8gA4YLa figura de Jesucristo no es un “tema” de estudio, sino la conciencia de una presencia amada de alguien que alienta nuestra vida: “Cristo vive. Jesús es el Emmanuel: Dios con nosotros”… “Cristo vive. Esta es la gran verdad que llena de contenido nuestra fe” (san Josemaría). Por eso cada día queremos aprender de Él más y más detalles y actitudes, y aspiramos a meternos de algún modo en su vida (Cfr. Revivir el Evangelio como un personaje más).

Hasta hacer de Jesucristo el centro en el que todo lo demás converja, encuentre su fundamento y del que todo reciba sentido y finalidad: “El remedio -costoso como todo lo que vale- [está hablando de la orientación de la vida] está en buscar el verdadero centro de la vida humana, lo que puede dar una jerarquía, un orden y un sentido a todo: el trato con Dios, mediante una vida interior auténtica. Si, viviendo en Cristo, tenemos en Él nuestro centro, descubrimos el sentido de la misión que se nos ha confiado, tenemos un ideal humano que se hace divino, nuevos horizontes de esperanza se abren ante nuestra vida” (San Josemaría en CONV, 88). Leer el resto de esta entrada »

El matrimonio redimido por Cristo

Jueves, 15 enero, 2015

descargaLa redención realizada por Cristo restaura la imagen originaria del hombre y también redime el matrimonio. Cristo le devuelve su capacidad de ser imagen real del amor de Dios a los hombres.

En Caná Cristo con su presencia manifiesta la bondad del matrimonio y con el milagro del vino (imagen de su sangre y de la alianza nueva y eterna), hace al matrimonio signo de su presencia salvadora.

Además en el diálogo con los fariseos (Jn 2,1-11; y CEC 1615) restaura la verdad originaria del matrimonio.  La dureza de corazón dificultaba comprender y realizar las exigencias de la entrega conyugal, pero con Él se puede, el da la gracia, la fuerza, para realizarlo. Cristo “revela la verdad originaria del matrimonio, la verdad del “principio”, y, liberando al hombre de la dureza del corazón, lo hace capaz de realizarla plenamente” (Familiaris consortio 13)…. No solo se restaura, sino que también lo perfecciona en el orden sobrenatural al hacerlo sacramento.

 

Unidos a Cristo por la Cruz

Sábado, 28 junio, 2014

descargaMañana la Iglesia celebra la solemnidad de san Pedro y san Pablo:

Pedro: amaba tanto a Jesús como odiaba la cruz. Ya una vez quiso convencer al Maestro de que semejante suplicio no estaba hecho para Él. Entonces Jesús lo llamó «Satanás». Cuando tuvo que elegir entre su amor a Jesús y su odio a la cruz, optó por lo segundo y renegó del Señor tres veces, una de ellas con juramento. Pero como su amor a Cristo era verdadero, lloró lágrimas tan amargas que su dolor le unió misteriosamente a Jesús crucificado. Al fin y al cabo, aunque a distancia, ambos lloraban por lo mismo: por los pecados.

Pablo: enemigo de Cristo y perseguidor de cristianos. Desde que cayó por tierra, vencido por Jesús, toda su vida fueron padecimientos, azotes, cárceles y martirio. Así purificó su rebeldía. En Atenas, quiso dedicarse al marketing y realizó un publirreportaje hablado sobre Cristo, en el que, para no asustar a la clientela, omitió todo lo referido a la Cruz. La burla que recibió a cambio lo movió a tal arrepentimiento que, desde entonces, no quiso conocer sino a Cristo, y éste crucificado. En adelante, no habló más que de la Cruz.

Entonces… ¿Qué es un santo? Un pecador al fin vencido por la Cruz.

Fuente: J-F Rey Ballesteros

Sábado Santo 2014

Sábado, 19 abril, 2014

10250234_741008195929992_8199180220122756740_nCristo ha muerto… Imaginamos a los Apóstoles vagando de uno a otro lugar de Jerusalén, sin rumbo fijo, oprimidos por la tristeza, desorientados, quizá con remordimiento… ¡Cuanto desánimo en sus conversaciones! Jesús que les había atraído, que les había enamorado con su Persona y su palabra… estaba muerto ¡y sepultado!. 

Se explica el desaliento de los Apóstoles: aún no eran testigos de la Resurrección. Nosotros en cambio tenemos la certeza del triunfo del Señor y por eso nuestra actitud ha de ser como la de aquellos discípulos ocultos del Jesús: José de Arimatea y Nicodemo, los cuales en la hora de la soledad, del abandono total y del desprecio…, entonces dan la cara audacter (Mc 14,43)…; ¡Valentía heroica!

