3635232Cuando el lujurioso despierta tras la embestida feroz de la fantasía que la lujuria desata, al contemplar la devastación causada, siente repugnancia de sí. La lujuria animaliza, humilla, arrastra hasta las profundidades del propio barro, e incapacita para la vida espiritual. Pero, y esta es la tragedia del lascivo, retornará a someterse cuando la bragadura lo cite, y hozará en la ciénaga, cada vez con más furor, hasta que volver a morir ahogado en su propio vómito.

Todo comenzó en la adolescencia. Se desató al potro carnal antes de tiempo, y esa bestia feroz, una vez suelta, no hay quien la vuelva a estabular. Si se la hubiera tocado entonces con la Cruz, habría sido redimida para volver a ser lo que fue en el plan de Dios: un chispazo divino de amor, de vida y de gozo por el que hombre y la mujer son elevados a la semejanza divina. (Cfr. José-Fernando Rey Ballesteros)… Pero recuerda: ¡siempre hay esperanza!: lo que resulta imposible para los hombres, es posible para Dios.

Jesús envió a los discípulos diciéndoles: “No llevéis nada  para el camino: ni bastón, ni alforja, ni pan, ni dinero; tampoco llevéis túnica de repuesto”. Confianza absoluta, abandono total… ¡Impresionante Señor! ¿Y tú? ¿No te entusiasmas con esta tarea del olvido de ti? ¡Que lejos está esta actitud de confiado abandono del cristianismo burgués y acomodado! Ese cristianismo que mide al milímetro las faltas de castidad y apenas le importan las faltas de amor de Dios o de caridad con el prójimo.

Al cristiano aburguesado le parece que basta con cumplir los preceptos y ya. No consentirá en una mirada impura que le condene, pero dejará a su lengua correr en la crítica y a sus juicios crueles ensuciar impunes el vermut de las doce. Un cristiano tan puntual en sus propios compromisos como olvidadizo para el servicio o para las cosas de los demás. Es el cristiano del mínimo esfuerzo, del con esto ya cumplo ¿no? Es el cristiano que ignora el amor. ¡Que lejos está esta actitud de cristiano burgués y acomodado del confiado abandono que nos propone el Señor! Tu y yo vamos a decir que no a este modelo de cristianismo cómodo, que es por definición aburrido y triste.

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Fascinante misterio el del cuerpo

Jueves, 15 diciembre, 2011

Hace unos días la liturgia del Adviento nos recordaba que: Toda carne es hierba y su belleza como flor campestre… (Is 40, 1-11).

Fascinante misterio el del cuerpo humano. Afirmar que el cuerpo es una de las fuerzas más poderosas que posee el ser humano me parece que no es exagerar. Evidentemente no me refiero a su fuerza física, sino a la fascinante y gigantesca fuerza que difunde con solo ser mostrado. Hay en él un brillo poderosísimo que evoca su origen modelado por el mismo Dios…  

Toda carne es hierba y su belleza como flor campestre… (Is 40, 1-11).  

Fascinante misterio el del cuerpo. Y es que desde la caída original la hermosura de esta obra de Dios resulta con frecuencia deslumbradora y violenta para los demás. Por eso el pudor, que está mucho más inscrito en nuestra naturaleza de lo que pensamos, resulta la forma más eficaz de proteger a los demás del brillo de nuestro cuerpo. Porque del mismo modo que un automóvil me deslumbraría e impediría conducir si me enfocase con la luz larga de sus poderosos faros, así cuando una persona hermosa exhibe su cuerpo con la intención de deslumbrarme, violenta mi libertad de tal modo que no me deja otra opción que cubrirme o ser devorado por una luz que yo no he elegido; porque ya no puedo seguir adelante como si tal cosa.

Toda carne es hierba y su belleza como flor campestreLeer el resto de esta entrada »

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Sigo con esta serie de vídeos tan interesantes. De forma breve y convincente se exponen con sencillez argumentos profundos. Mis felicitaciones a los creadores de esta página:

¿Qué sentido tiene el celibato sacerdotal? What is the point of Priestly Celibacy? de catequesisarguments
SUBTITLES AVAILABLE. Clic on the “CC” icon.
¿Por qué no pueden casarse los sacerdotes? ¿Qué sentido tiene?
Serie de Arguments – http://www.arguments.es

 

Este próximo domingo 32 del tiempo ordinario, las lecturas están llenas de sietes que necesitan un ocho. Así en la primera se nos habla de los siete hermanos que entregaron su vida para defender su fe en la esperanza de que Dios los resucitaría a la vida eterna… Pero aquellos siete  tuvieron que esperar en el Seno de Abrahán, junto con los demás justos, a que el octavo hermano, Jesús, el primogénito entre muchos hermanos, diera cumplimiento a las promesas de Dios. Después de que los siete macabeos entregasen su vida, Jesús entregó la suya, y, por la ofrenda del Octavo, fue satisfecha la esperanza de los siete.

