“Cuando el bien de todos se convierte en el bien de cada uno, y el bien de cada uno se convierte en el bien de todos.”

Venice,ItalyComunión de los santos. Un motivo para la lucha personal es la consideración del bien que se hace a los demás cuando combatimos, y el mal que también se obra cuando nos dejamos llevar por la tibieza y la desgana. El dogma de la Comunión de los Santos es una extraordinaria ayuda para seguir adelante, también si el camino se vuelve más empinado, pues, si padece un miembro, todos los miembros padecen con él; y, si un miembro es honrado, todos los otros a una se gozan (1 Co 12, 26). De ahí el valor que pueden tener si se ofrecen por los demás: la oración, ofrecer la aridez en el cumplimiento de las normas de piedad, el cansancio, el trabajo, el estudio, las pequeñas incomodidades de cada día, pueden convertirse en ocasión de ayuda para quienes se encuentran en dificultad en cualquier lugar del mundo: «Tendrás más facilidad para cumplir tu deber al pensar en la ayuda que te prestan tus hermanos y en la que dejas de prestarles, si no eres fiel» (Camino, n. 549).
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Lucha ascética

585Mañana tengo que dar una meditación sobre esa lucha diaria, secreta, que mantenemos todos los cristianos en el secreto de nuestro corazón. No debemos olvidar que sólo recibe la gracia del Paráclito quien libremente se abre a su acción, y esto comporta esfuerzo, porque el corazón humano se ha retraído de Dios por el pecado. Tampoco a luchar el influjo de la cultura del bienestar y lo políticamente incorrecto que resulta hoy hablar de luchas y exigencias… Me he encontrado con este texto, que aunque un poco largo lo copio en el blog:

La predicación de san Josemaría sobre la lucha cristiana hace eco a la Sagrada Escritura que, desde el primero hasta el último de sus libros, habla de un combate contra el mal (cfr. Gn 3, 15; Ap 12,17). Las referencias bíblicas son constantes. Por ejemplo, cita varias voces si libro de Job: “Militia est vita hominis super terram” (Jb 7, 1; cfr. C, 306; AD, 117); recuerda la advertencia de Jesús: “¡Cuán angosta es la puerta y estrecho el camino que conduce a la Vida!” (Mt 7, 14; cfr. AD, 129), comenta las enseñanzas paulinas: “Tomemos el escudo de la fe, el casco de salvación y la espada del espíritu que es la Palabra de Dios (cfr. Ef 6, 11 ss.)” (CONV, 123). Seguir leyendo “Lucha ascética”

La flor mas bella

Me llega una de esas historias que circula por la red. Aquí va:
Se cuenta que allá para el año 250 a.C., en la China antigua, un príncipe de la región norte del país estaba por ser coronado emperador, pero de acuerdo con la ley, debía casarse. Para solucionar esta situación el príncipe anuncio que recibiría en una celebración especial a todas las pretendientes y lanzaría un desafío. Una anciana que servía en el palacio hacia muchos años, escuchó los comentarios sobre los preparativos. Sintió una leve tristeza porque sabia que su joven hija amaba sinceramente al príncipe.
Al llegar a la casa y contar los hechos a la joven, se asombro al saber que ella quería ir a la celebración. Sin poder creerlo dijo: –“Hija mía, ¿que vas a hacer allá? Todas las muchachas más bellas y ricas de la corte estarán. Elimina esa idea insensata de la cabeza. Sé que debes estar sufriendo, pero no hagas que el sufrimiento se vuelva locura.” 
Y la hija respondió: -“No, querida madre, no estoy sufriendo y tampoco estoy loca. Es probable no me escoja pero es mi oportunidad de estar por algunos momentos cerca del príncipe. Esto me hará feliz.”
Por la noche la joven llegó al palacio donde estaban las muchachas mas bellas, con bellas ropas y costosas joyas.
Entonces, el príncipe anunció el desafío: –“Daré a cada una de ustedes una semilla. Aquella que me traiga la flor más bella dentro de seis meses será escogida por mí, como esposa y futura emperatriz de China.”
La propuesta del príncipe seguía las tradiciones de aquel pueblo, que valoraba mucho la especialidad de cultivar algo, sean costumbres, amistades, relaciones, etc. Seguir leyendo “La flor mas bella”

Por ser vos quien sois, Bondad infinita

Por un momento aplícate personalmente estas palabras: ¡Si al menos tú comprendieras en este día lo que conduce a la paz! Pero no: está escondido a tus ojos. Al divisar a lo lejos Jerusalén, Cristo lloró mientras pronunciaba estas palabras. Pero de algún modo, las podemos aplicar a cada de nosotros cada vez que le abandonamos por la sensualidad, la pereza o comodidad, y en fin, por la dificultad de resistir la presión del ambiente. Vamos, tú y yo, a alegrarle hoy el día a Jesús con nuestra lucha por serle fieles.

