Más o menos así era el relato que  escuché hace años, y que pienso sigue siendo actual:

Un hombre cae en un agujero hondo y oscuro, rompiéndose al caer brazos y piernas. Pronto se escuchan sus gritos de dolor pidiendo ayuda. Por casualidad pasa por allí Confucio, el gran filósofo chino, que mirando al fondo del pozo, dice a aquel hombre: “Amigo, permíteme darte este sabio consejo: si algún día logras salir de ahí, ten cuidado de por donde andas para que no vuelva a sucederte lo mismo”. Dicho esto se marcho.

Poco después se acercó Buda por allí, el cual al ver al hombre le dijo: “Amigo, necesitas ayuda. Si puedes hacer tu parte, podré ayudarte. Intenta, controlar con tu mente el dolor y subir un poco a ver si te alcanzo con mis brazos”. Pero aquel hombre con sus piernas y brazos rotos fue incapaz de moverse. Entristecido, Buda se marchó de allí. Leer el resto de esta entrada »

Fuente: VIS:  Continuando con el ciclo de catequesis dedicado a la oración, el Santo Padre centró su discurso de la audiencia general de ayer miércoles en la oración de Jesús ante la muerte, partiendo de las tres frases que recoge el evangelio de San Luca. 

Jesús pronuncia la primera frase: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”, apenas crucificado, mientras los soldados se reparten sus vestiduras. “La primera oración que dirige al Padre es de intercesión: pide perdón para sus verdugos”. Pero al mismo tiempo “brinda una lectura de lo que está acaeciendo. Según sus palabras, los hombres que lo crucifican ‘no saben lo que hacen’. Jesús aduce la ignorancia, el ‘no saber’, como motivo de su súplica al Padre, porque esa ignorancia deja abierto el camino a la conversión”. Leer el resto de esta entrada »

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