La amistad con el Ángel Custodio

fra-angelico-la-anunciacionTendemos a considerar como real solamente lo que perciben los sentidos, pero son muchas las realidades del mundo físico que no llegamos a percibir: otros colores, sonidos, sin embargo, están presentes en el mundo.

Existe también un mundo de naturaleza espiritual que tampoco podemos conocer materialmente. El mundo físico y material es solo una parte pequeña de la vida real.

Entre estas realidades se encuentran los ángeles, las criaturas más perfectas de la Creación. Ellos poseen facultades superiores a las nuestras y contemplan cara a cara a Dios. Son embajadores, mensajeros y amigos de los hombres; ellos aconsejan, exhortan, interceden, preservan de un peligro. ¡Cuántas ayudas! ¡Cuántas sorpresas!

El libro del Éxodo recoge unas palabras del Señor a Moisés, que pueden ser dirigidas a cada uno de los hijos, nosotros: Yo –dice el Señor– mandaré un Ángel ante ti para que te defienda en el camino y te haga llegar al lugar que te he dispuesto. Seguir leyendo “La amistad con el Ángel Custodio”

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Los amigos buscan nuevos amigos

amabilidadLa antigüedad cristiana nos ha dejado testimonios de grandes amistades entre los primeros hermanos en la fe. Los Hechos de los Apóstoles nos muestran cómo san Pablo tuvo muchos amigos, a quienes aprecia y echa de menos cuando están ausentes y se llena de alegría cuando tiene noticias de ellos.

El trato diario y la amistad con Jesucristo nos enseña a tener una actitud abierta, comprensiva con los demás, que aumenta la generosidad, el optimismo, la cordialidad en la convivencia, la gratitud…, virtudes que facilitan el camino de lo ordinario de cada día.

Así se difundió la fe en los primeros cristianos: a través de los hermanos, de padres a hijos, de los hijos a los padres, del siervo a su señor y a la inversa, del amigo al amigo. Seguir leyendo “Los amigos buscan nuevos amigos”

Los amigos de Jesús

paisajes-del-mundo-marino-809354El Amigo de cada hombre es Jesús de Nazaret, que vivió hace más de veinte siglos y vive ahora también. Él es el modelo perfecto de amistad.

Nunca hizo milagro alguno para sí, para resolver una necesidad propia. Sin embargo, realizó muchos para sacar de apuros, y utilizó su poder para caminar sobre el agua y acercarse a sus discípulos –sus amigos– que, en medio de la tempestad, corrían el riesgo de naufragar. Anduvo sobre el mar porque ellos necesitaban ayuda.

La amistad de Jesús es total, incondicional, nunca falla. Siempre cumple con lo que afirmó a sus discípulos: nadie tiene amor más grande que aquel que da la vida por sus amigos. Seguir leyendo “Los amigos de Jesús”

Recuperar amistades

Captura de pantalla 2017-04-27 a las 3.41.04 p.m.Es posible recuperar amigos perdidos, amistades que se rompieron por alguna causa que, quizá, no era para tanto.

Las personas pueden cambiar, y, además, ¿qué sabemos nosotros de lo que ocurre en su corazón?

San Bernardo, para recomponer lazos rotos o que están a punto de romperse, aconseja: «cuando veas algo malo en tu amigo, no quieras juzgarlo al instante; por el contrario procura excusarle en tu corazón; excusa la intención, piensa que lo ha hecho por ignorancia, por sorpresa o por desgracia. Si el error es tan claro que no puedes disimularlo, piensa que la tentación habrá sido muy fuerte».

Conservar amigos es gran virtud, y mayor aún la de restablecer amistades que se han debilitado o roto.

El Señor nos quiere como somos, también con nuestros defectos, y para cambiarnos cuenta con la gracia y con el tiempo. Ante los defectos de nuestros amigos no debe faltar nunca la caridad, que mueve a la comprensión y a la ayuda.

La sencillez permite dejar a un lado los posibles agravios que no eran intencionados.

La amistad protege de la soledad

amor familiaLa soledad, en cierto modo, es parte de la condición humana y solo uno mismo puede sostener su existencia. Pero es difícil conducirse a uno mismo a través de las vicisitudes, no solo en medio de las cosas que ocurren, sino interiormente también, porque la fragilidad se nota por dentro, como el dolor, la incertidumbre, la espera.

Muchos hombres se encuentran con una soledad que parece irremediable. Quizá, han perdido la capacidad de escucha y de diálogo con Dios. Se encuentran peligrosamente solos y sin norte.

Probablemente, en ninguna época como en la nuestra se ha hablado tanto de soledad, de «muchedumbres solitarias», llamándose precisamente a nuestro tiempo la «era de las comunicaciones». Nos podemos comunicar con celeridad en cualquier parte del mundo con un gesto mínimo. Seguir leyendo “La amistad protege de la soledad”

Los amigos verdaderos

amabilidad2La amistad verdadera es desinteresada, pues consiste más en dar que en recibir; no busca el provecho propio, sino el del amigo; ha de ser leal y sincera; exige renuncias, rectitud, intercambio de favores, de servicios nobles y lícitos. El amigo es fuerte y sincero.

Para que haya verdadera amistad es necesario que exista correspondencia, es preciso que el afecto y la benevolencia sean mutuos. La amistad tiende siempre a hacerse más fuerte: no se deja corromper por la envidia, no se enfría por las sospechas, crece en la dificultad. Entonces se comparten con naturalidad las alegrías y las penas.

La amistad es un gran bien humano y, a su vez, ocasión para desarrollar otras muchas virtudes naturales. Seguir leyendo “Los amigos verdaderos”

Debe crecer el número de los amigos

Happy-Hispanic-family-outdoors-in-country-000041061728_Large-1024x683Probablemente no seré amigo del barrendero al que veo algún día fugazmente mientras recoge las hojas muertas y yo cruzo la calle. Sin embargo, puedo tratarle con amabilidad y cordialidad y desearle un buen día. Quizá no volveré a ver a la persona que en la calle me pregunta por una dirección, pero mi respuesta debe brotar de situarme en su lugar y ser afable. Si alguien llama por teléfono, interrumpiendo mi trabajo, para hacer una consulta, podría responderle con poca cordialidad; no obstante, puedo hacerme cargo de su situación, y contener mi malestar y ser amable. Y con aquel que se ha equivocado de teléfono y me llama, cuando en realidad quería hablar con el frutero de la esquina.

Esta familiaridad y cercanía con quien solicita mi atención sin conocerme, reconforta, saca de apuros; y si la persona recibe una buena respuesta –quizá acompañada también de una sonrisa y una mirada amigable–, agradece, piensa así que no está sola y que la vida no es tan cruel, y se alegra. Reconoce en esta voz, en este rostro que seguramente olvidará, la parte buena de la humanidad. Y, quizá, vuelve a confiar en la vida. Seguir leyendo “Debe crecer el número de los amigos”