Castidad: el hombre interior

Seguimos con el libro “Amor y desamor. La pureza liberadora” de Guillaume Derville. El autor continua su reflexión sobre el sentido profundo e interior de la castidad.

otoñoEl hombre es un ser de deseos que aspira a la felicidad. Los mandamientos marcan el camino que nos conduce a ese fin. La exacta comprensión de estos mandamientos permite ver en ellos, más que unas reglas arbitrarias, una exigencia de amor inscrita en el corazón del ser humano. Lo que Cristo proclama es una moral viva, ya que, como explica san Juan Pablo II, «el ethos [sentido moral] nos hace entrar en la profundidad de la norma en sí misma y simultáneamente descender al interior del hombre-sujeto de la moral. Para llegar hasta allí no basta quedarse “en la superficie” de las acciones humanas, es necesario penetrar en el interior» [9]. Así, continúa, «además del mandamiento “no cometerás adulterio”, el Decálogo tiene también otro mandamiento: “no desearás la mujer del… prójimo”. En el Sermón de la Montaña, Cristo vincula, en cierto sentido, el uno con el otro: “todo el que mira a una mujer para desearla ya ha cometido adulterio en su corazón”. No se trata tanto de distinguir el alcance de aquellos dos mandamientos del Decálogo, cuanto de poner de relieve la dimensión de la acción interior, a la que se refieren también las palabras: “no cometerás adulterio”» [10]. San Juan Pablo II revela que la casuística del Antiguo Testamento trataba de mantener la prohibición del adulterio, aunque abría la puerta a la posibilidad de escapatorias legales. Seguir leyendo “Castidad: el hombre interior”

Un Padrenuestro dialogado

Muy sugerente y en clave de humor. Aquí va este padrenuestro dialogado:

Algo de material gráfico en torno al tema: la familia

familia cristianaMe pide un amigo material audio visual y algunos textos básicos sobre el tema de la familia. Así que, aquí va este posible esquema a seguir, por si a alguien más le sirve:

Artículos sobre el SÍNODO DE LA FAMILIA 2015

Listado de algunos de los mejores artículos que he encontrado sobre el reciente Sínodo de la Familia:

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El papa Francisco pide a los jóvenes “Soñar”

Qué bonitas estas palabras del Papa Francisco a los jóvenes cubanos! Con qué delicadeza les propone un horizonte de sueños y esperanzas que nacen desde lo más profundo del corazón humano. Han de mantener esa viva esa esperanza y hablar de sus sueños entre ellos:

Nunc coepi! ¡Ahora comienzo!

sonrisaSegún el Diccionario el optimismo es la “propensión a ver y juzgar las cosas en su aspecto más favorable“. Pero la realidad es la que es -decimos-, y que pensemos bien o mal de ella no la va a cambiar… Pero no es verdad, porque todos sabemos que una actitud positiva frente a un problema ayudará más a su solución, ya que al abordarlo actuaremos con mayor convicción si pensamos que tiene solución. Sin darnos cuenta la visión positiva nos pone del lado de la solución y no del lado del problema. Seguir leyendo “Nunc coepi! ¡Ahora comienzo!”

La esperanza, es lo último que se pierde

esperanzaSegún el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española la esperanza es el “estado del ánimo en el cual se nos presenta como posible lo que deseamos”. Se trata de un estado de ánimo que nos invita a la acción, nos da las fuerzas y ánimos suficientes para perseverar y seguir esforzandonos en lo que hacemos. Esta es la cara de la esperanza.

¿Pero que ocurre si tras un esperanzador esfuerzo, si tras un duro trabajo en pos de ese deseo, éste se aleja y aleja más y más, como el tren que parte sin demora y se empequeñece hasta perderse más allá de la línea del horizonte? Ocurre que llega la decepción, la desconfianza, la desesperación, la desilusión. Es la cruz de la esperanza.

Entonces, ¿Qué hacer? ¿Nos dejamos llevar por la esperanza o vivimos totalmente desesperanzados? Federico García Lorca, el poeta granadino, sentenció: “El más terrible de los sentimientos es el sentimiento de tener la esperanza perdida”... Por eso, lo que nunca se debe hacer es dejar de lado la esperanza.

Lo que conviene y mucho es ser realistas a la hora de seleccionar nuestros sueños y objetivos. Ser optimistas y sensatos a la vez, a la hora de cimentar nuestras esperanzas y de valorar los medios que tenemos para logarlas; y así luego, trabajar con empeño para darles cumplimiento.
Y si a pesar de todo llegara el fracaso, si después de todo nuestro esfuerzo la esperanza que nos guió se esfuma, recuerda la siguiente cita de Ghandi: “Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa.” Si has hecho todo lo posible, si te has esforzado al máximo puedes estar tranquilo. Y recuerda que siempre “la esperanza es lo último que se pierde”.