Yo subiré con ellos al pie de la Cruz, me apretaré al Cuerpo frío, cadáver de Cristo, con el fuego de mi amor… lo desclavaré con mis desagravios y mortificaciones…, lo envolveré con el lienzo nuevo de mi vida limpia, y lo enterraré en mi pecho de roca viva, de donde nadie me lo podrá arrancar, ¡y ahí, Señor, descansad!

Cuando todo el mundo os abandone y desprecie… serviam!, os serviré, Señor (san Josemaría, Via Crucis, XIV, p.1)

¿Recuerdas lo del pato?

Miércoles, 9 abril, 2014

Colorful Dawn by Boris FrkovicHabía un niño visitando a sus abuelos en su granja. Tenía un arco (catapulta, flecha) con el que jugaba todo el día. Practicaba con él en el bosque pero nunca daba en el blanco. Estando un poco desilusionado, regresó a casa para la cena.
Al acercarse a casa, divisó al pato mascota de la abuela. Sin poder contenerse el usó su arco y le pegó al pato en la cabeza con tan mala suerte que lo mató. Estaba tan triste y asustado, que lleno de pánico enterró el cadáver del pato en el bosque. Pero se dió cuenta que su hermana lo estaba observando. Ella lo había visto todo pero no dijo nada.

Después de comer la abuela dijo, “Sally, acompáñame a lavar los platos.” Pero Sally dijo, “Abuela, Johnny me dijo que hoy quería ayudarte en la cocina, ¿no cierto Johnny? Y ella le susurró al oído a él, “¿Recuerdas lo del pato?” Entonces, sin decir nada, Johnny lavó los platos.
En otra ocasión el abuelo preguntó a los niños si querían ir de pesca, y la abuela dijo, “Lo siento pero Sally debe ayudarme a preparar la comida.” Pero Sally con una sonrisa dijo, “Yo sí puedo ir, porque Johnny me dijo que a él le gustaría ayudar.”Nuevamente le susurró al oído “¿Recuerdas lo del pato?”. Entonces Sally fue a pescar y Johnny se quedó.
Transcurridos muchos días en que estaba haciendo sus propias tareas y las de Sally, finalmente él no pudo más. Fue donde la abuela y confesó que él había matado al pato. Ella se arrodilló, le dio un gran abrazo y le dijo, “Amor mío, yo ya lo sabía. Estuve parada en la ventana y lo vi todo. Ya te perdoné. Lo que si me preguntaba era hasta cuando tú permitirías que Sally te tuviera como esclavo.”

Que importante es la sinceridad. La verdad nos hace siempre libres, aunque nos ocasiones sufrimiento. Por el contrario, la mentira nos promete un camino más fácil, pero a la larga nos causa formas sutiles de esclavitud y ocasiona con frecuencia sufrimientos injustos. Leer el resto de esta entrada »

Por ser vos quien sois, Bondad infinita

Jueves, 22 noviembre, 2012

Por un momento aplícate personalmente estas palabras: ¡Si al menos tú comprendieras en este día lo que conduce a la paz! Pero no: está escondido a tus ojos. Al divisar a lo lejos Jerusalén, Cristo lloró mientras pronunciaba estas palabras. Pero de algún modo, las podemos aplicar a cada de nosotros cada vez que le abandonamos por la sensualidad, la pereza o comodidad, y en fin, por la dificultad de resistir la presión del ambiente. Vamos, tú y yo, a alegrarle hoy el día a Jesús con nuestra lucha por serle fieles.

Puede ser de gran ayuda para convertirnos, contemplar el rostro de Jesús entristecido por nuestra mala conducta. De hecho los que no lo hacen son aquellos que se abandonan a los placeres de este mundo y huyen de pensar en estas cosas para no turbar sus pequeños goces y gustos egoístas. Pero recuerda que la escoria de los egoísmos es la tristeza. Nosotros vamos a ser felices ya desde ahora, sabiendo que la felicidad del Cielo es continuación de la de la tierra. Leer el resto de esta entrada »

Más o menos así era el relato que  escuché hace años, y que pienso sigue siendo actual:

Un hombre cae en un agujero hondo y oscuro, rompiéndose al caer brazos y piernas. Pronto se escuchan sus gritos de dolor pidiendo ayuda. Por casualidad pasa por allí Confucio, el gran filósofo chino, que mirando al fondo del pozo, dice a aquel hombre: “Amigo, permíteme darte este sabio consejo: si algún día logras salir de ahí, ten cuidado de por donde andas para que no vuelva a sucederte lo mismo”. Dicho esto se marcho.

Poco después se acercó Buda por allí, el cual al ver al hombre le dijo: “Amigo, necesitas ayuda. Si puedes hacer tu parte, podré ayudarte. Intenta, controlar con tu mente el dolor y subir un poco a ver si te alcanzo con mis brazos”. Pero aquel hombre con sus piernas y brazos rotos fue incapaz de moverse. Entristecido, Buda se marchó de allí. Leer el resto de esta entrada »

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