Pero entre las muchas cuestiones relacionadas con el nacimiento de Jesús y que han sido objeto de debate, está la de la fiesta del “Sol invictus” y la tesis según la cual el 25 de diciembre fue elegido por los cristianos para sobreponer la fiesta del nacimiento del Señor a una celebración pagana. 

Pero Michele Loconsole en su libro trata de refutar este estereotipo. “Estudiando las fuentes de la época, parece en cambio que haya ocurrido exactamente lo contrario. De hecho, parece que ha sido la fiesta pagana del ‘Sol invictus’ la que fue pospuesta al 25 de diciembre, tratando de hacer sombra o de sobreponerla a la cristiana de la Natividad del Señor”. Antes del 354 d. C., durante el reino de Licinio, la fiesta se celebraba en Roma el 19 de diciembre. Y se puede decir que esa fiesta astronómica, muy antigua, se celebraba en Roma y en todas partes en diversos momentos del año, entre los cuales a menudo los días entre el 19 y el 22 de octubre. La fuente más antigua que habla de la Navidad fijada el 25 de diciembre es Ippolito de Roma, que en el 204 hacía referencia a la fiesta celebrada por los cristianos. El culto al dios Sol fue introducido en Roma por el emperador Eliogabalo, entre el 218 y el 222, y se hizo oficial en el 274 con el emperador Aureliano, que el 25 de diciembre de ese año consagró el templo dedicado al culto del Sol Invictus.

Y como los paganos no celebraban únicamente la fiesta del “Sol invictus” el 25 de diciembre, y esa fecha se impuso sobre las otras sólo en la segunda mitad del siglo IV, ¿no surge la duda legítima de que la fecha del ‘Sol invictus’ en el calendario del Imperio Romano correspondiera a la legítima voluntad, por parte del establishment de suplantar o por lo menos de hacer sombra a la fiesta cristiana de la Navidad, celebrada ciertamente en Roma el 25 de diciembre con una anterioridad de por lo menos 70 años?

Fuente: Marco Tosatti

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