Paul Piff: ¿el dinero te hace malvado?

Es increíble lo que puede revelar un juego amañado de Monopolio. En esta entretenida pero aleccionadora charla, el psicólogo social Paul Piff comparte su investigación sobre cómo se comporta la gente cuando se siente rica.  Afirma que: “A medida que aumentan los niveles de riqueza de una persona, sus sentimientos de compasión y empatía bajan, y sus sentimientos de derecho, del merecimiento, y su ideología de auto-interés aumenta”. Pero aunque el problema de la desigualdad es un reto complejo y difícil, también hay buenas noticias. (Filmado en TEDxMarin).

¿Qué puede usarse como pasaporte universal para todo, menos para el Cielo; y que vale para obtener cualquier cosa, menos la felicidad?”

Benjamin Franklin

Una madre joven, con un niño pequeño cogido de su mano, le planteaba a Franklin la necesidad de tener en abundancia para poder ser feliz. Franklin, sin decir nada, cogió una manzana de una cesta y se la dio al niño. El pequeño la cogió con gran alegría. Franklin le alargó otra manzana, que el niño cogió con el mismo gozo con la otra mano. Entonces Franklin le dio una tercera. El niño quiso abarcar las tres y no pudo; se le cayeron todas al suelo rodando. Y el pequeño empezó a llorar.

–  ¿Ves? ­ dijo el sabio a la madre ­ Aquí tienes un hombrecillo que posee demasiadas riquezas para poder disfrutarlas. Con dos manzanas era feliz; con tres ya deja de serlo. ¿No ocurre lo mismo a menudo con los hombres?

La felicidad vale más que las cosas. Por eso las cosas no pueden darla: lo que es menos no puede dar lo que es más, el efecto no puede ser superior a la causa. Un periódico londinense ofreció un premio a la frase que definiera mejor lo que era el dinero. Al fin lo concedió a la siguiente:

“[El dinero es] Un artículo que puede usarse como pasaporte universal para todo, menos para el Cielo. Y que vale para obtener cualquier cosa, menos la felicidad.”

FIV: testimonios inquietantes de los concebidos de forma anónima

Este artículo lo he leído en Aceprensa y recoge un artículo que a su vez publicó Michael Cook en MercatorNet.com. Michael Cook es el editor de esa web.

Antes o después, tenía que ocurrir. En Estados Unidos ha surgido un foro donde las personas concebidas mediante técnicas de reproducción asistida –sobre todo, a través de donantes de esperma o de óvulos– puedan decir lo que piensan sobre esta aventura tecnológica. Ya había muchas webs donde las madres que recurren a la fecundación in vitro (FIV) podían compartir sus emociones, pero hasta ahora las de los concebidos por donación importaban más bien poco.

Alana S., de 24 años, es una escritora y música de San Francisco. Nacida de un donante anónimo de esperma, acaba de lanzar The Anonymous Us Project. Se trata de una página web (AnonymousUs.org) en la que invita a padres e hijos a contar sus historias, ya sean positivas o negativas.

“Me hace sentirme extraña pensar que mis genes son la suma de los de dos personas que nunca se quisieron y ni siquiera se conocen”

Alana S

Alana calcula que sólo en Estados Unidos nacen cada año entre 30.000 y 60.000 hijos de donantes de esperma. Mientras que la industria de la reproducción asistida se embolsa anualmente 3.300 millones de dólares, poco se sabe acerca de las experiencias de esos niños y en qué tipo de adultos se convierten. El dolor y el resentimiento desvelado en algunas de estas historias provocan desconcierto.

En Estados Unidos, la industria de la FIV ha hecho lo imposible por evitar que los donantes dejen de ser anónimos, pues es sabido que entonces se produciría una estampida de donantes de la noche a la mañana. Resulta difícil imaginarse a un estudiante universitario que veinte años después esté deseando que le llame por teléfono un hombre o una mujer que asegura ser su hijo.

En Gran Bretaña, se suprimió el anonimato de los donantes en 2005, permitiendo así que –una vez cumplidos los 18 años– los nacidos de donantes puedan ponerse en contacto con sus padres biológicos. Como consecuencia de ello, ahora muchas clínicas de FIV británicas se quejan de que ya no tienen suficientes donantes de esperma para sus clientes.

Por eso están presionando para que vuelva el anonimato e incluso que las donaciones de óvulos y esperma sean retribuidas como en cualquier mercado sujeto a la ley de la oferta y la demanda. Los nacidos de esas “donaciones” pueden estar tranquilos, pues –según argumentan las clínicas– la mayoría de los padres de los hijos concebidos con donantes nunca les cuentan la verdad sobre sus orígenes.

