces si libro de Job: “Militia est vita hominis super terram” (Jb 7, 1; cfr. C, 306; AD, 117); recuerda la advertencia de Jesús: “¡Cuán angosta es la puerta y estrecho el camino que conduce a la Vida!” (Mt 7, 14; cfr. AD, 129), comenta las enseñanzas paulinas: “Tomemos el escudo de la fe, el casco de salvación y la espada del espíritu que es la Palabra de Dios (cfr. Ef 6, 11 ss.)” (CONV, 123). Seguir leyendo “Lucha ascética”

La flor mas bella

ece55-flores-de-primavera-spring-flowers-landscapes-paisajes-gMe llega una de esas historias que circula por la red. Aquí va:
Se cuenta que allá para el año 250 a.C., en la China antigua, un príncipe de la región norte del país estaba por ser coronado emperador, pero de acuerdo con la ley, debía casarse. Para solucionar esta situación el príncipe anuncio que recibiría en una celebración especial a todas las pretendientes y lanzaría un desafío. Una anciana que servía en el palacio hacia muchos años, escuchó los comentarios sobre los preparativos. Sintió una leve tristeza porque sabia que su joven hija amaba sinceramente al príncipe.
Al llegar a la casa y contar los hechos a la joven, se asombro al saber que ella quería ir a la celebración. Sin poder creerlo dijo: –“Hija mía, ¿que vas a hacer allá? Todas las muchachas más bellas y ricas de la corte estarán. Elimina esa idea insensata de la cabeza. Sé que debes estar sufriendo, pero no hagas que el sufrimiento se vuelva locura.” 
Y la hija respondió: -“No, querida madre, no estoy sufriendo y tampoco estoy loca. Es probable no me escoja pero es mi oportunidad de estar por algunos momentos cerca del príncipe. Esto me hará feliz.”
Por la noche la joven llegó al palacio donde estaban las muchachas mas bellas, con bellas ropas y costosas joyas.
Entonces, el príncipe anunció el desafío: –“Daré a cada una de ustedes una semilla. Aquella que me traiga la flor más bella dentro de seis meses será escogida por mí, como esposa y futura emperatriz de China.”
La propuesta del príncipe seguía las tradiciones de aquel pueblo, que valoraba mucho la especialidad de cultivar algo, sean costumbres, amistades, relaciones, etc. Seguir leyendo “La flor mas bella”

Por ser vos quien sois, Bondad infinita

Por un momento aplícate personalmente estas palabras: ¡Si al menos tú comprendieras en este día lo que conduce a la paz! Pero no: está escondido a tus ojos. Al divisar a lo lejos Jerusalén, Cristo lloró mientras pronunciaba estas palabras. Pero de algún modo, las podemos aplicar a cada de nosotros cada vez que le abandonamos por la sensualidad, la pereza o comodidad, y en fin, por la dificultad de resistir la presión del ambiente. Vamos, tú y yo, a alegrarle hoy el día a Jesús con nuestra lucha por serle fieles.

Puede ser de gran ayuda para convertirnos, contemplar el rostro de Jesús entristecido por nuestra mala conducta. De hecho los que no lo hacen son aquellos que se abandonan a los placeres de este mundo y huyen de pensar en estas cosas para no turbar sus pequeños goces y gustos egoístas. Pero recuerda que la escoria de los egoísmos es la tristeza. Nosotros vamos a ser felices ya desde ahora, sabiendo que la felicidad del Cielo es continuación de la de la tierra. Seguir leyendo “Por ser vos quien sois, Bondad infinita”

“No a nosotros, Señor, no a nosotros, sino a tu nombre da la gloria”

Así reza el salmo 113:  “No a nosotros, Señor, no a nosotros, sino a tu nombre da la gloria”…  Este Salmo es el que se canta (ver vídeo abajo) en el momento cumbre de la película “Enrique V”, adaptación extraordinaria de Keneth Branagh a la obra de Shakespeare. Tras vencer a los franceses en la batalla de Agincourt, y con el campo de batalla aún sembrado de cadáveres, se procede al recuento de bajas. Los franceses han tenido 25.000 bajas. Los ingleses, en cambio… 25. Tal desproporción se presenta como algo disparatado. Es un triunfo sin precedentes. Uno pregunta al Rey si será lícito gloriarse de semejante batalla. Enrique V, entonces, dice: “que nadie en Inglaterra se gloríe de esta victoria sin decir que Dios luchó a nuestro favor”. Acto seguido, ordena que se recojan los cadáveres mientras se canta el “non nobis”, que resulta especialmente sobrecogedor en aquellas circunstancias: