Seguimos comentando el libro “¿Cómo habla Dios?” de Francis S. Collins. En el capítulo 2, La guerra de las concepciones del mundo, plantea algunas de las dudas y cuestiones que frecuentemente les hacen o se hacen los creyentes. En esta entrada intentaremos dar respuesta a la primera de la cuestiones: 1) ¿Es Dios sólo una idea fantasiosa alrededor del cumplimiento de nuestros deseos? ¿Realmente existe Dios? ¿O la búsqueda de la existencia de un ser superior, tan presente e impregnada en todas las culturas que se han estudiado, representa un anhelo humano universal pero sin fundamento por algo fuera de nosotros mismos que le diera sentido a una vida carente de él y aliviara el dolor de la muerte?

Si bien la búsqueda de la divinidad se ha visto relegada en cierta forma en tiempos modernos por nuestras ocupadas y sobre estimuladas vidas, sigue siendo una de las luchas humanas más universales. C. S. Lewis, en su maravilloso libro Sorprendido por la alegría, describe este fenómeno en su propia vida como esa sensación de intenso anhelo, iniciada en su vida por algo tan sencillo como unas cuantas líneas de poesía, que él identifica como “alegría”. Él describe esa experiencia como “un deseo insatisfecho que es en sí mismo más deseable que cualquier otra satisfacción”.Francis S. Collins hace un balance personal de sus experiencias al respecto: Leer el resto de esta entrada »

Otro argumento que rebate Francis S. Collins con gran ingenio es el que plantea la sociobiología, según la cual la inclinación natural al bien es un fruto de la evolución:

Consideremos un ejemplo importante de la fuerza que sentimos de la ley moral: el impulso altruista, la voz de la conciencia que nos llama a ayudar a los demás aunque no recibamos nada a cambio. Por supuesto, no todos los requerimientos de la ley moral se reducen al altruismo, por ejemplo, el dolor de conciencia que uno siente ante una leve distorsión de los hechos al declarar los impuestos difícilmente se puede adscribir a un sentido de haber dañado a otro ser humano identificable.

Primero, aclaremos de qué estamos hablando. Por altruismo no me refiero a una conducta del tipo: “Yo te rasco la espalda, tú me rascas la espalda”, que practica la benevolencia a los demás con la expectativa directa de beneficios recíprocos. El altruismo es más interesante: el darse uno mismo realmente a los demás sin tener en absoluto interés personal. Cuando vemos esa clase de amor y generosidad nos invade la reverencia y el sobrecogimiento… En algunos casos el altruismo se puede extender incluso a circunstancias en que el beneficiario podría parecer un enemigo jurado. 

A continuación Francis S. Collins relata la historia sufí de la hermana Joan Chittister, monja benedictina (aquí para leer la historia). Y sigue afirmando: Leer el resto de esta entrada »

Ya vimos en del ateismo a la fe (1), como comenzó el proceso de conversión de Francis S. Collins. En esta entrada seguimos narrando su interesante proceso intelectual de conversión según él mismo lo cuenta:

“El libro era Mero cristianismo, de C. S. Lewis. En los siguientes días, al pasar sus páginas luchando por absorber la amplitud y profundidad de los argumentos intelectuales expuestos por ese legendario erudito de Oxford, me di cuenta de que mis propios conceptos contra la plausibilidad de la fe eran los de un niñito. Claramente debía iniciar con una página en blanco y considerar la más importante de las preguntas humanas. Lewis parecía conocer todas mis objeciones, incluso a veces antes de que yo terminara de formularlas. Invariablemente las abordaba en las siguientes páginas. Cuando luego me enteré de que Lewis mismo había sido un ateo que se había dispuesto a refutar la fe con base en argumentos lógicos, comprendí cómo podía él saber tanto de mi camino: también había sido el suyo.

El argumento que más atrajo mi atención y más removió mis ideas sobre la ciencia y el espíritu hacia sus mismos fundamentos estaba allí mismo, en el Libro Uno: Lo correcto y lo incorrecto como una clave sobre el significado del universo. Si bien de muchos modos lo que Lewis describía como “ley moral” era una característica universal de la existencia humana, de otras maneras era como si la reconociera por primera vez.Leer el resto de esta entrada »

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