Recientemente varias películas han abordado este tema. Ahí están The Switch (Un pequeño cambio), protagonizada por Jennifer Aniston, o The Back-Up Plan (El plan B), con Jennifer López; ambas películas se toman a broma la donación de esperma. Otras, como Los chicos están bien –el caso de una pareja de lesbianas que tienen dos hijos por inseminación artificial–, lo hacen con un poco más de seriedad. Pero todas pasan de puntillas sobre el dolor que provoca el hecho de descubrir que tus padres no son en realidad tus padres.

“No todos los hijos nacidos así estamos bien”, dice Alana S. “Muchos de nosotros queremos hablar sobre nuestro dolor, pero no deseamos exhibirnos ante las cámaras ni pretendemos herir a nuestros padres”.

Alana constata que muchos adultos concebidos por donación quieren mejorar las prácticas y las políticas que rodean a la FIV, pero temen salir a la luz o crear conflictos de lealtad a sus familias. Es de esperar que AnonymousUs se convierta en “una herramienta para que padres y políticos se replanteen sus decisiones y dejen de inclinarse de forma sesgada por las demandas de las clínicas y de los vendedores”.

Testimonios inquietantes (más…)

Epulón, Lázaro, tú y yo

El próximo será ya el 26 Domingo del tiempo ordinario. En el Evangelio Jesús narra la parábola de Lázaro y el rico Epulón. Y vemos a Abrahán recordando a Epulón: Hijo, acuérdate de que tú recibiste bienes durante tu vida y Lázaro, en cambio, males; ahora, pues, aquí él es consolado y tú atormentado. Este domingo, como el anterior, se centra sobre las riquezas. Pero quién es Lázaro, y cómo es Epulón en sus ratos libres.

Empecemos por Epulón. Podemos suponer que -cuando no está comiendo-, Epulón oye música o lee para descansar en casa, sale a hacer deporte, le gusta estar con los amigos, y no falta los domingos a misa. Le vemos rezar por las noches, y si quieres, podemos imaginar que se confiesa de vez en cuando. Aunque es curioso pero cuando prepara su examen de conciencia, ni siquiera advierte, no cae en la cuenta, vamos que ni se le pasa por la cabeza, ese fastidioso asunto del mendigo de su puerta. Sí, se acusa de… “de lo de siempre, padre; ya sabe usted… Que si hablamos mal de alguien” –te has fijado en que emplea el plural, así, sin quererlo, busca la complicidad del confesor, de modo que este al sentirse incluido no se atreva a decirle nada-; “que si alguna discusión con mi señora, que si no he rezado lo suficiente, ya sabe usted…” Y así, va Epulón por este mundo, hasta que concluya sus días… ¡Ahí le tienes! Ya ves que la cosa no parece tremenda, ni como para mirar a otro lado, va sencillamente “tirandillo“.

¿Y quién es Lázaro? ¿Cómo es la vida de Lázaro? ¿Qué hace cuando no está en la puerta de nuestro Epulón? Pues… nada. Curiosamente, no hace nada, porque no suele salir de allí. Se queda esperando con una paciencia infinita a que Epulón le abra: “he aquí que estoy a la puerta y llamo. Si alguno me abre, cenaré con él, y él conmigo” (Ap 3, 20). Se queda esperando crucificado, cubierto de llagas, manso y humilde…

Ya te habrás dado cuenta de quién es Lázaro y de quien eres tú ¿verdad? Te diré, por si no lo sabías, que Lázaro ama locamente a Epulón. Por él abandonó todos los tesoros que tenía junto a su Padre; por él se hizo hombre y vino a este mundo; por él nació pobre, vivió pobre, y muere pobre. Por él, por ti, está ofrecido en una Cruz pidiendo a Dios perdón por los pecados de su “oveja descarriada”… Pero, ay, si Epulón no abre la puerta… ¿de qué le servirá tanto Amor? Habrá de conformarse con los langostinos y el caviar.

Mientras tanto tu Madre y la mía, pasea sus ojos de ti a mí y de mi a Él, de un hijo a otro. Espera algo… ¿se lo daremos?