En el evangelio se habla de otros siete hermanos que, uno tras otro, se casaron con la misma mujer tras enviudar, todos ellos murieron sin tener hijos… Pero habrían de esperar al octavo Esposo, Cristo, para que adquiera su pleno sentido el amor esponsal. Después de que aquellos hermanos, imagen de los siete pecados capitales que desposan la vida del hombre dejándola estéril, Jesús -¡el Octavo!- se desposó a esa alma, arrasada por las culpas, y la colmó de frutos de Vida Eterna. Amor Primero del Alma.

¿Qué más acerca de este siete, símbolo de la impotencia humana? Siete eran los días de la semana, pero al llegar el séptimo -el sábado- el Hijo del Hombre yacía en un sepulcro y abatido por el fracaso. Pero tras los siete días de la semana, vino el Octavo, el Domingo, el día del Señor, en el que resucitó Jesús y con Él nosotros. Él ha inaugurado la Nueva Creación, y por eso este Octavo resulta el Uno de la nueva cuenta, día primero de la semana nueva…

¿Qué más acerca de este siete? Siete veces dijo estar dispuesto a perdonar a su prójimo Pedro, pensando que estaba muy bien. Pero Jesús le revela que, tras aquellos insuficientes siete perdones humanos, bastaría un Octavo y definitivo perdón divino, el de Jesús desde el Madero, para alcanzarnos la vida eterna… Sí, Él ha inaugurado la Nueva cuenta: Primogénito de entre los muertos, Amor primero del alma, Día primero de la semana…

Una última cosa acerca de la Resurrección de la que habla el evangelio. Enseña Santo Tomás que nuestra filiación divina, «será consumada por la glorificación del cuerpo (…), de forma que así como nuestra alma ha sido redimida del pecado, así nuestro cuerpo será redimido de la corrupción de la muerte» (Comentario a la Carta a los Romanos,8, 5). Y cita a continuación las palabras de San Pablo a los filipenses: Nosotros somos ciudadanos del Cielo, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo, el cual transformará nuestro humilde cuerpo conforme a su Cuerpo glorioso en virtud del poder que tiene para someter a sí todas las cosas (Flp 3, 21). El Señor transformará nuestro cuerpo débil y sujeto a la enfermedad, a la muerte y a la corrupción, en un cuerpo glorioso. No podemos despreciarlo, ni tampoco exaltarlo como si fuera la única realidad en el hombre, porque hemos sido comprados a gran precio. Glorificad, por tanto, a Dios en vuestro cuerpo (1Cor 6, 20). Y comenta el Papa Juan Pablo II: “La pureza como virtud, es decir, capacidad de mantener el propio cuerpo en santidad y respeto (cfr. 1Ts 4, 4), aliada con el don de piedad, como fruto de la inhabitación del Espíritu Santo en el templo del cuerpo, realiza en él una plenitud tan grande de dignidad en las relaciones interpersonales, que Dios mismo es glorificado en él. La pureza es gloria del cuerpo humano ante Dios. Es la gloria de Dios en el cuerpo humano” (Audiencia general 18 – III – 1981).

Madre, recuérdanos que nuestro cuerpo, como el tuyo, ha sido hecho para dar gloria a Dios, aquí en la tierra y en el Cielo por toda la eternidad… Ya verás como vas a estar “mas chulo que un ocho”.

Se trata de un interesante vídeo, y muy al estilo estadounidense. Dos jóvenes dando una conferencia-clase en un colegio sobre castidad. Se trata de Jason Evert y Crystalina Padilla que dos semanas después se casarían. Consejos llenos de sentido común y, por que no decirlo, de mucho sentido sobrenatural también. Falta el comienzo (parte 1a y 1b)

parte 2a

parte 2b Leer el resto de esta entrada »

El proceso de selección para estudiar en el North American College, el seminario americano de Roma, es como el de cualquier otra universidad. Los estudiantes deben rellenar formularios, enviar cartas de recomendación y dejar una buena impresión en la entrevista personal.

Pero hay un paso crucial. Un test psicológico que evalúa también su madurez sexual. Afirma Father David Songy, Director of Counseling Services, North American College in Rome: “Algunos psicólogos realizan tests que analizan la adicción sexual, especialmente la relacionada con la pornografía. Evalúan si una persona tiene un buen conocimiento de su sexualidad”. El test también analiza si el seminarista fue víctima de abusos durante su infancia y si presenta tendencias homosexuales. Según el sacerdote psicólogo David Songy, el test ayuda a prevenir futuros abusos. El padre Songy dice que si hay alguna información que levante serias sospechas, el estudiante deberá volver a casa. Y algunos lo han hecho.

Pero el test es sólo el comienzo. Los seminaristas también participan en sesiones individuales con directores espirituales y acuden a clases sobre el celibato. Según Songy ésta política ayuda a desarrollar sólidos y buenos sacerdotes. “Enseñamos que el celibato es para el Reino de Dios, es un testimonio de la resurrección de Cristo, al cual amamos y que amamos a la Iglesia como si fuera nuestra esposa”.