Puede ser de gran ayuda para convertirnos, contemplar el rostro de Jesús entristecido por nuestra mala conducta. De hecho los que no lo hacen son aquellos que se abandonan a los placeres de este mundo y huyen de pensar en estas cosas para no turbar sus pequeños goces y gustos egoístas. Pero recuerda que la escoria de los egoísmos es la tristeza. Nosotros vamos a ser felices ya desde ahora, sabiendo que la felicidad del Cielo es continuación de la de la tierra. Seguir leyendo “Por ser vos quien sois, Bondad infinita”

“No a nosotros, Señor, no a nosotros, sino a tu nombre da la gloria”

Así reza el salmo 113:  “No a nosotros, Señor, no a nosotros, sino a tu nombre da la gloria”…  Este Salmo es el que se canta (ver vídeo abajo) en el momento cumbre de la película “Enrique V”, adaptación extraordinaria de Keneth Branagh a la obra de Shakespeare. Tras vencer a los franceses en la batalla de Agincourt, y con el campo de batalla aún sembrado de cadáveres, se procede al recuento de bajas. Los franceses han tenido 25.000 bajas. Los ingleses, en cambio… 25. Tal desproporción se presenta como algo disparatado. Es un triunfo sin precedentes. Uno pregunta al Rey si será lícito gloriarse de semejante batalla. Enrique V, entonces, dice: “que nadie en Inglaterra se gloríe de esta victoria sin decir que Dios luchó a nuestro favor”. Acto seguido, ordena que se recojan los cadáveres mientras se canta el “non nobis”, que resulta especialmente sobrecogedor en aquellas circunstancias:

La lucha de la mariposa

Un hombre encontró un capullo de una mariposa y se lo llevó a casa para poder ver a la mariposa cuando saliera del capullo. Un día vio que había un pequeño orificio y entonces se sentó a observar por varias horas, viendo que la mariposa luchaba por poder salir de capullo.

El hombre vio que forcejeaba duramente para poder pasar su cuerpo a través del pequeño orificio en el capullo , hasta que llego un momento en el que pareció haber cesado  de forcejear, pues  aparentemente no progresaba en su intento. Pareció que se había atascado. Entonces el hombre, en su bondad, decidió ayudar a la mariposa y con una pequeña tijera cortó al lado del orificio del capullo para hacerlo más grande y así fue que por fin la mariposa pudo salir.

Sin embargo al salir la mariposa tenía el cuerpo muy hinchado y unas alas pequeñas y dobladas.

El hombre continuó observando, pues esperaba que en cualquier instante las alas se desdoblarían  y crecerían lo suficiente para soportar al cuerpo, el cual se contraería al reducir lo hinchado que estaba. Ninguna de las dos situaciones sucedieron y la mariposa solamente podía arrastrarse en círculos con su cuerpecito hinchado y sus alas dobladas…  Nunca pudo llegar a volar.

Lo que el hombre en su bondad y apuro no entendió, fue que la restricción de la apertura del capullo y la lucha requerida por la mariposa, para salir por el diminuto agujero, era la forma en que la naturaleza forzaba fluidos del cuerpo de la mariposa hacia sus alas, para que estuviesen grandes y fuertes y luego pudiese volar. Seguir leyendo “La lucha de la mariposa”

Ramón J. Sender: Requiem por un campesino español

Ramón J. Sender: Requiem por un campesino español, Ed. Destino, Barcelona 1977.

La obra literaria: se trata casi de una narración, apenas llega a ser una novela corta y tampoco parece un ejemplo de arte literario. Podría encuadrarse dentro del realismo español tradicional, costumbrista o social. Los rasgos líricos son comunes a casi todos los escritores de la primera parte del siglo XX.

La técnica: contrapunteado del presente estático y de un pasado que es la anécdota principal del libro. El sacerdote Mosén Millán espera en la sacristía a los fieles para la Misa de Requiem del campesino español, Paco el del Molino. En ese silencioso esperar de la sacristía se recuerdan, paso a paso, los escalones vitales que conducen a la muerte del campesino.

El argumento: es casi lo que se acaba de relatar. El pueblo en el que sucede la acción tiene unos territorios que pagan a un lejano duque. Paco-niño será monaguillo de Mosén, y, muy pronto, manifestará una singular preocupación por el sufrimiento de los pobres: esta piedad infantil será después ímpetu revolucionario contra el duque y los cabecillas fascistas que persiguen a los republicanos que derrocaron a la monarquía.

Momento histórico: La acción, pues, transcurre a lo largo de la Monarquía de Alfonso XIII, la República y el Levantamiento con los asesinatos; uno de ellos es el de Paco. Seguir leyendo “Ramón J. Sender: Requiem por un campesino español”