Resumen realizado por Stephen R. Covey de su libro “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva”

Me he encontrado casualmente con estos vídeos de Stephen R. Covey. El mismo con la precisión que le caracteriza hace un resumen del libro que venimos tratando últimamente en el blog. Por su interés y claridad aquí os dejo estos 4 vídeos:

Parte A: INTRODUCCIÓN

Parte B: CARÁCTER Y PERSONALIDAD (más…)

Matriz de administración del tiempo

Si dividiéramos nuestras actividades en 4 categorías atendiendo a los criterios del gráfico (ver el gráfico), tendríamos lo que S. Covey en su libro “los 7 hábitos de la gente altamente efectiva” denomina cuadrantes del tiempo. Y lo que nos propone es ir reduciendo poco a poco las actividades del los cuadrantes III y IV (saber decir que “no”) para ir centrándose en el cuadrante II.

cuadrante del tiempo

Una máxima de los arquitectos dice que «la forma sigue a la función». De modo análogo, la administración sigue al liderazgo. El modo en que uno pasa el tiempo es la consecuencia del modo en que uno ve su propio tiempo y sus propias prioridades. Si nuestras prioridades surgen de un centro de principios y de una misión personal, si están profundamente arraigadas en nuestro corazón y nuestra mente, el cuadrante II aparecerá como un lugar natural y estimulante para invertir el tiempo.

Es casi imposible decir «No» a la popularidad del cuadrante III, o al placer de huir al cuadrante IV cuando no se tiene un «Sí» más grande ardiendo adentro. Sólo cuando nuestra autoconciencia nos permite examinar nuestro programa —y tenemos imaginación y conciencia moral para crear un programa nuevo y singular centrado en principios al que se le puede decir «Sí»—, sólo entonces tendremos una fuerza de voluntad independiente que nos permita decirle «No», con una sonrisa auténtica, a lo que carece de importancia.

El cuadrante II es el corazón de la administración personal efectiva. Trata de las cosas que no son urgentes, pero sí importantes: por ejemplo:

  • construir relaciones,
  • redactar un enunciado de la misión personal,
  • la planificación de largo alcance,
  • la ejercitación,
  • el mantenimiento preventivo, (alimentar las oportunidades y dejar morir de inanición a los problemas, pensar anticipadamente)
  • la preparación, la recreación

En fin, todas esas cosas que sabemos que hay que hacer, pero que solemos eludir, porque no son urgentes.
Tienen auténticas crisis y emergencias del cuadrante I que requieren su atención inmediata, pero su número es comparativamente pequeño.

(más…)

La efectividad definida y la fábula de la gallina de los huevos de oro (Esopo)

Para S. Covey en su libro “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva”, los siete hábitos son también hábitos de efectividad. Y lo son porque se basan en una ley natural, con un principio que él ha denominado «equilibrio P/CP». Este principio puede comprenderse fácilmente recordando la fábula de Esopo acerca de la gallina de los huevos de oro.

Esopo cuenta que un pobre granjero descubrió un día que su gallina había puesto un reluciente huevo de oro. Primero pensó que debía tratarse de algún tipo de fraude. Pero cuando iba a deshacerse del huevo, lo pensó por segunda vez, y se lo llevó para comprobar su valor.

¡El huevo era de oro puro! El granjero no podía creer en su buena suerte. Más incrédulo aún se sintió al repetirse la experiencia. Día tras día, se despertaba y corría hacia su gallina para encontrar otro huevo de oro. Llegó a ser fabulosamente rico; todo parecía demasiado bonito como para que fuera cierto.

Pero, junto con su creciente riqueza llegaron la impaciencia y la codicia. Incapaz de esperar día tras día los huevos de oro, el granjero decidió matar a la gallina para obtenerlos todos de una vez. Pero al abrir el ave, la encontró vacía. Allí no había huevos de oro, y ya no habría modo de conseguir ninguno más. El granjero había matado a la gallina que los producía.

Sugiero que en esa fábula hay una ley natural, un principio: la definición básica de la efectividad. La mayoría de las personas ven la efectividad desde el paradigma de los huevos de oro: cuanto más se produce, cuanto más se hace, más efectivo se es. Pero, como muestra el relato, la verdadera efectividad está en función de dos cosas: lo que se produce (los huevos de oro) y los medios o bienes de producción y la capacidad para producir (la gallina).

Si uno adopta un modelo de vida centrado en los huevos de oro y se olvida de la gallina, pronto se encontrará sin los medios que producen los huevos. Por otra parte, si uno se limita a cuidar de la gallina sin recoger los huevos de oro, pronto se encontrará sin dinero para alimentarse a sí mismo o alimentar al ave.

La efectividad reside en el equilibrio, en lo que denomino el equilibrio P/CP. «P» es la producción de los resultados deseados, los huevos de oro. «CP» es la capacidad de producción, la aptitud o el medio que produce los huevos de oro.

Para ver algunos ejemplos prácticos: (más…)