El padre Songy está actualmente trabajando para mejorar el proceso de selección de seminaristas. Father David Songy, Director de Counseling Services, North American College in Rome, concluye: “Los test psicológicos no detectan quién abusará de niños. No se puede saber si una persona hará una cosa u otra. No puedo predecirlo, pero puedo decir que este tipo de persona está demasiado centrada en sí misma como para incorporarse a la vida sacerdotal”. Y para el padre Sogny esto puede ser una señal para empezar a dudar de un candidato.

Santo Tomás de Aquino y la succuba

Lunes, 18 enero, 2010

Santo Tomás de Aquino nació 1225 en el seno de una familia noble. A la edad de 5 años fue enviado al monasterio benedictino de Montecasino para recibir formación religiosa. A los 14 años conoció la orden de Predicadores recién fundada por santo Domingo e ingresó en ella, Esto disgustó tanto a su familia que lo encerraron en una torre del castillo de Monte san Giovanni, junto a Frosinone. Ejercieron sobre el todo tipo de presiones. Incluso le llegaron a meter en su habitación a una mujer de mala vida. Este es el relato que trascribo a continuación, sacado del libro La Luz Apacible de Louis de Wohl. Vemos como sus dos hermanos Landolfo y Reinaldo urden el plan sorpresa:

“-¡Eh, Landolfo!

-Adelante, Reinaldo. Landolfo abrió la puerta.

-¿Has traído lo que necesitas… para lo que sea?

-Desde luego.

-¿Y qué es? ¿Unos polvos o un amuleto?

-Una succuba.

-¿Una qué?

-Una succuba con un hermoso pecho, dulces labios y un espléndido cabello rojo. No en vano se llama Bárbara la Pelirroja… Está esperando fuera, en su carruaje. Landolfo se le quedó mirando, estupefacto.

-¿Te has vuelto loco de remate?

-Tranquilo, tranquilo…

-¡Traer una prostituta a casa!

-Cálmate -insistió Rainaldo-. ¿Quieres despertar a todo el castillo?

Pero Landolfo no se calmaba. Estaba indignado.

-Ten todos los amoríos que quieras con esas mujerzuelas. Tampoco yo soy un santo, pero jamás se me ocurriría traer una aquí.

-¿Quieres callarte de una vez, estúpido? Es el remedio para Tomás, ¿no lo entiendes? Una vez que esté en sus brazos, se olvidará por completo de sus santos mendicantes. Sí, tendrá que olvidarse, porque para ellos estas cosas son muy graves.

-Eres… eres… -Una risa sorda sacudió el corpachón de Landolfo- el mismísimo diablo. Ahora comprendo… ¿Por qué no la hiciste pasar contigo?

-¿Y dejar que te oyera llamarla prostituta y te viera escandalizado por manchar la pureza de esta casa? Te conozco, Landolfo. Además, tenía que asegurarme de que todos están dormidos. ¿Lo están?

-Sí. Todos menos yo. Anda, tráela.

-Pero mantén tus garras lejos de ella, hermano. Te prohíbo codiciar a la mujer destinada a ese santo.

No fue difícil que los dos hombres que guardaban el puente levadizo la dejaran pasar de matute; bastaron unas monedas de oro. Poco después, la pequeña Bárbara, cubierta con un velo, estaba ya en el zaguán.

Landolfo, quítale la capa. No, querida, no es Tomás, es mi hermano Landolfo, que no tiene nada de virginal. Está bien, está bien, otro día será. Ahora sígueme de puntillas… iremos derechos a su cuarto. Tú, Landolfo, quédate aquí. Aunque fueses de puntillas, despertarías a todos.

-¡Qué mujer, Rainaldo! -¡Chisst!…

Subieron la escalera y se detuvieron ante la puerta. Rainaldo giró la llave y la abrió con lentitud.

-Está acostado… y dormido -susurró-… ¡Adelante! ¡Ve!

Bárbara la Pelirroja avanzó en la penumbra. En el lecho yacía un joven robusto con un hábito blanco. Un manto negro le cubría, a modo de colcha. El verdadero cobertor y el cabezal de seda, como todas las noches, no estaban allí… Dormía reposadamente, de lado, cubriéndose el rostro con los puños, como hacen muchos niños.

¿Cómo sería su cara?, se preguntó. Con sumo cuidado, le agarró por las muñecas y acercó las manos -que doblaban en tamaño a las suyas- a su hermoso rostro…

En ese momento Tomás se despertó. Bárbara la Pelirroja vio una cara joven y maciza, unas anchas y arqueadas cejas y unos negros ojos que la miraban benevolentes y aturdidos. Pronto, sin embargo, la benevolencia se transformó en sorpresa y ésta en irreprimible asombro.

-Tranquilo, querido -susurró ella sonriendo con la mejor de sus sonrisas. Leer el resto de esta entrada »

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