Aprovecho esta tranquila mañana de Reyes, para proponerte tres sugerencias a modo de propósitos que podemos hacer para este aún fresco año nuevo 2012. Se trata de tres regalos que podemos hacer hoy al Niño Dios. Cada propósito puede ser como nuestro oro, incienso y mirra,

Primer propósito. Que lo primero, cada día, sea hacer un ofrecimiento de obras por la mañana. Que nuestro primer pensamiento sea todos los días del Señor. Nos despertamos y nos ponemos en marcha gracias a Él. No parece extraño pues, que nada más despertarnos pensemos en Él y le digamos que le queremos, que le necesitamos, que le damos gracias, y que confiamos en él para poder ofrecerle todo lo que hagamos ese día desde el primer momento.

Segundo propósito. Que el primer día de la semana, el domingo, asistamos a la santa misa. Es el día del Señor, nuestro día de descanso, el día de su resurrección.. De este modo nos reponemos, con el alimento más sagrado de todos, el Santo Sacrificio de la Misa, de la semana que ya ha pasado, y nos ponemos en las manos de nuestro Padre Dios para la semana que va a comenzar. Lo primero, el primer día de la semana, el domingo, la Misa.

Tercer propósito: El primer viernes de cada mes acercarnos al sacramento de la penitencia. No se si te acuerdas de esta bonita costumbre del los primeros viernes. Es una sugerencia arriesgada, pero por proponerla no se pierde nada. Jesús murió en la cruz por nuestra salvación un viernes. Que cosa más natural que, al menos, el primer viernes de cada mes, acudir a su misericordia con una buena confesión. No está mal… Acaso no es nuetro Dios, el Dios de la Novedad, siempre dispuesto a darnos un nuevo comienzo… Nunc coepit!!

Resumiendo: 1) Cada día, lo primero el ofrecimiento de obras por la mañana; 2) Cada semana, el primer día, la misa del domingo; 3) Cada mes, el primer viernes, la confesión.

Feliz Año Nuevo, Un año nuevo beato!

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