Viendo a estos jóvenes de la JMJ Madrid 2011, se me llena el corazón de agradecimiento y de esperanza. Porque veo en ellos que la solución de la verdadera crisis de Occidente.

Pero esa solución pasa por despertar cuanto antes el afán apostólico y el celo de almas que ha caracterizado siempre a los cristianos y a los santos. Y es que llevamos los cristianos, demasiado tiempo ya, olvidando algo esencial: que hemos de amar a quienes van contra nosotros y desear acercarlos a Dios. En vez de ello, seguimos atrincherándonos en nuestras posturas y círculos, y lo que es peor, renegando de nuestros enemigos y fomentando un rencor que nos introduce, casi sin advertirlo, en su propio bando: el del resentimiento y el odio. Urge que nos convirtamos, porque de que cambiemos esa actitud de resentimiento depende el que Europa vuelva a ser Europa o quede reducida a pavesas.

Puede parecer exagerado pero me parece que si esa conversión no se produce pronto… Un posible resultado es que la vía más probable que resulte para el resurgir de la Europa cristiana será el martirio. Esperemos que ese momento no llegue, pero si llegara deberíamos hacernos la siguiente pregunta: ¿nos matan por amar a Cristo o nos matan por no hemos sabido amar a nuestros verdugos? Y es que, la diferencia es esencial.

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